Libros: “Anotaciones circulares”, de Iban Petit

Autor:

“Josh Rouse, Belle and Sebastian, los Rolling Stones del ‘Start me up’, The Libertines, Los Planetas… conforman una educación sentimental que nos ayuda a comprender esa especial sensualidad que se recrea en un vitalismo consciente”

 

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Iban Petit
“Anotaciones circulares”
EXPEDICIONES POLARES

 

 

TEXTO: CÉSAR PRIETO.

 

 

Siempre es ilusionante saludar la aparición de una nueva editorial, y si la referencia con la que se estrena está escrita con tan delicada intención lírica y se resuelve con un final tan primorosamente anudado como “Anotaciones circulares” la dicha ya se revela incontrolable. El proyecto se asienta en el aventurero y sugerente nombre de ‘Expediciones Polares’, parte de tierras de Donosti y su recorrido pretende acompañarse de una narrativa inusual en la península, si atendemos a esta primera referencia: el mar presente, el otoño cercándolo, los sentimientos comprimidos, el exterior sobrio, la sensibilidad sin descanso. Iban Petit, gestor de la idea junto al colectivo que organiza el festival ‘Dock of the bay’, es también el autor de esta primera novela.

Marcos Amable, directivo en una asesoría fiscal, es amante de la poesía, ordenado y metódico, también levemente maniático. Lleva siempre con él una libreta en la que apunta sus impresiones y va a comer con frecuencia a casa de sus padres. Aunque ha tenido hace poco una relación con una de las jóvenes de su equipo de asesores, al inicio de la trama vive en una cómoda pero insatisfactoria soledad.

Cada día suele darse un paseo hasta la playa al salir del trabajo. Nadar le relaja. Algunas veces toma unas copas, ya entrada la noche, con su amigo Julián. Una de esas tardes distingue a una chica. Cree que es su antigua amante, pero al acercarse a la boya donde él se sostiene simplemente le dice que se llama Alline. Y escapa. Marcos vuelve entonces al día siguiente, como en él era habitual, pero esperando encontrar a la chica. Toma ese primer encuentro como un código secreto.

A partir de aquí no me atrevo a exponerles nada más. Tampoco es que el texto de muchos bandazos, los suficientes para desarrollar una preciosa historia de “amour fou” que en ocasiones se ve lastrada por un excesivo “sostenuto” en el uso del lenguaje lírico; un tanto más de sobriedad, ese estilo elegante de frases cortas que también sabe utilizar, sería más sugerente, por lo tanto más amplio. Eso sí, el final cortazariano, quizás un tanto forzado, llena de nuevos planos la historia, y ahí sí que casi cada página es un cambio de dimensión evidente que hace descolocar al lector, quien debe dar entonces una nueva interpretación a la historia.

También los protagonistas escuchan música, incluso se podría señalar que es parte esencial en la trama; ponen discos, les provocan sensaciones, los atienden. Josh Rouse, Belle and Sebastian, los Rolling Stones del ‘Start me up’, The Libertines, Los Planetas… conforman una educación sentimental que nos ayuda a comprender esa especial sensualidad que se recrea en un vitalismo consciente. Porque, eso sí que lo tiene, es una novela de colores y sonidos, se describen minuciosamente los tonos, nos invaden sus destellos, el mar, el bosque, la ciudad son un prodigio de pintura puntillista. Para conseguirlo, Iban Petit se traslada a un insólito castellano lleno de frescor, que tiene más que ver con la única novela de Julián Ayesta o con las ambientaciones de La Buena Vida –de hecho, Javier Sánchez, ex del grupo, le ha compuesto una banda sonora– que con la narrativa al uso. Son cualidades, y muchas, las de este nuevo narrador, que se deberían de seguir aprovechando.

 

 

Anterior crítica de libros: “Ciencia ficción. Crónica visual del género más apasionante de la galaxia”, de Guy Haley.

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