Leo & Leo, de Leo & Leo

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DISCOS

«Estilo, elegancia y sonidos alejados de lo comercial hacen de esta primera colaboración un disco lleno de sutileza y placer»

 

Leo & Leo
Leo & Leo
NARDIS MUSIC / BONSAI MUSIC, 2025

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Tanto la primera Leo como el segundo —o con cambio de género, que no hay constancia de quién es cada cual— no necesitan más presentación que su nombre. Una es Watling —actriz y con carrera musical en Marlango— y otro Sidran, a quien Leonor llegó a través de la fascinación por su padre, el poeta y leyenda del jazz Ben Sidran. La parte masculina del dúo —con veinticinco años de carrera—, fascinada por la Leonor actriz, conectó con ella a partir de Jorge Drexler, su marido.

Se conocieron hace quince años, cuando Sidran tocaba en Madrid, y dejaron pendiente el propósito que siempre proyectan los amigos —«Tenemos que hacer algo juntos». Y muchos años después lo hicieron. El definitivo amarre fue en Vitoria, donde Sidran tocó con su grupo y Leonor con Javi Peña Trío. A partir de ahí se organizaron para grabar canciones del primero cantadas por la segunda. En septiembre de 2024 las graban en tres días de estancia en el Estudio Uno de Madrid, junto a dos temas originales que querían añadir al proyecto.

Se acompañan de The Groovy French Band, la banda francesa que está tras Sidran en sus conciertos. Y el sonido que logran es puro terciopelo sofisticado. Ahí está “The art of conversation”, que abre el disco con tambores tribales durante cinco segundos, para después pasar a cadencias swing y esencia pop a la que se van sumando vientos y la voz de Leonor que va desgranando todo lo que da de sí la canción, hasta el piano final que evoca el jazz latino.

“Somehow they understand” marca un punto especial en el recorrido del proyecto: es la primera que escribieron juntos, y condensa a la perfección el tono del disco. Compuesta en su mayor parte a distancia—mediante intercambios líricos por WhatsApp— hasta cerrarla juntos en Madrid, solo un par de días antes de grabarla, narra el encuentro de una pareja en una cita sin expectativas, donde contra todo pronóstico surge la chispa, la conexión, el entendimiento.

Hay colaboraciones de Jorge Drexler, Kevin Johansen y Javi Peña. El segundo aparece en “Wake up soso”. Esta es blues del bueno, de ese que hace frontera con el swing, con esos vientos que inyectan oxígeno y esos puentes que poseen toda la esencia de la canción rural estadounidense.

“It’s never to late” es también de las nuevas, y nació en una conversación entre ambos artistas en la que ella comentaba que estaba aprendiendo a conducir a punto de cumplir cincuenta años. Tiene punteos de guitarra ensoñadores que acompañan a una instrumentación que va deliciosamente al trote.

«Tonight someone is me» es una oda nocturna que combina fatalismo y humor, evocando el espíritu poético de Leonard Cohen, pero con un toque irónico y descarado. En ella, Watling y Sidran se enfrentan en un juego de seducción y pérdida de control, acompañados por The Groovy French Band y una potente sección de metales grabada en Nueva York.

Hay rayos de puro pop, como “Light”, con Jorge Drexler, con estrofa en castellano y arreglos de lentitud mesurada que inundan en penumbra el espacio de la canción. Por el contrario, “Entre chien et loup” crea un ambiente nocturno en francés, casi parece que caminemos por Saint-Germain-des-Prés o en una de sus terrazas, con esa música de fondo, o nos encontremos en el estudio preparando con Gainsbourg una canción para Jane Birkin.

Hay minimalismo cinematográfico en “What’s trending”, hay baladas pop acariciantes que poco a poco se va creciendo en “Hanging by a thread”, hay la voz de Leonor en “Nobody kisses anymore”, que demuestra que es una de nuestras grandes damas de nuestra canción hoy en día. Esas texturas, ese jugar con los instrumentos, esa pasión callada y sostenida, esos susurros… son la marca que tienen tatuada los clásicos.

Música en penumbra cálida, con letras sugerentes e intrigantes, como demuestra el primer sencillo que han colgado en redes, algo de jazz suave, de canción de autor y pop sofisticado, algo de humor y bastante corazón. Estilo, elegancia y sonidos alejados de lo comercial hacen de esta primera colaboración un disco lleno de sutileza y placer.

Anterior crítica de disco: Double infinity, de Big Thief.

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