Las postales negras de Dean Wareham

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«Wareham ha sido infiel con desconocidas, se ha drogado, ha tenido noches salvajes, pero sus aventuras más locas están más próximas a las del joven con ganas de fiesta que a las de la estrella de rock a la que todo se le sirve en bandeja»

 

Las memorias de Dean Wareham (Galaxie 500, Luna, Dean & Britta) van más allá del recuerdo nostálgico de un cantante de rock. El exlíder de Galaxie 500 ha plasmado uno de los mejores retratos de lo que supone ser un músico a mitad de camino del éxito masivo y de la indiferencia musical. “Postales negras” ha llegado llegado a las librerías españolas cuatro años después de su edición en inglés y con un capítulo especial que actualiza el relato hasta este 2012.

 

 

Texto: ALFONSO CARDENAL.
 

 

Dean Wareham, a través de una hipnótica prosa, relata con brutal sinceridad los motivos por los que una banda se separa, la energía con la que otra formación nace, las dudas que aparecen en las largas horas de furgonetas que te llevan a conciertos de cien asistentes. ¿Cómo se puede seguir en la música sin un gran éxito? ¿Qué sentido tiene salir de gira y volver sin dinero? ¿Cómo ser marido y padre cuando pasas la vida en la carretera de concierto en concierto?

El músico, licenciado «cum laude» en Harvard, ofrece un diario honesto y cercano de lo que supone ser un músico independiente: sin millones de dólares en el banco, sin decenas de jóvenes lujuriosas hambrientas de sexo, sin el glamour de los grandes focos. Wareham ha sido infiel con desconocidas, se ha drogado, ha tenido noches salvajes, pero sus aventuras más locas están más próximas a las del joven con ganas de fiesta que a las de la estrella de rock a la que todo se le sirve en bandeja. A través de su relato dibuja imágenes de hoteles sucios, de camellos baratos, de pastillas regaladas, de borracheras con la gente del sello discográfico, pero también giras sin ingresos, luchas por la dirección musical de los grupos y enfrentamientos con los compañeros tras pasar demasiadas horas en espacios reducidos. Sin tener la voluntad de ello, Wareham ha desmitificado la profesión para retratar el oficio con las mismas ventajas e inconvenientes que puede tener cualquier otro.

Dean Wareham visitó España en 2009 junto a su mujer y compañera Britta Phillips, venían presentando un disco inspirado en los «screen test» de Andy Warhol. A pesar de no haber leído el libro no pude evitar preguntarle por él. “Ha sido muy difícil, mucho más que escribir una canción. En una canción te puedes esconder detrás de la letra, no tienes porqué decir la verdad sobre todo. Si hablas de tus sentimientos lo haces de un modo… poético”, confesaba entonces Wareham. “Sentarte a escribir de un modo claro y directo para expresar tus pensamientos es otra cosa. Además es difícil hablar de gente que está viva, y que conoces, sin ofenderles. La palabra escrita es muy poderosa, puede molestar a la gente. Hay que tener mucho cuidado con lo que dices. Lo más complicado es rebuscar en tu vida, tienes que recordar los malos momentos y volver a vivirlos. Es un poco como ir a terapia con un psicólogo”.

“Postales negras”, que cuatro años después se ha editado finalmente en español gracias a Libros de Ruido, es una lectura entretenida a través de los viajes y las bandas de un músico honesto y con mucho que decir, que ha captado la esencia de la evolución de la industria musical de los últimos veinticinco años. Wareham, con la experiencia que otorga haber repetido muchas veces las mismas rutas y haber pasado por las mismas situaciones, retrata la vida de varias bandas que siempre navegaron a contracorriente, lejos de las radios alternativas, de las grandes ventas, pero bandas que supieron crear un sonido propio, un cancionero coherente manteniéndose alejadas del gran éxito. Si Patti Smith retrató maravillosamente en “Éramos unos niños” la vida en el Nueva York de finales de los años setenta y principios de los setenta, Wareham capta la escena underground de dos décadas después. Si Keith Richards confiesa en “Vida” los secretos de una gran estrella del rock, miembro de una empresa musical capaz de mover millones y millones de dólares, el cantante neozelandés muestra la a veces complicada supervivencia de bandas que han dormido demasiadas noches en suelos de casas de amigos. El cantante de Luna abre su diario y recuerda, con inusitada honestidad, los buenos y malos momentos de una historia musical al borde del abismo, a las puertas de un inesperado éxito. “Postales Negras” aparece así como un libro necesario, como una obra clave para entender la escena musical de las últimas dos décadas, una época que vivió su momento de gloria con la consagración del cedé y su posterior caída con el auge de la piratería de la era digital. Con una prosa ágil, capítulos cortos, escenas acertadamente elegidas y recuerdos arrojados sin tapujos, Dean Wareham ha escrito uno de los libros más acertados que puede escribir un músico, sin poses, sin reglas, ajeno al formato estandarizado en este tipo de obras. “Postales negras” son unas memorias tremendamente honestas escritas por uno de esos artistas a los que su talento ha superado con creces a su éxito.

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