Las grandes BSO: “Ben-Hur” (1959), música de Miklós Ròzsa

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“Una de las películas más complejas temática y melódicamente, que captura todo el espectro de las emociones humanas”

 

Ben-Hur, el histórico título protagonizado por Charlton Heston, es también una de las grandes bandas sonoras de todos los tiempos. Una partitura compuesta por el húngaro Miklós Ròzsa. Por Fernando Fernández.

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

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Ben-Hur
Música de Miklós Ròzsa, 1959                  

 

Si hay títulos musicales que se merecen la categoría de “míticos”, Ben Hur tiene muchas razones para ello. Bien sea por Charlton Heston en uno de sus papeles más significativos, por esa maravillosa e impresionante carrera de cuadrigas (insuperable a pesar de haber sido rodada hace ya cincuenta y siete años), por sus once Oscar (no igualados hasta la fiebre “Titanic”, más de cuarenta años después), y multitud de otras razones.

Entre ellas, y no de las últimas, la magistral partitura compuesta por Miklós Ròzsa, que sabe jugar maravillosamente con los temas, personajes y la trama, incluyendo los que la convirtieron en un clásico de la televisión durante Semana Santa. Y es que Ben-Hur no deja de ser una historia moral clásica donde Judah Ben-Hur y Jesús se cruzan en momentos trascendentales, y con cada reunión, Judah cambia sutilmente. Una historia en la que su protagonista supera su profundo odio con el poder curativo del amor, así como su mensaje del poder de la fe, la esperanza y la redención.

 

 

Miklós Ròzsa

Ahora que está a punto de estrenarse su remake y ese horroroso toque moderno de acción que la hace parecerse más a “Gladiator” que al modelo original, merece la pena recordar la maravillosa labor que la música aportaba a estos espectáculos del Cinemascope. Miklós Ròzsa ya era un autentico maestro llegó a este proyecto. Contaba con once nominaciones a los Oscar y con dos estatuillas en su haber cuando la Metro Goldwyn Mayer se puso a desarrollar el proyecto. Es más: Ròzsa tenía un contrato con MGM que le permitía tener primera opción para elegir entre la multitud de propuestas que la productora tuviera en marcha en esos momentos, y no dudó en involucrarse en “Ben-Hur”.

 

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Una de las razones que han convertido a Rozsa en uno de los grandes maestros de la música, era su capacidad para investigar y analizar las técnicas y elementos históricos del periodo en que se desarrollaba la historia. Tras estudiar a fondo la cultura romana para la épica “Quo Vadis”, Rózsa se encontraba más que preparado para asumir completar el lienzo que la inmensa Ben-Hur le proporcionaba. Pasó un año y medio unido al proyecto, encontrando inspiración en una villa en Santa Margherita Ligure, una localidad al sur de Génova, en la costa oeste de Italia. Una situación que le ayudó no sólo en la composición de las numerosas marchas y fanfarrias auténticas que llenan la película, sino también en la multiplicidad de temas diferentes que necesitaba una historia épica.

 

 

Rózsa siempre comentó como su mayor desafío fue el de crear música para Cristo. Terminó eligiendo mostrar la emoción en un tema usando órgano y dos grupos de violines tocando en armónicos, para crear una sensación etérea en la música. Pero es solo una muestra ínfima de lo que esconde tras de si la partitura. No en vano es considerada una de las películas más complejas temática y melódicamente, consiguiendo capturar todo el espectro de las emociones humanas, expertamente adaptada a las imágenes de la película.

 

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La partitura desarrolla cerca de quince temas y motivos principales a lo largo de la película: el tema de amor, el de la amistad, el del conflicto, el del Esther, el de Judea… La lista es larga, pero sobre todo brillante. Ròzsa consigue crear un autentico tapiz en el que se narra toda la historia que estamos viendo en imágenes. Y todo ello regado de una emoción maravillosa. Las melodías y los temas van siendo introducidos y presentados de una manera muy cuidada, dejándoles que vayan creciendo y entrecruzándose para desarrollar un segundo nivel a su historia. El resultado es realmente abrumador. Su compositor tiene sobradamente ganada su inmortalidad por el nivel de calidad de su trabajo. Si tuviera que elegir una sola obra de su carrera, sería esta: una de esas bandas sonoras a las que nadie nunca duda en ponerle el calificativo de autentica obra maestra.

 

 

Ediciones discográficas

Hay más de sesenta ediciones diferentes, sin contar recopilatorios que puedan incluir alguna de sus piezas, pero hay dos que destacan sobre las demás. La primera, una edición doble editada por Rhino en 1996 y que incluía por primera vez la partitura íntegra de la película. Una edición de lujo con un libro de cincuenta páginas que recoge toda una historia y análisis detallado de la partitura y la película. Probablemente estaba enfocada como la definitiva, ya que no es difícil de encontrar, y a muy buen precio ya que ha sido reeditado por Sony Classical en 2010. Pero en 2012, la distribuidora independiente Film Score Monthly presentó la definitiva, con una edición de cinco discos que incluía toda la partitura original de la película, versiones alternativas, outtakes, demos, y tres versiones diferentes de la banda sonora grabadas en Europa para su edición discográfica y dirigidas por Carlo Savina y Erich Kloss. Mucho material del existente en la colección Rozsa de material que se encuentra depositado en la Universidad de Siracusa. Una autentica joya.

 

 

Anterior crítica de Las grandes BSO: “El cartero y Pablo Neruda” (1994), de Luis Bakalov.

 

 

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