“La habitación”, de Lenny Abrahamson

Autor:

CINE

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“No cae en dramatismos o sensacionalismos, consiguiendo casi un oxímoron: una película preciosa sobre una historia horripilante”

 

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“La habitación”
Lenny Abrahamson, 2015

 

 

Texto: ELISA HERNÁNDEZ.

 

 

“La habitación” es tal vez una de las películas más emocionantes que podemos encontrar actualmente en la taquilla de nuestro país. A pesar de tratar un tema de por sí complejo y delicado que podría hacer que muchos espectadores no quieran acercarse a los cines, el filme es cuidadoso, elegante, sutil, muestra (y oculta) lo justo y necesario y, sobre todo, no cae en dramatismos o sensacionalismos, consiguiendo casi un oxímoron: una película preciosa sobre una historia horripilante.

Un trabajo de estas características que nos permita comprender y acercarnos a una experiencia que para la mayoría de nosotros resulta ajena requiere un enorme esfuerzo por parte de los actores. Y esta es sin duda la gran baza de “La habitación”. Brie Larson nos ofrece una de las más poderosas y potentes interpretaciones del año pasado, pero además el pequeño Jacob Tremblay impresiona, fascina, impacta y enternece a partes iguales.

Quizás lo más destacable, aunque no original, es el uso (como ya hacía la novela en la que se basa el filme y que fue adaptada a guion por la misma autora, Emma Donoghue) de un narrador naíf y un punto de vista limitado e inocente, el del pequeño Jack (Jacob Tremblay). Jack tiene cinco años y su mundo es y ha sido siempre la habitación en la que vive con Ma (Brie Larson), quien en realidad fue secuestrada y lleva encerrada entre esas cuatro paredes desde que tenía diecisiete años. Para Jack, pues, no existe nada más hasta el momento en el que Ma finalmente decide que deben escapar.

Utilizar la voz en off del niño, y su original manera de comprender lo que le rodea a medida que conoce todo el universo que hay ahí fuera por primera vez aumenta la empatía, y hace que redescubramos y nos fascinemos por nuestro propio entorno del mismo modo en que lo hace Jack. Esto además permite pasar de puntillas por los temas y momentos más crudos y enfatizar la emotividad de aquellos que más lo merecen, dejando a la imaginación del espectador mucho de lo que ocurre.

La película se aleja lo suficiente de las espinosas cuestiones del abuso sexual, el secuestro y las consecuencias del aislamiento como para no hacerlas el centro de la historia sin olvidarlas ni dejarlas de lado, dando como resultado un impactante y conmovedor relato de crecimiento personal y superación de las adversidades, tanto del propio Jack como de Ma.

 

 

 

Anterior crítica de cine: “Anomalisa”, de Charlie Kaufman.

 

 

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