La cara oculta del rock: ¿Quién mató a Tupac Shakur? ¿Y quién a Notorious B.I.G.?

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«Ajustes de cuentas, documentos falsificados, bandas rivales, mandamases discográficos dispuestos a todo… Hay teorías para todos los gustos»

 

El enfrentamiento entre la costa oeste y la costa este terminó en un trágico desenlace: sus máximos representantes, Tupac Shakur y Notorious B.I.G., acabarían muertos a  tiros. La pérdida de estos raperos es una historia de ataques verbales, venganza y misterio, ya que nunca quedó claro quién encargó sus asesinatos y por qué.

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

Cinco impactos de bala abatieron a Tupac Shakur la noche del 30 de noviembre de 1994. Dos fueron a parar a su cabeza, dos a la ingle y el quinto le atravesó el brazo y terminó en el muslo. El rapero se encontraba en el vestíbulo de los estudios Quad, en Manhattan, cuando dos hombres vestidos con un uniforme militar se le acercaron y descargaron la munición sobre él y, no contentos con ello, a continuación le robaron lo que llevaba encima. Al menos esta vez, Tupac pudo vivir para contarlo.

Aquellos disparos le crearon heridas físicas, pero también hirieron su orgullo. ¿Quién quería verle muerto? Tupac Shakur no dudó en señalar a los supuestos instigadores de aquel fallido intento de asesinato y apuntó con el dedo a Sean Combs, más conocido como Puff Daddy, dueño de la discográfica Bad Boy, y a Biggie Smalls, también llamado Notorious B.I.G., el principal representante de la empresa de Combs, antiguo amigo de Shakur y, ahora, su mayor rival. Tanto a Sean Combs como a Biggie Smalls les interesaba quitarse de en medio a Shakur ya que era su competencia, pero ante las acusaciones, negaron tener algo que ver en el asunto.

Sin embargo, para avivar el fuego que se había encendido, Notorious B.I.G., sacó un tema con el oportuno título ‘Who shot ya?’ (‘¿Quién te disparó?’) al que Tupac Shakur respondería con ‘Hit em’ up’, donde el rapero se despachó a gusto con la costa este y no dejó títere con cabeza al tener palabras para el sello Bad Boy, Sean Combs, Biggie y la pareja de éste, con quien Shakur se jactaba de haberse acostado. El enfrentamiento entre Shakur y Biggie no era más que la personificación del conflicto entre la costa oeste y la costa este y la rivalidad entre las discográficas Death Row, donde Tupac grabaría sus últimos álbumes, y Bad Boy. Esta guerra abierta, digna de una película de clanes mafiosos enfrentados, solo podía desembocar en un terrible desenlace.

El 7 de septiembre de 1996, Tupac Shakur acudió a Las Vegas con Suge Knight, el dueño del sello Death Row, para disfrutar de un combate de boxeo entre Mike Tyson y Bruce Seldon que se celebraba en el hotel y casino MGM Grand. Cuando terminó el enfrentamiento, Tupac y los suyos tuvieron su propio combate después de saber que Orlando Anderson, un miembro de la banda Crips Southside, se encontraba en el vestíbulo del MGM Grand. Anderson recibió una paliza por parte de Tupac y su grupo ya que pocas semanas antes, Orlando Anderson había robado a un miembro de Death Row en una tienda de zapatillas. Tras el incidente, Tupac Shakur se subió al BMW de Suge Knight. Knight detuvo el automóvil a las 11:10 de la noche ante un semáforo en rojo en Flamingo Road. Un vehículo se paró a su izquierda y bajó la ventanilla. Tupac saludó a las mujeres que lo ocupaban. Unos cinco minutos después, a su derecha se detuvo otro automóvil, un Cadillac blanco. El coche bajó la ventanilla, pero esta vez Tupac no se encontró con dos féminas a las que dar conversación, sino con una lluvia de balas. Tres de ellas acabaron en el cuerpo del rapero y crearon heridas en el pecho, un pulmón, la mano derecha, un muslo y la pelvis. Suge Knight apenas resultó herido, solo una bala le rozó la cabeza a pesar de que él dijo que se le había incrustado. Shakur fue trasladado al hospital donde fue sometido a numerosas operaciones, como la extirpación del pulmón. Apenas una semana después, el 13 de septiembre, mientras estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos, Tupac Shakur sufrió una hemorragia interna y no aguantó más. Las causas oficiales de su fallecimiento fueron una insuficiencia respiratoria y un paro cardiorrespiratorio como consecuencia de las heridas que las balas le habían causado. Tupac pudo librarse de la muerte una vez, pero a la segunda, con 25 años, no tuvo tanta suerte.

Tras el asesinato de Shakur, todas las miradas volvieron a ponerse en Notorious B.I.G., pero Biggie, al igual que hizo al hablar del tiroteo anterior, volvió a negar está relacionado con el asunto. No obstante, Biggie Smalls no tardaría en correr el mismo destino que su rival. El 9 de marzo de 1997, el rapero asistió a los premios Soul Train Music celebrados en el Museo del Automóvil Peterson en Los Ángeles. Después de la entrega, Notorious B.I.G. y sus colegas se marcharon en su coche. El vehículo se detuvo en un semáforo muy cerca del museo y, al igual que sucedió con Tupac, otro automóvil se detuvo junto al coche, un Chevrolet Impala. El conductor bajó la ventanilla y el vehículo del rapero recibió otra tormenta de balas, cuatro de las cuales fueron a parar al enorme pecho de Biggie. Aunque fue trasladado rápidamente al centro médico, 15 minutos después, Notorious B.I.G. se convertía a sus 24 años en otra víctima de la guerra entre las dos costas de Estados Unidos. Solo habían pasado seis meses desde el asesinato de su rival.

Y aquí es donde se lía la madeja. ¿Quién ordenó los asesinatos de Tupac y Biggie? ¿Y por qué? Ambos casos nunca fueron cerrados y están más llenos de interrogantes que de respuestas. De forma simplificada, lo que más veces se pensó fue que al asesinato de Notorious B.I.G. había sido un ajuste de cuentas como consecuencia del asesinato de Shakur. El principal sospechoso fue el propietario de Death Row, Suge Knight. Sin embargo, la familia de Biggie Smalls también consideró que el rapero fue asesinado por un policía. Pero si la historia de Notorious B.I.G. es complicada, la de Tupac Shakur es un auténtico rompecabezas. En 2002, el diario “Los  Angeles Times” publicó un reportaje que pretendía arrojar un poco luz al asunto gracias a un informante anónimo del FBI. Según esto, Sean Combs había realizado a Tupac una oferta que no podía rechazar: unirse a su sello, Bad Boy. Sin embargo, el rapero no accedió y esta negativa hirió el orgullo de Combs. Por ello, el mánager Jimmy Rosemond y el promotor James Sabatino orquestaron el fallido intento de asesinato en el 94 bajo la apariencia de un robo. El supuesto asesino que terminó con la vida de Tupac en el 96 sería Orlando Anderson, quien recibió la paliza de Shakur y quien estaba vinculado con Biggie. Sin embargo, los documentos del FBI empleados eran falsificaciones y a “Los Angeles Times” no le quedó más remedio que retractarse del asunto.

Otra teoría no apunta hacia la costa este sino que se fija directamente en la costa oeste para encontrar al supuesto asesino. El sello Death Row debía mucho dinero a Tupac y éste pretendía abandonarlo. El hecho de perder a su principal fuente de ingresos pudo poner a Suge Knight en el disparador, tanto, que pudo haber sido él quien moviera los hilos necesarios para que Shakur ni saliera de su discográfica ni se fuera a otra. ¿Fue Suge Knight quién decidió hacer callar  a las voces más famosas de la costa oeste y la costa este? Los informes médicos niegan los daños que Knight afirmó sufrir tras el tiroteo en su coche. Ajustes de cuentas, documentos falsificados, bandas rivales, mandamases discográficos dispuestos a todo… Hay teorías para todos los gustos y hasta el cineasta Nick Broomfield, autor del polémico “¿Quién mató a Kurt Cobain?” (1995) realizó un documental titulado “Biggie & Tupac” (2002), en el que puso su granito de arena para darle una vuelta más al asunto.

Martin Luther King soñó que los blancos y los negros podrían vivir en armonía. Si hubiera vivido lo suficiente como para ver la manera en que los negros se tiraban piedras sobre su propio tejado, aquel sueño habría sido una pesadilla.

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