La cara oculta del rock: Las maldiciones de Led Zeppelin

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“Otro de los rumores más famosos relacionados con Led Zep fue el supuesto pacto con el Diablo que los músicos realizaron”

 

Desde 1975, el dirigible empezaba a caer en picado. Una serie de catastróficas desdichas relacionadas con los miembros del grupo hicieron mella en Led Zeppelin hasta tal punto que la banda llegó a su fin. Había que buscar un chivo expiatorio al que culpar porque el karma se había vuelto en contra de Led Zep, y los dedos apuntaron a Jimmy Page debido su simpatía por lo oculto.

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

Como toda buena tragedia clásica, esta historia tenía que comenzar en Grecia. La gira de “Physical graffiti” estaba al caer pero Jimmy Page y Robert Plant se encontraban de vacaciones en la isla de Rodas junto a sus respectivas esposas y su correspondiente prole. El 3 de agosto de 1975, Page abandonó Rodas y viajó hasta Sicilia. Había oído que la Abadía de Thelema estaba en venta y el guitarrista no podía desperdiciar la oportunidad de comprar otro lugar donde había vivido su adorado ocultista Aleister Crowley. Jimmy Page ya había comprado antes la Boleskine House, la mansión de Crowley a orillas del Lago Ness de la cual se contaban historias para no dormir. Al día siguiente, mientras Page se encontraba en Sicilia, Plant seguía en Rodas, estaba sentado en el asiento del copiloto del automóvil alquilado que su mujer, Maureen, conducía. En los asientos traseros viajaban sus retoños, Carmen Jane, de siete años, y Karac Pendra, de cinco, junto a la hija de Page, Scarlett. En un momento dado, la mujer perdió el control de vehículo, que se salió de la carretera y quedó empotrado contra un árbol.

Robert Plant se fracturó el codo y el tobillo, pero su esposa tuvo peor suerte: se había fracturado el cráneo y la pelvis, Plant pensó que estaba muerta. Sus dos hijos sufrieron contusiones, pero Scarlett, inexplicablemente, resultó ilesa. Como no había ambulancias disponibles, fue un agricultor local quien se encargó de llevarlos al hospital más cercano en la parte trasera de su pequeño camión con el que transportaba frutas. Después, fueron trasladados a Inglaterra. Maureen estuvo entre la vida y la muerte. “Si no hubiéramos tenido dinero para volar a Inglaterra inmediatamente en busca del mejor tratamiento médico, estoy seguro de que mi mujer ahora no estaría viva”, confesó su marido. Robert Plant no podría volver a caminar hasta seis meses después, pero para complicarlo todo, debía salir de Inglaterra para no tener problemas fiscales. Robert Plant se prometió a sí mismo que no volvería a cantar ‘In my time of dying’ (‘Cuando llegue mi hora’): “Sufrí un dolor y una angustia terribles. Me paraba a pensar y me preguntaba ‘¿Por qué narices se me ocurriría cantar semejante canción?’. Es algo que no volveré a hacer, no hasta que llegue mi hora”. Un par de años más tarde se olvidaría de este juramento volviéndola a interpretar, pero por el momento, no quedó más remedio que cancelar la gira de “Physical graffiti”. Las malas lenguas aseguraron que el accidente fue consecuencia de algún rito realizado por Jimmy Page durante su visita a la abadía ya que su hija no había sufrido daños.

Si este suceso había dejado a Robert Plant tocado, el siguiente lo dejaría hundido. Después de la recuperación del vocalista, la maquinaria de Led Zeppelin volvía a funcionar. Era 1977 y la banda estaba inmersa en plena gira americana de su nuevo trabajo “Presence” (1976). Robert Plant, John Bonham y el mánager Richard Cole se acababan de registrar en un hotel de Nueva Orleans. El 26 de julio, Plant recibió una llamada urgente de su mujer. Su hijo, Karac, había sufrido un extraño virus estomacal; el niño fue trasladado al hospital, pero no pudo aguantar y murió en la ambulancia. Era el siguiente mazazo para Led Zeppelin y para su vocalista en particular. Plant se vio sumido en una depresión y abandonó el personaje arrogante de vaqueros ajustados y pecho descubierto que solía interpretar. Si aquel Dios de Oro había sufrido el dolor físico en el accidente de Rodas, ahora tenía que lidiar con un dolor mucho mayor. “Todo el éxito y la fama, ¿de qué valen? No son gran cosa cuando los comparas con el amor por tu familia”, se cuestionaba el cantante. Esta gira también se canceló y los rumores de separación de la banda flotaban en el ambiente. Para Richard Cole, este duro acontecimiento fue el principio del fin: “Todo el jodido asunto pintaba mal. Había algo que no encajaba. Nunca debería haber sucedido. Ahí empezó todo. Eso era. Nunca volvió a ser lo mismo. Nunca. Todo el jodido asunto se nos fue de las manos. Era como si alguien hubiera dicho ‘tomad cabrones’”. Los medios sensacionalistas volvieron a decir que Plant culpaba a Page por el suceso y se empecinaron en que los Led Zep estaban pasando por un mal karma por las aficiones del guitarrista, que calificó el asunto “de muy mal gusto”: “La gente que dice esas cosas no sabe de qué demonios está hablando. Y Robert no necesita oír esa clase de basura. Han ocurrido muchas cosas negativas últimamente, pero las tragedias suceden. ¿Por qué tienen que empeorarlo todo hablando de ese modo? ¿Por qué no dejan que Robert llore su pérdida en paz?”.

El vocalista volvió a ser padre y la banda se recompuso. La siguiente pérdida ya no sería solo un duro golpe para Plant, sino que lo sería para Led Zeppelin. Las borracheras de John Bonham eran de sobra conocidas, el gran Bonzo estaba más que acostumbrado a la bebida pero eso no quitaba para que de vez en cuando se derrumbara sobre su batería. En 1980, la banda estaba ensayando para la gira americana del álbum “In throught the out door” (1979) y el batería se estaba desenganchando de la heroína. Pero este hecho que no impedía que Bonzo tomara varios vodkas para desayunar, como hizo la mañana del 24 de septiembre. Los vodkas siguieron acompañándole durante el ensayo y, por la noche, durante una fiesta en la casa de Jimmy Page, en Old Mill, Windsor, Bonham continuó engullendo su bebida alcohólica favorita como quien bebe agua. Cayó redondo en el sofá y fue arrastrado hasta la habitación para que durmiera la mona. Al día siguiente, John Bonham no se despertó de su borrachera. Murió con 32 años.

Según el forense, la muerte había sido accidental, ahogado por su propio vómito. Según una fuente relacionada con el grupo, el motivo del fallecimiento del batería era otro: “Parece de locos, pero Robert Plant y todas las personas cercanas a la banda están convencidas de que los devaneos de Jimmy Page con la magia negra son los responsables, de algún modo, de la muerte de Bonzo y de todo el resto de tragedias… Creo que los tres miembros restantes de Zeppelin están ahora un poco asustados con qué va a pasar ahora”. El periódico “Evening news” publicó un artículo con el titular “El misterio de la ‘magia negra’ de Zeppelin” y comenzaron a circular numeroso chismes como la grabación de un extraño disco de cantos fúnebres titulado “Álbum negro” o como una humareda negra que alguien aseguró ver salir de la casa de Page esa trágica noche. Otro de los rumores más famosos relacionados con Led Zep fue el supuesto pacto con el Diablo que los músicos realizaron, a excepción de John Paul Jones, imitando a Robert Johnson. Las tragedias de Plant, los problemas con la heroína de Page y la muerte de Bonham fue el pago que tuvieron que hacer. Richard Cole desmentiría esta tontería: “El rumor fue elevado a un estatus mitológico. Por lo que yo sé, ese pacto nunca existió. Jimmy era muy bueno inventando historias, especialmente con las chicas que estaban fascinadas por el lado ‘oscuro’ de la banda, así que quizá fue así como empezó todo. Pero a pesar de la preocupación de Jimmy por lo sobrenatural, raramente discutía sus escarceos con lo oculto con el resto del grupo”.

Además de todos estos estúpidos rumores, también sonaron los nombres de los posibles sustitutos, pero para los músicos, Bonzo era insustituible. “No habría soportado darme la vuelta y ver en la batería a alguien que no fuese él, hubiera sido un completo insulto a John”, declaró Jimmy Page. Robert Plant no levantaba cabeza: “Fue uno de los momentos más demoledores y tristes de mi vida. Tenía un gran amigo, cálido y con un corazón, y lo perdí. Fue tan… definitivo. Nunca volví a pensar en el futuro de la banda y de su música”. El 4 de diciembre de 1980, una nota de prensa aclaraba que el dirigible dejaba de volar finalmente: “Queremos que se haga saber que la pérdida de nuestro amigo y el respeto que sentimos a su familia, junto con la sensación de armonía sin fisuras que sentimos nosotros y nuestro mánager, nos ha llevado a tomar la decisión de que no podemos continuar siendo lo que éramos”. Led Zeppelin había terminado. Para sus seguidores, eso fue una tragedia.

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