La cara oculta del rock: Jimi Hendrix, demasiado erótico para ser moral

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«La Jimi Hendrix Experience necesitaba notoriedad en el país de las oportunidades y, a su vez, los Monkees querían quitarse de encima la etiqueta de producto prefabricado para adolescentes y que se les tomara más en serio»

 

¿A quién se le pasó por la cabeza que sería una buena idea poner a Jimi Hendrix como telonero de los Monkees? El guitarrista de Seattle solo aguantó ocho actuaciones tras sufrir las presiones del grupo ultraconservador las Hijas de la Revolución Americana, que le expulsaron de la gira por su conducta inmoral. O tal vez se exagerara.

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

A pesar de su salvaje actuación en el Festival Pop de Monterey en 1967, la carrera de Jimi Hendrix en Estados Unidos todavía necesitaba un pequeño empujón más. Tocar la guitarra de espaldas, con los dientes e, incluso, prenderla simulando un ritual no habían resultado estímulos suficientes para lanzar al éxito al virtuoso guitarrista zurdo en el país que le vio nacer. Uno de sus mánagers, Michael Jeffery, movió los hilos necesarios para que la Jimi Hendrix Experience lograra más publicidad, o tal vez lo hizo motivado por otros compromisos y deudas que Jeffery tenía pendientes; el caso es que encontró al grupo perfecto para telonear en Estados Unidos. Cuando Jeffery le comunicó la buena nueva al otro representante de Hendrix, Chas Chandler, antiguo bajista de los Animals, este solo pudo responderle de una manera ante la genial noticia: “¿Estás loco de remate?”.

Michael Jeffery pensó que podía ser una buena idea juntar a la bestia sexual Jimi Hendrix con la sensación pop adolescente del momento: los Monkees. Aquello era como mezclar el agua con el aceite, pero por un lado, la Jimi Hendrix Experience necesitaba notoriedad en el país de las oportunidades y, a su vez, los Monkees querían quitarse de encima la etiqueta de producto prefabricado para adolescentes y que se les tomara más en serio. Por su parte, los miembros de los Monkees estaban encantados con su nuevo telonero: “Lo que pasó fue que íbamos a empezar nuestra gira de verano en unas semanas y aún necesitábamos otro telonero. Cuando volví a Los Ángeles hablé a nuestros productores sobre Hendrix y sus impresionantes números. Desde mi punto de vista, los Monkees eran muy teatrales, al igual que la Jimi Hendrix Experience. Era la unión perfecta. Jimi debía de pensarlo también, porque unas semanas después accedió a ser el telonero de nuestra gira de verano”. Sin embargo, más que compartir el mismo sentimiento, Hendrix tenía una opinión un poco diferente sobre el grupo al que le había tocado telonear: “¡Oh, Dios, los odio! Son aguachirle. Odio que la gente así se haga tan grande. No puedes criticar a la gente por conseguirlo, ¿pero gente como los Monkees?”. Con semejante planteamiento, el conflicto estaba asegurado.

La gira conjunta comenzó el 8 de julio de 1967 en Jacksonville, Florida. Los Monkees, entre ellos Mike Nesmith, se deshacían en halagos hacia su telonero: “La Jimi Hendrix Experience fue la apoteosis de las camisas de flecos y camisetas teñidas de la psicodelia de los sesenta, tenían molinetes en los ojos y el pelo abultado. Pensé: ‘Tío, tengo que ver esto en directo’. Así que aquella noche, me puse delante del escenario y escuché a Hendrix en la prueba de sonido. Y pensé: ‘Este tío es de Marte, es de otro planeta, pero sea lo que sea, doy gracias al cielo por esta visita’. Y lo escuché tocar durante la prueba de sonido y en el concierto. Pensé: ‘Es de la mejor música que he escuchado en mi vida’”. El bajista, Peter Tork, también quedó prendado del estilo del guitarrista de Seattle, como recuerda en el libro escrito por Charles R. Cross, “Room full of mirrors. Jimi Hendrix. La biografía” (Ediciones Robinbook): “Íbamos lo más pronto posible y le veíamos entre bastidores. Lo que hacía Jimi era sencillamente exquisito. Me encantaba mirar lo que hacía con las manos, lo hacía de una manera tan fácil, que parecía como si no tocara en absoluto”.

El motivo de esa gira era que la Jimi Hendrix Experience ganara nuevos seguidores. Y lo consiguieron… con cuatro fans nuevos: Davy Jones, Mike Nesmith, Peter Tork y Micky Dolenz. Solo los Monkees supieron apreciar a aquel guitarrista negro que vestía de colores llamativos. Las fans adolescentes de los Monkees gritaban durante la actuación del trío de Hendrix, pero en lugar de ser gritos de excitación o de aprobación, solían ser del tipo “queremos a los Moonkes” o más concretamente, “queremos a Davy”. “Fue muy embarazoso”, reconoció el batería, Micky Dolenz. Ante semejante situación, los Monkees estaban abochornados y a Hendrix no le apetecía tomarse en serio su actuación. Se sentía traicionado al tener que tocar delante de un grupo de quinceañeras sin criterio y, en el estadio Forest Hills en Nueva York, el guitarrista, cansado de escuchar los gritos de desaprobación, se despidió de la audiencia enseñándoles el dedo corazón.

El golpe de suerte que Jimi necesitaba llegó después de ocho actuaciones. Su habitual actitud ante el escenario, al tratar a su guitarra como si fuera una nueva conquista sexual o una prolongación de su miembro, consiguió que la asociación ultraconservadora las Hijas de la Revolución Americana le pusiera en su punto de mira. Según un artículo de la periodista Lillian Roxon, esta asociación había expulsado a la Jimi Hendrix Experience de la gira porque la actuación del guitarrista era “demasiado erótica” y “corrompía la moral de la juventud americana”. Así terminó el convulso periplo de Jimi Hendrix y los Monkees. El hecho de ser expulsado de una gira tachado de “lascivo e indecente” fue el incentivo publicitario que el trío de Hendrix necesitaba, y el titular de la publicación “New Musical Express” avivaba la polémica: “Hendrix: ¿Se fue o le echaron?”.

Generalmente se ha acusado a las Hijas de la Revolución Americana de ser las causantes del fin de esa gira. Por supuesto que esta asociación no podía estar de acuerdo con la actitud de Jimi Hendrix y que no podía mirarle con buenos ojos, pero lo que sucedió fue completamente distinto. Una vez visto el funcionamiento habitual de la gira Hendrix-Monkees, Chas Chandler distribuyó el comunicado de prensa que aseguraba que las Hijas de la Revolución Americana expulsaron al músico por obsceno; sin embargo, aquel comunicado fue un invento para poder poner fin a la gira que tantos dolores de cabeza les estaba dando. No hay nada que un comunicado de prensa a tiempo no pueda curar.

Como todo en esta vida es circular y el destino suele comportarse de forma irónica, solo un año después, los Monkees estuvieron a punto de ser teloneros de la Jimi Hendrix Experience, aunque finalmente cancelaron el acuerdo. Para entonces, aquel guitarrista negro y zurdo que en su momento no era muy conocido en su propio país ya se había convertido en toda una leyenda. Y en dos años más, en mito.

Anterior entrega de La cara oculta del rock: La responsabilidad del pipa de los Byrds.

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