La cara oculta de las canciones: ‘Whatever’, el canto a la libertad de Oasis

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“Es lo mejor que he escrito, uno la recuerda con solo escucharla una vez. Es sin duda uno de los mejores temas de la historia del rock”

 

En su adolescencia, Noel Gallagher alternaba su interés por la música con el trabajo de su padre en la construcción. Aunque su progenitor tenía claro dónde quería ver a su hijo, el mediano de los Gallagher tenía sus propios planes después de descubrir la música. ‘Whatever’ (1994) fue su forma de manifestar que su destino solo estaba en sus manos.

 

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

 

El señor Thomas Gallagher era un hombre pluriempleado en el Manchester de mediados de los setenta. Como su sueldo de trabajador en el sector de la construcción no resultaba suficiente, se vio obligado a alternarlo pinchando discos de música country en pub irlandeses. Para este trabajo extra, Thomas contaba con un ayudante excepcional, ya que su hijo, Noel, era quien cargaba con las cajas de los vinilos que su padre llevaba consigo al garito de turno donde debía pinchar. Aquella tarea apenas resultaba satisfactoria para el muchacho: “Me limitaba a llevar los discos y el resto del material. A cambio, me daba una gaseosa y un paquete de patatas fritas. Tenía diez, doce años, pero no me acuerdo de si me aburría o no. Uno recuerda más fácilmente las cosas buenas que las malas”.

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En esa época, Noel estaba pasando por la siempre difícil adolescencia. No resultaba nada fácil ser el mediano de tres hermanos y compartir habitación con el menor de los Gallagher, Liam, a quien Noel solo podía dedicar bonitas palabras: “Hubiese preferido que fuese niña; así por lo menos habría podido ligar con sus amigas”. Entre las aficiones del joven Noel se encontraban cometer algún hurto de vez en cuando, esnifar pegamento, ser expulsado de la escuela y escuchar música. Para él no era difícil desarrollar un cierto gusto musical teniendo en cuenta las preferencias de sus progenitores: “Mi madre ponía mucho a los Beatles, a los Rolling Stones y discos de country. El rock de los cincuenta, Buddy Holly, Presley, era más del estilo de mi padre”. Pero no solo los clásicos forjaron aquellos gustos, ya que en los años ochenta, Manchester se convirtió en la cuna de un sonido emergente gracias a bandas como los Happy Mondays, los Stone Roses y los Smiths.

Precisamente, la primera actuación de los Smiths en el programa de televisión “Top of the pops” quedó tan grabada en la retina y en el oído del impresionable Noel que rápidamente comenzó a tomarse en serio aprender a tocar la guitarra que su padre le había regalado en su decimotercer cumpleaños. Pero que papá le hubiera obsequiado con un instrumento era un espejismo, ya que el señor Thomas tenía otros planes para su hijo. Noel no solo ayudó a su progenitor en su empleo adicional, también trabajaba junto a él como albañil. La familia Gallagher casi al completo se dedicaba a la construcción: su padre, sus tíos, su hermano mayor y sus primos. Y como tal, Thomas quería que Noel se labrara un futuro ejerciendo aquel noble oficio. Después de algunos desencuentros motivados por la falta de puntualidad, Noel encontró otro trabajo en la empresa de suministro de gas British Gas, donde sufrió un accidente con una tubería y se rompió el píe. Como consecuencia, fue trasladado a un puesto mucho más relajado como encargado del almacén. Allí se llevaba su guitarra y comenzó a componer esbozos de canciones a pesar de que en su época escolar el profesor de música le insinuara que nunca podría convertirse en músico sin saber qué es una escala. “No veía a nadie durante días. Al cabo de seis semanas, me llevé la guitarra y compuse cosillas que aparecen desperdigadas en el primer disco de Oasis. (…) A veces me miro el pie en invierno cuando me duele y le doy las gracias”, recordaría más adelante.

Mientras, su hermano Liam, que estaba más interesado en el fútbol y en las faldas que en la música, empezó a seguir los pasos de Noel al ser expulsado de la escuela también. Una noche de 1989, el mediano convenció al pequeño para que le acompañase a un concierto de los Stones Roses y los Gallagher quedaron estupefactos al ver de cerca cómo se las apañaban sobre el escenario el cantante Ian Brown y el guitarrista John Squire.

Noel por fin logró su sueño de formar parte del mundo del rock trabajando como pipa de la banda Inspiral Carpets. Tras unos años de periplo, descubrió que su hermano pequeño, aquel que nunca había prestado atención a la música, se había convertido en el cantante de una banda llamada Rain y rebautizada como Oasis. La entrada de Noel en el grupo fue casi dictatorial y bajo amenaza: “O me dejáis escribir las canciones y nos lanzamos al estrellato u os quedáis aquí en Manchester el resto de vuestra vida como coños tristes”. El resto es historia. Oasis se posicionaban como cabezas del britpop y los malhumorados Gallagher, cuando no estaban enzarzados contra Blur, se tiraban de los pelos entre ellos mismos, que por algo eran hermanos.

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Sus dos primeros álbumes, “Definitely maybe” (1994) y “(What’s the story) morning glory?” (1995), sentaron las bases del sonido de Oasis y nunca después lograron superarlos. Pero entre medias de estos trabajos la banda lanzaría como single una canción que no incluirían en ninguno de los dos discos, “Whatever”. El compositor  y director de orquesta Nick Ingman se encargó de los arreglos de cuerda interpretados por la Orquesta Filarmónica de Londres. Entre los violines se encontraba Wilf Gibson, miembro de la Electric Light Orchestra en sus primeros discos. Para su componer esta oda a la libertad, el mediano de los Gallagher echó mano de la siempre recurrente adolescencia, cuando su padre le instaba a que siguiese sus pasos en el mundo del andamio y el ladrillo. Pero Noel había decidido seguir su propio camino y esta era su forma de demostrarlo. Además, la relación de los hermanos con su progenitor estaba muy tirante, como dejó claro Liam: “Era un pedazo de cabrón que nunca tendría que haberse casado. El divorcio de mis padres no me afectó porque era mejor que se separasen. (…) Me siento muy unido a mi madre. Unido por partida doble. Si hoy me cruzara con mi padre en la calle, pasaría de largo sin decirle nada. ¡Y que no se le ocurra dirigirme la palabra o sabe lo que le espera!”.

El grupo nunca negó la influencia de Beatles, Rolling Stones y demás grupos clásicos del rock en su discografía. ‘Cigarettes & alcohol’ (1994) bebía directamente de ‘Get it on’ (1971) de T. Rex o el comienzo de ‘Don’t look back in anger’ (1996) traía a la mente de cualquiera a Lennon sentado ante su piano blanco en ‘Imagine’ (1971). Incluso Noel se jactaba de ello: “Nuestros ídolos saquearon el blues; ahora nos toca a nosotros saquear a nuestros ídolos”. Pero recurrir a sus influencias pasaría factura. Antes de que ‘Whatever’ fuera publicada, David Bowie amenazó a la banda ya que consideraba que la primera versión guardaba cierta similitud con el tema que el camaleónico cantante compuso para Mott The Hopple, ‘All the young dudes’ (1973). Para evitar problemas, Noel modificó su canción. Una vez resuelto el conflicto, Bowie tuvo una idea que al compositor de Oasis no le hizo mucha gracia: “Después de haber montado todo ese lío por ‘Whatever’, ese hijo de puta nos llamó por teléfono para pedirnos que actuáramos de teloneros en su gira mundial”.

Sin embargo, la banda no se libraría de otros problemas. Tras la salida del single al mercado, el cómico Neil Innes, colaborador de los Monty Phyton, escuchó cómo el comienzo de ‘Whatever’ se parecía a su composición ‘How sweet to be an idiot’ (1973) y les denunció acusándoles de plagio. El resultado fue satisfactorio para Innes, quien logró que su nombre apareciera en los créditos. El hecho de que Neil Innes se ofendiera resulta paradójico debido a que este músico ya había pasado anteriormente por los juzgados en calidad de acusado. Sus composiciones para el grupo que parodiaba a los Beatles, los Rutles, parecían plagios descarados del catálogo de los músicos de Liverpool. Este roce con Oasis quedó después reflejado en la canción para los Rutles ‘Shangri-La’ (1996).

‘Whatever’ estaba destinada a convertirse en una de las piezas clave del repertorio de Oasis y  Noel no pudo describirla de forma más modesta: “Es lo mejor que he escrito, uno la recuerda con solo escucharla una vez. Es sin duda uno de los mejores temas de la historia del rock”. Por esas fechas el músico calificaba cada nueva composición como su mejor obra. A pesar de la arrogancia, no hay que quitarle mérito a este canto a la libertad. Y es que desde sus inicios, hermanos Gallagher demostraron que eran libres. Eran libres para decir lo que quisieran.

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