La cara oculta de las canciones: ‘Smoke on the water’, Deep Purple en llamas

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“Me vino a la cabeza en un sueño unos tres días después del incendio. Me levanté sudando y me dije, gritando yo solo en la habitación: ‘Smoke on the water’. Lo anoté, y al día siguiente, sugerí a Ian que debía escribir una canción sobre lo que nos había pasado”

 

El fuego arrasa con todo, pero para Deep Purple las llamas también pueden resultar inspiradoras. Un concierto de Frank Zappa con desenlace trágico en Montreux, Suiza, quedó inmortalizado en ‘Smoke on the water’, la canción con el riff más popular de la historia del rock.

 

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

 

Dos motivos impulsaron a Deep Purple a desplazarse hasta el Casino de Montreux, Suiza, para registrar su sexto álbum. El primero se debía al proceso de grabación. A los músicos no les entusiasmaba el trabajo dentro de un estudio, por lo que preferían grabarlo tocando con su propio equipo sobre el escenario del casino. El segundo no tenía tanto que ver con el proceso creativo, sino que lo que pretendían al viajar hasta aquella localidad suiza era evitar los impuestos que deberían pagar de haber grabado el álbum en el Reino Unido. La formación clásica de la banda, la “Mark II”, alquiló la unidad móvil de los Rolling Stones y llegó a Montreux el 3 de diciembre de 1971. En dos semanas, las canciones debían de estar grabadas. Aunque era poco tiempo, Deep Purple se había planteado convertir ese trabajo en un disco doble y grabar un concierto en el Casino para el segundo vinilo como agradecimiento a la ciudad.

Los músicos fueron recibidos por Claude Nobs, promotor local y organizador del festival de Montreux, quien les obsequió con unas entradas para un concierto que darían al día siguiente Frank Zappa and the Mothers of Invention en el mismo casino donde ellos pretendían trabajar. Aquello tenía muy buena pinta. No había mejores preliminares que disfrutar de un buen directo antes de ponerse manos a la obra con su proyecto. Cuando Zappa terminara y abandonara el escenario, los Purple instalarían su equipo para dejarlo todo listo para la grabación. Pero el 4 de diciembre, el cielo de Montreux se tiñó de negro. El concierto de Frank Zappa estaba a punto de terminar; mientras los dedos de Don Preston saltaban de unas teclas a otras durante su solo en el tema ‘King Kong’, un miembro del público armado con un lanzabengalas quiso aplaudirlo disparando una bengala al techo. El fuego comenzó a devorar el casino y los presentes fueron evacuados rápidamente. Claude Nobs fue el último en abandonar el edificio. Se convirtió en un improvisado héroe y guió a un grupo de personas atrapadas entre fuego, humo y confusión que se dirigían por error hasta el sótano pensando que iban a encontrar la salida.

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En un abrir y cerrar de ojos, Deep Purple se había quedado sin lugar para trabajar. Nobs volvió al rescate y a los dos días ya les había conseguido otro local, un teatro céntrico llamado Le Pavilion. Sin embargo, la estancia en este teatro fue corta. Los vecinos no soportaban a los “ruidosos” músicos ingleses y no tardaron en transmitir sus quejas a la policía. Mientras la banda grababa, los tramoyistas evitaban la entrada de los agentes sujetando las puertas. En ese escenario, al grupo solo le dio tiempo a grabar las bases de una canción provisionalmente llamada ‘Title no. 1’. El tema volvería a cambiar de título por el onomatopéyico ‘Durh durh durh’, que hacía referencia al riff. Este era un riff que Ritchie Blackmore tenía pendiente de utilizar en alguna canción y que guardaba cierta similitud con la bossa nova ‘Maria moita’ del brasileño Carlos Lyra, popularizada por Astrud Gilberto bajo el título ‘Maria quiet’. Más allá de este parecido, el guitarrista declaró que el riff estaba inspirado en las notas de la Quinta sinfonía de Beethoven y que provenía de un consejo que le había dado Pete Townshend, guitarrista de los Who: “Haz las cosas sencillas y te ganarás al público”.

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El título definitivo de la canción lo aportó el bajista, Roger Glover, después de una pesadilla: “Me vino a la cabeza en un sueño unos tres días después del incendio. Me levanté sudando y me dije, gritando yo solo en la habitación: ‘Smoke on the water’. Lo anoté, y al día siguiente, sugerí a Ian que debía escribir una canción sobre lo que nos había pasado”. No obstante, en un primer momento, el vocalista, Ian Gillan, rechazó este título porque consideró que podía evocar a una canción sobre drogas y no quería que ese nombre creara malinterpretaciones. Pero la metáfora del título encajaba a la perfección con lo que contaban en la letra del tema. Gillan tenía escrita la base en una servilleta de papel. Había tomado esas notas el día del incendio. Desde la habitación de su hotel contempló la columna de humo de unos treinta metros que terminó con el casino reflejada en las plácidas aguas del lago Lemán, también conocido como el lago de Ginebra. En sus versos, el vocalista relataba casi de forma literal, lo sucedido en Montreux. Así se construyó ‘Smoke on the water’, como si fuera un puzle formado por el riff de Blackmore, el título de Glover y la letra de Gillan.

Aunque la canción se convertiría en el clásico de Deep Purple y su riff en el más conocido del rock, con permiso de ‘(I can’t get no) Satisfaction’ de los Stones, los ingleses no se planteaban incluirla en el álbum que estaban grabando. Según Claude Nobs, que los músicos se planearan añadirla en el disco fue una decisión de última hora: “Un día, iban a venir a cenar a mi casa y dijeron, ‘Claude, te hemos preparado una pequeña sorpresa, pero no aparecerá en el álbum, es una canción llamada ‘Smoke on the water’’. Así que la escuché. Dije: ‘Estáis locos. Esto va a ser enorme’. (…) Ellos dijeron: ‘Si tú crees eso, la incluiremos en el álbum’”. El propio Nobs aparece citado en la canción como “Funky Claude”, convertido en el intrépido rescatador de los asistentes atrapados en las llamas. Para Claude Nobs, ser un personaje más del tema fue un orgullo: “Cuando conozco a músicos de rock, aún dicen: ‘Aquí viene Funky Claude’”.

Tras el altercado en el teatro Le Pavilion, Deep Purple probaron a grabar el resto del disco en sitios tan dispares como un refugio atómico o en unas bóvedas que se utilizaron para preservar obras de arte durante la Segunda Guerra Mundial, pero nada les convencía. Una vez más, fue Nobs quien les sacó las castañas del fuego consiguiéndoles las habitaciones vacías del Grand Hotel. El hotel se convirtió en un laberinto de cables que atravesaban diferentes estancias del edificio, salían por el balcón y desembocaban en la unidad móvil de los Rolling Stones aparcada en la entrada. Ese fue el escenario definitivo donde los Purple grabaron el potente “Machine head”. A pesar de que ‘Smoke on the water’ sería canción más recordada, el single extraído fue la discreta ‘Never before’. De estar a punto de perderse en el olvido a encabezar cualquier listado de los mejores riffs, ‘Smoke on the water’ se ha convertido en la primera lección, o en el primer intento, de cualquier aprendiz de guitarrista que se precie. Una llama imposible de apagar.

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