La cara oculta de las canciones: ‘Girls & boys’, la cultura del despiporre según Blur

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Various - 1991

“Tiene un estribillo pegadizo y unas connotaciones sexuales extrañas. Es un ritmo disco con una letra sobre vacaciones y sexo. Es un cachondeo”

Una cortas vacaciones en la isla de Mallorca, donde Damon Albarn vio cómo funcionaba el turismo de masas y barato entre la juventud, sirvió como base para ‘Girls & boys’, la canción con la que Blur consiguió remontar el vuelo y colocarse como exponentes del britpop.

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

Cualquier hotel o complejo de vacaciones que se precie pretende ofrecer al cliente tranquilidad, descanso o confort, pero el Club 18-30 es muy diferente y su lema resume a la perfección su filosofía: “Nada es sagrado, si va a haber un buen cachondeo, nos apuntamos”. Magaluf, en la isla de Mallorca, cuenta con un Club 18-30 y, precisamente, en Magaluf, estaba de vacaciones Damon Albarn. Allí comprobó de primera mano cómo hordas de jóvenes llegaban a la isla con la única intención de pasárselo bien en una juerga sin límites y pensó que el comportamiento de esta masa de gente no distaba mucho de la forma de actuar de los animales: “Para ser sincero, me encanta la idea general. Me gustan los rebaños. Todos esos tíos y todas esas chicas reuniéndose en un abrevadero solo para copular. Pero no hablo de moralidad, no digo si debería suceder o no”.

De esa chispa surgió ‘Girls & boys’, una canción con la que Blur ironizaba sobre la cultura del despiporre de la juventud de los años noventa. Su estribillo funcionaba como un perfecto trabalenguas sobre la revolución sexual que se vivía en aquel momento: “Girls who want boys / who like boys to be girls / who do boys like they’re girls / who do girls like they’re boys” (“Chicas que quieren chicos / que les gusta que los chicos fueran chicas / que lo hacen con chicos como si fueran chicas / que lo hacen con chicas como si fueran chicos”). Aunque la idea surgió en Magaluf, en la letra de la canción se menciona Grecia, donde también hay varios Club 18-30. Al fin y al cabo, cualquier destino mediterráneo era idóneo para correrse una juerga. Eso sí, para el guitarrista Graham Coxon, la letra no era autobiográfica: “Nunca habíamos estado en el Club 18-30 de vacaciones ni nada por el estilo. Escribimos sobre personajes que vemos e inventamos historias sobre ellos; no hay muchas experiencias de primera mano”.

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‘Girls & boys’, con su ritmo discotequero heredero del sonido de Duran Duran, sirvió tanto como apertura del tercer álbum de la banda, “Parklife” (1994), como de primer single del mismo álbum. Para Blur, este disco era una muestra de que la banda estaba tomando el rumbo adecuado después de las malas ventas que supuso su anterior trabajo “Modern life is rubbish” (1993). Gracias a “Parklife”, Blur demostraban su versatilidad. Para Damon Albarn, era un “álbum conceptual que trataba muchas cosas diferentes. Son los viajes de los ‘cerveceros místicos’, ver lo que pasa en el mundo y comentarlo”. Más allá del primer single o de la apertura, ‘Girls & boys’ se convirtió en una de las canciones principales de la banda. Graham Coxon sabía perfectamente cuáles era las claves que habían hecho que el tema triunfara: “Es la típica canción que encuentras divertida y a la que el público responde. Principalmente porque no hay nada complicado en ella y tiene un estribillo pegadizo y unas connotaciones sexuales extrañas. Es un ritmo disco con una letra sobre vacaciones y sexo. Es un cachondeo”.

 

 

Y si la canción era un cachondeo, su videoclip pretendía seguir la estela. Kevin Godley dirigió este vídeo en el que los integrantes de la banda interpretaban la canción delante de un croma en el que se proyectaban imágenes del Club 18-30. Chicas en bikini y chicos en bañador, playa y piscina, alcohol y bailes… El vídeo era una colección de referencias a las vacaciones, el calor, el pasárselo bien y, por supuesto, el sexo. Por si la letra del tema y las imágenes del vídeo no eran suficientemente sexuales, la carátula del single también hacía hincapié en el tema, ya que era una parodia de una caja de preservativos Durex.

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Poco después de publicar la canción, los Pet Shops Boys se mostraron interesados por ella, como declaró Albarn: “Los Pet Shop Boys han accedido a hacer una remezcla y será fantástica. Espero que hagan una versión que en el tema del verano en todos los clubes de España y Mallorca. Eso es lo que queremos. Me gustaría que a la gente le encantase Blur”. Independientemente de la versión de los Pet Shop Boys, ‘Girls & boys’ fue el bombazo que Blur necesitaba para respaldar su tercer disco.

“Parklife” se publicó pocos días después de que Kurt Cobain decidiera poner fin a su vida pegándose un tiro con una escopeta el día 5 de abril de 1994. Cuando la gente se estaba preguntando qué rumbo tomaría la música tras el fin de Nirvana, máximos representantes del grunge, Blur ofreció la respuesta a esta pregunta. Los ojos, y los oídos, cruzaron el océano Atlántico. Si en los primeros años de los noventa todas las miradas se centraban en Seattle y el grunge, a partir de ahora se dirigirían a Inglaterra gracias a Blur, Oasis, con quien tendrían una rivalidad ideal para los medios de comunicación, o Pulp, entre otros. El britpop se convirtió en el género musical de mediados de aquella década.

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