Jaime Urrutia pasó por las charlas-concierto de Efe Eme

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El miércoles (8 de mayo), en un día valenciano de esos particularmente calurosos y húmedos, Jaime Urrutia se prestó al juego de participar en «Las charlas-concierto de Efe Eme» (en la sala Loco Club): empuñando una guitarra eléctrica y acompañado a los teclados por Esteban Hirschfeld, el ex Gabinete Caligari respondió a las preguntas de Juan Puchades y repasó su carrera, entre palabras y canciones.

Más de uno se llevaría una sorpresa tremenda al ver que, en las distancias cortas, Urrutia rompe con ese tópico de persona arisca que le persigue desde los años ochenta y descubrir que practica abiertamente el humor, que sabe reírse de sí mismo y que, con un realismo desarmante, pisa con los pies en el suelo. De ese modo, fue recordando su trayectoria, dejando anécdotas inéditas (¡Gabinete Caligari estuvieron al pelo de ir a Eurovisión con ‘La culpa fue del cha-cha-chá’!), reflexionando sobre cómo ha ido su carrera, comentando que «Camino Soria» vendió quinientas mil copias pero, además, piensa que es la obra cumbre de Gabinete, y llegando a un presente en el que, sin cortarse un pelo, dijo que «peor ya no me puede ir». También avanzó que espera publicar a comienzos de 2014 su próximo disco, del que ya tiene más de la mitad de los temas preparados (y trabajados en el estudio que Hirschfeld tiene en Alboraia, al lado de Valencia), pero que no tiene prisa: consciente de que los discos no se venden, prefiere apostar por ir a su ritmo, sin pensar en otra cosa más que en la calidad de las canciones. Unos temas en los que, aseguró, la actualidad, inevitablemente, se ha colado en algunos textos.

Entre su inmensa humanidad, naturalidad, buen humor y ese repertorio glorioso que atesora, Urrutia logró que el público se pusiera de su parte desde el primer momento, encantado del singular espectáculo al que estaba asistiendo. «Con noches como esta, y artistas tan apabullantes como el maestro Urrutia, uno tiene poco trabajo», nos comenta Juan Puchades. Además, entre él y el propio Urrutia, lograron que el siempre discretísimo Esteban Hirschfeld tomara en un par de ocasiones el micrófono y relatara una anécdota bien divertida (con Calamaro de protagonista) y revelara cómo trabaja con Jaime las canciones.

En plena forma vocal (¡¿de dónde salió la voz rota de «En Joy»?!), Jaime intercaló entre la charla las siguientes canciones: ‘Vestida para mí’, ‘Golpes’, ‘El calor del amor en un bar’, ‘Pecados más dulces que un zapato de raso’, ‘La sangre de tu tristeza’, ‘Amor prohibido’, ‘Mi buen estrella’, ‘Un petardo en el culo’, ‘¿Dónde estás?’, ‘Qué barbaridad’, ‘Completamente feliz’, ‘Aquí sin más’ y, como despedida, una lectura emocionantísima de ‘Nadie me va a añorar’, el temazo que cerraba el último disco de Gabinete y que nos puso a todos los pelos de punta.

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