Fotopress: Jaime Gonzalo

Autor:

«Lo mejor, el vinilo, eso siempre ha estado claro. Todavía me río de los que se vendieron sus LPs para pasarse al láser y van ahora por ahí de heraldos del pvc»

 

Seguro que a él le molesta que lo digamos, pero Jaime Gonzalo es una de las leyendas indiscutibles del periodismo rock hispano. Su firma apareció primero en «Popular 1», pero fue desde «Star», «Disco Exprés», «Vibraciones» o «Rock Espezial» (en la que ocupó la silla de dirección) cuando comenzó a marcar época y estilo. También ha pasado por la radio y la tele (la redacción de «Musical Exprés» el espacio de música en vivo de Ángel Casas), ha producido discos e incluso ejercido, desde Nueva York, de corresponsal para «El País», «Diario 16» y «El Periódico». Hace justo 25 años, se asoció con Ignacio Julià para dar forma a la cabecera más indómita de la prensa musical, «Ruta 66», a la que continúa vinculado, pero ya no como director; en ella, sus columnas mensuales de opinión son cosa muy seria. Ha escrito biografías de Sonic Youth, la Banda Trapera del Río y los Stooges (es una institución en la materia).


Fecha y lugar de nacimiento.
4-6-1957, Bilbao, pero me siento como si no hubiera nacido en ningún sitio ni tiempo concreto. Crecí en una mezcla de culturas y ciudades, siempre sometido a los contrastes y las contradicciones.

¿Qué música sonaba en tu casa cuando eras niño?
Bach, Luis Mariano, Rolling Stones, Animals, Turtles, Pekenikes, Los Íberos, Louis Armstrong, Herb Albert & The Tijuana Brass. Unas cosas en el «pick up» Cosmos, otras en la radio o en la televisión.

¿Cuál fue el primer disco que compraste?
La banda sonora de «La muerte tenía un precio», de Ennio Morricone.

¿Y el último?
«Live at Ungano’s», de The Stooges. La verdad es que compro discos muy esporádicamente. Tengo demasiados. Nunca serán bastantes, claro, pero la acumulación me aterra.

Selecciona tres discos internacionales esenciales de tu colección.
«Lick my decals off» de Captain Beefheart & His Magic Band, «Bitches brew» de Miles Davis, «Pink Moon» de Nick Drake. Dentro de media hora la selección sería otra, y así sucesivamente en el tiempo.

Selecciona tres discos nacionales esenciales de esa misma colección.
«Dioptria» de Pau Riba, «Música Dispersa» de Música Dispersa, «Hunted by the snake» de Cancer Moon. Aunque con menos variantes, la metamorfosis sería la misma que en el caso anterior.

Un disco doble al que no le sobra nada.
«Live Dead» de Grateful Dead.

Un grupo o cantante a quien rescatarías del olvido.
John Martyn.

¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?
Mi memoria duda entre Los Salvajes y Brian Auger, en cualquier caso a finales de los 60.

¿Y el mejor concierto que has visto?
Cualquiera, mientras siga vivo para contarlo.

Elige y razona tu elección:

Serrat/Aute.
Serrat, pero sólo por los arreglos del LP «Mediterráneo».

Sabina/Calamaro.
Calamaro, porque no queda otro remedio.

Nacha Pop/Los Planetas.
Ni los unos ni los otros, ambos me causan recelo.

Nacho Vegas/Quique González.
Confieso mi ignorancia en ambas materias.

La Mala/La Bien Querida.
¿La qué?, ¿la cuál?

Jacques Brel/Serge Gainsbourg.
Dejémoslo en tablas.

Frank Sinatra/Elvis Presley.
Elvis, porque me cae más cerca.

Marvin Gaye/Bruce Springsteen.
Gaye, naturalmente. El susurro es siempre más persuasivo que el grito.

Tom Waits/Lou Reed.
Lou Reed, porque participó en mi educación sentimental.

Michael Jackson/Prince.
Jacko, porque su tragicomedia tiene mejor guión.

The Rolling Stones/The Velvet Underground.
Sois unos cabrones haciendo estas preguntas.

Bob Dylan/John Lennon.
Dylan, porque miente menos.

Neil Young/Elvis Costello.
Neil Young. Con Costello no conecto.

Youssou N’Dour/Fela Kuti.
Fela Kuti, porque fundó su propia república, y no de Ikea precisamente.

¿Por qué decidiste dedicarte a la crítica musical?
Supongo que no tenía otra cosa mejor que hacer. O eso, o estudiar para notario.

¿Quién fue tu maestro periodístico?
Philipe Manoeuvre. Sus crónicas en «Rock & Folk» me despertaban febriles fantasías, su estilo era tan carismático como aquello de lo que escribía. Tampoco puede faltar aquí Diego Manrique, por supuesto, que sigue siendo el mejor. Ni la plantilla del «NME» durante los 70, ni Patrick Eudeline desde las páginas de «Best», ni Ben Edmonds desde las de «Creem», ni…

Un equipo de fútbol.
Paso del balompié.

Un político.
Pigasus, el cochino que se presentó como candidato yippie en las elecciones presidenciales estadounidenses de 1968.

Una ciudad para vivir.
Lo que importa en el vivir es el cómo, no el dónde.

El disco que detestas y que despierta alabanzas entre tus compañeros.
Ya nunca pierdo el tiempo en detestar nada, tampoco me incumbe lo que opinen los demás.

¿Vinilo, CD o mp3?
Vinilo, eso siempre ha estado claro. Todavía me río de los que se vendieron sus LPs para pasarse al láser y van ahora por ahí de heraldos del pvc.

La película que nunca te cansas de volver a ver.
«La gran ilusión», de Renoir.

El libro que nunca te cansas de releer.
El libro de la historia, el libro en el que están escritos todos los libros.

Una serie de televisión.
Tarde o temprano acabo cansándome de todas.

Si estuviera en tus manos elegir la música que suena en los supermercados, ¿qué discos seleccionarías?
Ninguno, preferiría que en los supermercados, y en muchos otros espacios públicos, reinara un silencio monacal.


Desde aquí puedes acceder a la web de Jaime Gonzalo.


Anterior entrega de Fotopress: Javier Márquez Sánchez.

Artículos relacionados