Fotopress: Carlos Pérez de Ziriza

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«Últimamente me está dando por recuperar los discos en solitario de Paul Westerberg en los 90, que creo que merecen que se le recuerde por mucho más que por ser el tipo que, en su día, lideró a The Replacements»

Licenciado en Periodismo, Carlos Pérez de Ziriza comenzó a escribir de música en «Qué y dónde», en 1999, luego en «Cartelera Turia», EFE EME, «El temps», «Mondo Sonoro», «20 Minutos» y «El País». Publicó dos libros en EFE EME, uno sobre Morrissey y los Smiths y otro sobre R.E.M. Estos días acaba de llegar a las librerías su «Fragmentos de una década. Tendencias, transformaciones y claves del rock en el nuevo milenio» (Milenio), un repaso musical al primer decenio del siglo XXI.


Fecha y lugar de nacimiento.
Madrid, 28 de septiembre de 1973. Aunque llevo en Valencia desde los ocho años.

¿Qué música sonaba en tu casa cuando eras niño?
Beatles, Boney M, Serrat, Joan Baptista Humet, Bee Gees, Abba, Matia Bazar, Demis Roussos, etc…

¿Cuál fue el primer disco que compraste?
El single de ‘Bésame tonta’, de la Orquesta Mondragón.

¿Y el último?
El “All shook down” de The Replacements, que lo tenía en cinta desde el 90…

Selecciona tres discos internacionales esenciales de tu colección.
“Doolittle”, de Pixies; “Technique”, de New Order y “Steve McQueen”, de Prefab Sprout.

Selecciona tres discos nacionales esenciales de esa misma colección.
“Una semana en el motor de un autobús”, de Los Planetas; “El escarabajo más grande de Europa”, de El Niño Gusano y “Más números, otras letras”, de Nacha Pop.

Un disco doble al que no le sobra nada.
No seré muy original: “The river” (Springsteen), “London calling” (The Clash) o “Jordan the comeback” (Prefab Sprout) me parecen respuestas obvias.

Un grupo o cantante a quien rescatarías del olvido.
Habría decenas: ahora mismo se me ocurren Kitchens of Distinction, Los Valendas, Fischer Z, Las Máquinas, Miracle Legion, Seam… últimamente me está dando por recuperar los discos en solitario de Paul Westerberg en los 90, que creo que merecen que se le recuerde por mucho más que por ser el tipo que, en su día, lideró a The Replacements.

¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?
De aquí, La Orquesta Mondragón (sí, parece una fijación) en los Jardines de Viveros de Valencia, creo que en el 83. De fuera, Tina Turner en Mestalla, en el 87.

¿Y el mejor concierto que has visto?
Varios. Lou Reed (teloneando a Simple Minds) en el Vicente Calderón en el 89; Elvis Costello con The Brodsky Quartet en el Palau de la Música de Valencia en el 97; Primal Scream en el FIB 2000 o Björk en el del 98…

Elige y razona tu elección:

Serrat/Aute.
Serrat. Aunque lleve tiempo viviendo de rentas.

Sabina/Calamaro.
Sin duda, Calamaro. Creo que ambos tratan de tocar todos los palos posibles. Pero, en ese intento, Calamaro (pese a su frecuente carencia de control cualitativo) sale mejor parado. Sabina me parece tremendamente sobrevalorado.

Nacha Pop/Los Planetas.
Por impacto generacional y capacidad de regeneración, Los Planetas. Aunque Nacha Pop rozaran, en su mejor versión, lo sublime.

Nacho Vegas/Quique González.
Ambos se han creado perfiles sonoros con contornos marcadamente foráneos, pero creo que la carrera de Nacho Vegas está, ahora mismo, menos yerma de ideas que la de Quique González.

La Mala/La Bien Querida.
Sin duda, La Mala. Fundamental para entender el hip hop con denominación de origen hispano. El eco obtenido por La Bien Querida no me parece demasiado justificable, si nos atenemos estrictamente a lo que propone.

Jacques Brel/Serge Gainsbourg.
Aunque solo sea por su influencia en artistas que adoro, como Scott Walker, Marc Almond o Neil Hannon (The Divine Comedy), me quedo con Brel. El personaje de Gainsbourg me carga un poco.

Frank Sinatra/Elvis Presley.
Difícil. Contraste muy generacional entre ambos. Me quedaría con Sinatra como intérprete mayúsculo, y con Elvis como icono popularizador del género.

Marvin Gaye/Bruce Springsteen.
Springsteen. Aun a riesgo de no saber qué hubiera dado de sí la carrera de Gaye si su padre no le hubiera tiroteado, creo que la secuencia de álbumes de Springsteen del 73 al 84 es insuperable. Por mucho que nos cargue el talibanismo de sus fans más cerriles o el seguidismo borrego con que lo tratan muchos medios.

Tom Waits/Lou Reed.
Lou Reed, sin duda. Seguro que Waits asume más riesgos, pero la carrera de Lou Reed admite muy pocas tachas, aparte de resultarme, en conjunto, más digerible. Y, por supuesto, más influyente.

Michael Jackson/Prince.
Prince. O, al menos, diría que me quedo con Prince como músico, y con Michael Jackson como artista total.

The Rolling Stones/The Velvet Underground.
Creo que su influjo se puede considerar similar en generaciones posteriores (si acaso más popular el primero, más underground el segundo), pero me quedaría con los Stones por lo admirable de su longevidad, casi siempre moviéndose en parámetros muy dignos. Y eso de que no hayan sacado nada decente desde “Tatoo you” creo que, a estas alturas, está demostrado que no es más que un tópico…

Bob Dylan/John Lennon.

John Lennon, pese a su cargante buenismo. Debo tener un problema con Dylan, una grave carencia que me impide disfrutarlo en toda su dimensión, más allá de momentos puntuales, pese a que nunca se me ocurriría poner en tela de juicio su incalculable aportación. Y pese a que me gusten decenas de bandas de aliento dylaniano. No sé si tendrá que ver con la sobredosis de su culto, la proliferación sin fin de exégetas y hagiográfos de su obra… que tampoco es excusa. Espero superarla.

Neil Young/Elvis Costello.
Esta es la elección más cruel. Si tuviera que elegir, diría que Young por su influjo, su inconformismo y su condición patriarcal para varias generaciones; y Costello por su inteligencia, su amplitud de registros y su olfato melódico.

Youssou N’Dour/Fela Kuti.
Sin ser una voz muy autorizada en ninguno de ambos, creo que la onda expansiva, musical y socio-políticamente, de Fela Kuti, es mucho mayor.

¿Por qué decidiste dedicarte a la crítica musical?
Me invitaron. Y una vez comencé, no pude dejarlo. Eso sí, no me gusta mucho el término “crítico musical”, generalmente asociado a connotaciones peyorativas. Es como tomar la parte por el todo.

¿Quién fue tu maestro periodístico?
Podría empezar y no acabar…

Un equipo de fútbol.
F.C. Barcelona. Desde que tengo uso de razón, y aseguro que entonces estaba muy lejos de ser el mejor equipo del mundo…

Un político.
Pese a su actual descrédito como clase, creo que hay políticos jóvenes, como Eduardo Madina o Joan Herrera, que valen mucho la pena…

Una ciudad para vivir.
Edimburgo, Barcelona, Londres…

El disco que detestas y que despierta alabanzas entre tus compañeros.
Más que un disco concreto, me sorprende la unanimidad entre medios de muy diversa extracción a la hora de elegir mejor disco del año. Me pasó con “Merriweather post pavillion” (Animal Collective) y con el último de Kanye West. Dos buenos discos que, de todos modos, no veo tan meridianamente superiores al resto…

¿Vinilo, CD o mp3?
Desde el punto de vista práctico, el CD. Aunque el sonido del vinilo tenga más encanto.

La película que nunca te cansas de volver a ver.
“Muerte entre las flores”, de los Cohen; “Uno de los nuestros”, de Scorsese; “Trust”, de Hal Hartley…

El libro que nunca te cansas de releer.
Creo que nunca he releído un libro.

Una serie de televisión.
Me gustaba mucho “En terapia”, con Gabriel Byrne, que la pasaban en la Fox hace un par de años. Creo que terminó.

Si estuviera en tus manos elegir la música que suena en los supermercados, ¿qué discos seleccionarías?
Tras trabajar cinco años en un centro comercial, he aborrecido hasta límites tan inimaginables el hilo musical de las grandes superficies que no me veo capacitado para responder. Solo recuerdo que a veces, no sé por qué extraña razón, me imaginaba la tienda vacía, con el ‘Lilac wine’ (en versión de Jeff Buckley) sonando a todo volumen. Me lo tendré que hacer mirar…

Anterior entrega de Fotopress: Eduardo Tébar.

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