Ferpectamente, de Los Enemigos, el inicio de una bonita amistad

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«Versátil, mantiene el pulso de la emoción, la novedad y el brío inherente al combo. El inicio de una carrera maratoniana»

 

Ignacio Reyo rescata la ópera primera de Los Enemigos, aprovechando que cumple cuarenta años, para poner en valor lo que supuso su publicación en aquel tiempo y su legado hoy.

 

Texto: IGNACIO REYO.

 

Me decía en una entrevista Josele Santiago la importancia de la música en los años de adolescencia, el mensaje que te daba: «no estás solo». Yo tenía tres años cuando los Enemigos debutaron, y no lo recuerdo. Sí una primera infancia llena de videoclips de la MTV (que tenía la comunidad por la parabólica) y las canciones que ponían mis hermanos mayores. Trece años me saca mi hermana, catorce mi hermano. Y cómo me cambió la vida, para bien, cuando vi “Breakthru” de Queen. Desde entonces, no ha pasado un solo día sin que deje de recordar a Freddie Mercury.

Los Enemigos sacaron una ópera prima superlativa que, aún con esas, no era sino el comienzo de un camino fascinante; en vez de pavimentado de baldosas amarillas como Oz, del color del vino y los estupefacientes y, sobre todo, de la buena música porque, al fin y al cabo, eso es lo que se mantiene en la memoria, lo otro son anécdotas de libro.

Justo este año que Josele Santiago, por fin, parece haberse recuperado de su miedo escénico y la banda sacará casi seguro nuevo álbum en septiembre, continuación del magnífico Bestiaza, se cumplen cuatro décadas de Ferpectamente. Un disco de guitarras, con una portada que mostraba un porrón que bien te podías tatuar en una noche de farra y al día siguiente mandar los arrepentimientos por el Leteo. Con el ínclito Paco Trinidad a la producción, pero todavía sin Fino al bajo (sí con Michi González), ni Chema a la batería (en su lugar  Artemio Pérez).

Un power trio que sabe respetar tanto el momento de instrumentación como el de acompañarlo todo con voz, realizando estampas de ese Madrid que ya se demarcaría de la supuesta Movida (hubo antes de ese “movimiento” rock madrileño de calidad, que no os engañen), para erigir Malasaña cual barrio capital de la ciudad.

En el álbum no solo es que entre las canciones se den espacio las partes no cantadas, es que incluye temas instrumentales e incluso un blues como “Tengo una casa”, algo, según Josele, mal visto en algunos círculos. Tonterías de elitismos porque, tal como él mismo proclama, lo importante es un buen riff y una buena melodía, los estilos musicales son secundarios si posees una buena canción adaptable a cualquier género.

“Juan Valdés”, que se mueve entre lo latino y la rumba, contagia al menos bailón de la fiesta. Hay canciones con vocación de éxito, dentro de lo que se puede considerar éxito en Los Enemigos, dicho esto sin acritud. El pop de alta alcurnia sobrevuela en “Complejo” y en la versión de  “Dónde”. De hecho, el disco en sí es una amalgama de estilos, incluso percibimos una especie de rockabilly pseudosurf instrumental y la rockabilly cantada “La paella”. Su extensión en cuanto a las canciones, además, es la lógica que suele dictar cuando el repertorio es amplio y aún no has registrado nada. La voz de Josele, por su parte, aún áspera, se nota juvenil sin tantos años de trayectoria. La de un chaval veinteañero con muchas ganas de expresarse con su guitarra.

Para algunos resulta lo mejor que han hecho Los Enemigos, pero es su discográfica tan extensa y valiosa que hay varios discos que optan a ese oro en el pódium. El final nos depara un ritmo sinuoso de película de serie negra con la instrumental “Mátame camión”, una adaptación del clásico “Train kept a rollin’”, “El tren de la costa”, muy bien llevada. La hacen suya, en vez de imitar sin más. Y se despiden a la francesa, porque el tema es una chanson en clave cómica a nivel lírico, que no instrumental.

Versátil, mantiene el pulso de la emoción, la novedad y el brío inherente al combo. El inicio de una carrera maratoniana. Para los más curiosos, Josele ha publicado Desde el jergón, su autobiografía, donde desgrana muchas de las canciones “enemigas” incluyendo un buen puñado de este Ferpectamente.

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