LIBROS
«A veces conviene pasarlo un poco mal al leer, para reforzar nuestros valores morales, y pensar que esto no ha de pasar nunca más»

Juan José Montijano Ruiz
Feria de monstruos
DIÁBOLO, 2026
Texto: CÉSAR PRIETO.
Es bien sabido que algunos seres humanos se muestran brutalmente inhumanos con sus semejantes. Si este libro habla de algo es de esa actitud que solo algunas leyes modernas logran paliar, y como sabrá el lector, no del todo. Es un libro sobre los monstruos de feria, como el que más impacto causó, el hombre elefante, que incluso tiene películas dedicadas a él.
Precisamente, el libro empieza con referencias a otra película, Freaks, de Tom Browning, una de las películas que más impacto me ha causado y que, en el fondo, es un canto de amor a todos los condenados al ostracismo por ser diferentes. Se trata del primer volumen en castellano que estudia el fenómeno de manera divulgativo. Pasen y vean.
Parte del siglo dieciocho y llega hasta la mitad del veinte, periodo en que las formas de exhibición de estos seres fueron cambiando. El libro apunta estos cambios de formato y también un catálogo de estos, no lo olvidemos, seres humanos. Más que morbo, había una pornografía de lo estético en la que sobresalían diferentes tipos de fenómenos. Tampoco es algo tan lejano en el tiempo, en el zoológico de Barcelona se instalaron tribus africanas que fueron viniendo hasta casi la llegada de la Segunda República, y yo recuerdo, en un museo de Banyoles, la exposición de un bosquimano disecado. Comenzaron siendo expuestos en mesones, tabernas y ferias, pero pronto empezaron a estar gestionados por empresas que vieron ahí negocio. Acabaron recalando en museos para, en teoría, difundir el conocimiento científico. Su último reducto fueron espacios destinados a ellos como espectáculo. En ferias de muestras aparentemente civilizadas, por diez centavos podías recorrer todas las casetas. Cabe decir, que algunos tenían muy buenos sueldos, y que, sin su exhibición, difícilmente hubieran podido sobrevivir.
El libro, con abundantísimo material gráfico, retrata casos particulares de enanos, gigantes, mujeres barbudas… y poco a poco se extiende a lo más oscuro, con deformidades físicas más extrañas, como niños rana, o de piel transparente. A veces, un gemelo sale del interior del cuerpo de su hermano. Todo resulta estremecedor.
Se va pasando por hermafroditas, por gente que hace cosas extrañas con su piel, por trucos de ilusionismo que creaban mujeres araña o mujeres serpiente, por tragafuegos o tragasables. Y el culmen llega con habilidades como tragarse un cubo de Rubik —esto es reciente, pues— sin resolver y regurgitarlo resuelto, o —como hizo Óscar López— tragarse un avión entero pieza a pieza.
Algunos de estos seres, avisa el autor, aparecen en alguna película. Yo no me atrevo a verlas, porque ya bastante tristeza me ha producido el libro. Sin embargo, la sensación que tengo es que se trata de una lectura productiva. A veces conviene pasarlo un poco mal al leer, para reforzar nuestros valores morales, y pensar que esto no ha de pasar nunca más.
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Anterior crítica de libros: Alfredo el Grande. Vida de un cómico, de Marcos Ordóñez.



















