La maravillosa experiencia sonora del slide guitar

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«Su sonido es espectacular en riffs, solos y respuestas a fraseos instrumentales o vocales. Y el blues es el estilo que más se ha identificado con esta técnica»

 

Manolo Tarancón se adentra en las curiosidades del slide guitar y el bottle neck, repasando sus orígenes y destacando a los músicos más diestros de esta técnica.

 

Texto: MANOLO TARANCÓN.

 

Sin saber exactamente quién la puso en práctica por primera vez, ya aparecía en las grabaciones de Charley Patton o Robert Johnson, representantes no solo del blues en general sino del sonido del Delta, junto a otros músicos como Mississippi John Hurt, Son House, Tommy Johnson o Blind Lemmon Jefferson. Acústico y pantanoso, sembraron el estilo que más tarde se electrificaría y viraría a través de figuras emblemáticas como Elmore James o Muddy Waters en lo que se llamará el “sonido Chicago”.

Sea como fuere, la técnica no solo conseguía una sensación especial en el oyente, sino que rompía, como bien explica en su libro Blues. La música del Delta del Mississippi, Ted Goia, cualquier ecuación matemática al imposibilitar incorporar a las partituras el método por su rapidez o, dicho de otro modo, su paso endiablado por muchas notas a la vez.

Se utiliza la guitarra acústica o eléctrica con el bottle neck, tubo hueco deslizado dentro de uno de los dedos (preferiblemente el meñique para dejar el resto libres) y desplazarlo por una o varias cuerdas. El nombre, «cuello de botella», refiere al uso de cualquier elemento sobre las cuerdas y, a falta de lo que más tarde se fabricaría para mayor comodidad, este recipiente servía para tal propósito.

Su sonido es espectacular en riffs, solos y respuestas a fraseos instrumentales o vocales, y el blues es el estilo que más se ha identificado con esta técnica, que para algunos guitarristas se ha convertido en un género en sí mismo. Queda avisado el lector que la sombra de Robert Johnson aparecerá en las líneas que siguen. Quien fuera y es el rey del género blues tuvo una gran influencia en generaciones posteriores y sería estudiado hasta la saciedad, como es el tema de los dos primeros que abren esta lista y que, además del artista referido, ha sido versionado por muchos otros. También es justo avisar de que, si bien se han elegido estas canciones, el elenco es tan sumamente brutal que resultaría imposible ser justos sin dejar fuera centenares de temas exquisitos con el uso esta técnica. Eso sí, lo que se pretende es conseguir una variedad sonora y cronológica.

Roy Rogers juega en sus trabajos entre el rock and roll, el blues y el country, y en todos ellos podemos dilucidar la técnica que tanto domina. Como ejemplo, nada mejor que el tema que abre su álbum Chop not chaps (1992), “32-20 Blues”, que lo lleva a un punto mucho más rítmico que el original de Johnson y versionado hasta la saciedad. Tanto como las partes solistas, como los fraseos contestando a su propia voz, son una delicia para los oídos.

Otro de ellos, John Hammond, hijo del conocido cazatalentos y productor, fue un gran estudioso del que se considera el músico más influyente del blues y dedica un disco en exclusiva a temas de Johnson, At the crossroads. The blues of Robert Johnson, en el que destaca “Sweet home Chicago”. Hammond no solo dominaba la guitarra: era un gran armonicista, virtud que dejó registrada en sus múltiples discos. Saltando ligeramente el guion, es inevitable no recomendar el disco producido por Tom Waits, Wicked grin (2001), ya en su madurez.

Stephen Stills no necesita presentaciones. Uno de los guitarristas más importantes de la historia de la música, domina todo tipo de técnicas. Es en su primer álbum homónimo donde encontramos la maravillosa “Black queen”, donde alardea sin tapujos de su jerarquía con el bottle neck, en un tema acústico que bien recuerda a las primigenias grabaciones del estilo del Delta.

Quien sea fan de guitarristas virtuosos no puede obviar el sonido único de Mark Knopfler, limpio y personal, tocado con los dedos prescindiendo de la púa. Atestigua su dominio del slide y también del blues: en sus discos en solitario podemos encontrar auténticas joyas. Con esta técnica debemos remarcar el tema “Corned beef city” de su elepé Privateering de 2012. En esta ocasión, no solo con la intensidad machacona del riff, también en los solos (cortos pero efectivos) que nos brinda la canción.

Johnny Winter es otro de sus especialistas. El tema más conocido, de los muchos que ha grabado bajo esta técnica, es “Bad girl blues” de su disco 3rd regree, compuesto por Willie Borum. Sobre su voz rasgada y característica se entrelaza una guitarra acústica excelsa que hace las delicias de cualquier amante del blues.

Acabando con este género, si bien la lista sería interminable, es imposible no recalcar tres canciones donde el bottle neck es protagonista. Por un lado, el ya referido Elmore James, que para los entendidos se disputa su labor de pionero a la hora de electrificar y llevar a Chicago el blues del Delta, junto a Muddy Watters. Que fuera el mejor ejecutando esta técnica en aquellos años no existe ninguna duda. Compondría “Dust my broom”, adaptando en 1951 —sí, de nuevo— el tema registrado en los años treinta por Robert Johnson y que tituló “I believe I’ll dust my broom”.

Fue James quien más la popularizó bajo la técnica del steel guitar, y hoy sigue siendo considerada la canción más representativa y conocida de este peculiar estilo. Por su parte, Muddy Waters no se queda demasiado atrás con su “I can’t be satisfied”, compuesta por él mismo. Aparece por primera vez en 1948 en el single “I can’t be satisfied/ I feel like going home” editado por Aristocrat of Records que, más tarde, se convertiría en el archiconocido sello Chess. Su primer álbum largo tardaría en aparecer. Muchos han sido los que la han versionado, entre ellos los Rolling Stones, de quien también debemos destacar el tema popular “Prodigal son” que aparece en su elepé Beggars banquet de 1968. Si bien Keith Richards es un fanático de Waters, el malogrado Brian Jones veneraba más a Elmore James, a quien también versionaron Eric Clapton o Jimi Hendrix. Ahí es nada. En todo caso, ambos fueron cruciales para la banda como influencia directa.

En España, me atrevería a asegurar que Santiago Campillo es el mejor utilizando esta técnica (sobre todo en los primeros discos de M Clan). Y reivindicando junto a él el género, encontraremos a Mermelada (después J. Teixi Band) y la maravillosa experimentación de Guadalupe Plata.

Alejándonos del blues, debemos reconocer tanto el riff principal como las partes solistas de un gran tema como “In my time of dying” de Led Zeppelin (ojo con su disco Led Zeppelin II), o el misterio que evoca la guitarra de David Gilmour en “One of these days”.

Pero si hay un género que atesora esta técnica tan especial como inconfundible al oído, y dota a la melodía de profundidad, es el blues, tanto en su estado más puro de los inicios como en sus diferentes vertientes posteriores. No olvidemos al experto Ry Cooder. Como ejemplo que llega a la mente inmediata del melómano, la banda sonora de la película de culto de Win Wenders París, Texas.

Concluyamos con un híbrido, porque algo de blues por su patrón y sonoridad tiene este tema. Si bien los vientos predominan, el slide se presenta imprescindible en la pegadiza “Bad to the bone”, de George Thorogood & The Destroyers, que aparece en el álbum del mismo nombre. ¡Cómo hace vibrar el bottle neck! La canción fue más allá al ser elegida como tema principal de la película Christine, que trata sobre el libro de Stephen King donde un coche poseído por fuerzas misteriosas es el protagonista.

En definitiva, una técnica maravillosa que se puede datar —sin confirmación— en los años veinte del siglo pasado y que en la actualidad sigue siendo una influencia para muchos guitarristas y compositores. Disfrutemos de ella, tanto en lo ya editado como en lo que queda por venir.

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