Estar fuera, de Fabián D. Cuesta

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DISCOS

«Ni se siente dentro de una industria desmontada que le ha dado la espalda, ni pretende, con este repertorio, subirse al carro de la reinvención de géneros a la que otros artistas no han dudado en auparse»

 

Fabián D. Cuesta
Estar fuera
RCA / SONY, 2026

 

Texto: MANOLO TARANCÓN.

 

Para la música de este país es una alegría la vuelta de Fabián, tras siete años de silencio. Seis discos y alguna que otra rareza llevaba editados hasta que, en 2019, decidió tomarse un tiempo. No ha perdido su talento innato para construir canciones e interpretarlas. Y cómo vuelve. Ha sumado madurez y experiencia, las que da estar más de dos décadas en la música, porque la calidad no se le discute.

Injustamente tratado por la escasa industria que queda en pie, sus compañeros de profesión sí han visto en él a lo largo de su carrera ese punto exclusivo y destacable. Quique González le invitó a cantar en directo su clásica “Avión en tierra”, colaboró en su tema “Todas las aves del sur” y versionó una de sus canciones, “Herida y cicatriz”, en su elepé Copas de yate (Vol.1), en 2023. Entre muchos otros, Iván Ferreiro ponía su voz en “El rey pescador”. Andrés Suárez es otro de sus grandes valedores.

Desde 2019, con El rumor de los tiempos, no había vuelto a lanzar un disco. Diferentes motivos lo justifican, y no hay más que entrar en sus redes sociales para hacerse una idea de los porqués. Brindemos ahora con estas nuevas diez canciones de Estar fuera.

Para la ocasión, se ha quitado las presiones de encima y el título es toda una declaración de intenciones, porque ni se siente dentro de una industria desmontada que le ha dado la espalda, ni pretende, con este repertorio, subirse al carro de la reinvención de géneros a la que otros artistas no han dudado en auparse.

Cuando se hace música por gusto y ya todo da igual, qué más da arrancar con un tema in crescendo de seis minutos —“¿Por qué tantos pájaros, Fabián?”—, explicando a su manera la presencia de estos animales en muchas de sus canciones. La honestidad siempre ha ido por delante hasta para decidir el orden de su tracklist. Un tema, el inicial, que recuerda al magnífico “Sálvalo”, de su disco La fe remota (2015), también de largo desarrollo y, como este álbum, repleto de atmósferas y capas que ofrecen una inmersión e intensidad a destacar.

Honestidad y pulcritud de un estilo propio que nunca ha abandonado en su forma de componer, el cuidado y la calidad en las letras, a veces metafóricas y otras personales, sacándose el pudor de encima. Sigue siendo reconocible como el primer día. Lo suyo es el género de autor que abraza todo tipo de músicas, con tintes de folk acústico en “Estar fuera”, “Tienes que bailar”, “Ser cualquier otra cosa” y el inicio en “Tarde de junio”, o de pop luminoso y pegadizo en “Estibadores en Baltimore” o “La noche es nuestra”. La mezcla de estilos que recuerdan a una bossa nova de tempo rápido en “Lo mismo que yo”, para girar de nuevo al pop en el estribillo, arropado de una banda que se conoce y domina a la perfección lo que Fabián quiere hacer en cada momento, con unos arreglos exquisitos en todas las canciones, incluida la minimalista de cierre “Ser cualquier otra cosa”.

Producido a partes iguales junto a su inseparable Juan Marigorta, y grabado entre La Viejita y los Estudios Tripolares de León, ha decidido eludir las plataformas digitales y el streaming, apostando por el vinilo físico y la venta con descarga digital; y desde su salida, hasta la fecha, los números le avalan.

Un disco más que esperemos no sea el último, porque su inercia siempre caminará hacia la construcción de canciones, que es lo que mejor sabe hacer y su público —que no es poco— bien que se lo agradece.

Anterior crítica de disco: EPIC: Elvis Presley in concert – Original motion picture soundtrack, de Elvis Presley.

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