
«Este disco es un reflejo de mi propia manera de entender la vida»
Fernando Ballesteros charla con el músico Mártin Sánchez, a propósito de su tercer trabajo en solitaro, Corazones salvajes. Un tratado de rock and roll combativo y cargado de honestidad.
Texto: FERNANDO BALLESTEROS.
Fotos: DAVID HOLGADO.
Mártin Sánchez ha vuelto con el tercer capítulo de su carrera solista bajo el brazo. Corazones salvajes, su nuevo disco tras Personal suite y Radio norte, es un trabajo marcado por las letras combativas, una seña de identidad inequívoca de una trayectoria que comenzó hace más de tres décadas. Un disco de rock and roll cocinado a fuego lento y en el que el músico, que dice haber disfrutado el largo proceso de creación, no ha dejado nada a la improvisación. Diez canciones, nueve propias y una adaptación del clásico “Summertime blues”, en las que ese carácter artesanal de un trabajo hecho con mimo se da la mano con el mensaje de un artista siempre dispuesto a cantarnos su verdad por muy incómoda que esta pueda sonar en algunos oídos.
¿Qué representa esta nueva obra en el contexto de una trayectoria ya larga, en tu evolución desde que comenzaste en esto del rock and roll?
Corazones salvajes es mi álbum más frontal y combativo, pero, a su vez, contiene canciones, como la que da título al disco y “Nuevo amanecer”, donde muestro un lado más intimista y cercano. Es un reflejo de mi propia manera de entender la vida. Soy una persona muy intensa y pasional, los extremos son lugares cómodos para mí y, a su vez, necesarios para encontrar mi propio equilibrio como artista y como habitante de este planeta.
En el disco escuchamos diez canciones de rock and roll directo, crudo, de acento punk rock y lo cierto es que suena francamente bien. La cosa se alargó bastante en el estudio. ¿Cómo fue ese proceso de gestación del elepé?
La producción de este álbum se fue gestando durante la gira de presentación de Radio norte, que se alargó desde 2022 hasta 2024. Había canciones nuevas que necesitaban ser tocadas antes de grabarlas y las fuimos probando en directo para darles consistencia y entender lo que pedían realmente. Al volver de los conciertos nos metíamos en el estudio y aprovechábamos el pulso del directo para grabar. Algunos temas han tenido incluso tres o cuatro versiones, hasta encontrar el traje perfecto. Ha sido una labor de producción artesanal larga y meticulosa, pero muy satisfactoria.
Las guitarras, que ya adquirieron un gran protagonismo en tu segundo elepé, siguen reinando en Corazones salvajes.
Las guitarras siempre han sido el alma de mis canciones. Soy coproductor de todos mis discos y me gusta diseñar los arreglos con mucha precisión, trabajando nota por nota hasta encontrar las melodías y los pasajes perfectos para cada parte de cada canción. Es un trabajo duro pero muy gratificante.
Obviamente tenemos que hablar de tus letras. Tu anterior disco, Radio norte, estaba muy marcado por todo lo que ocurría en el mundo en aquellos momentos. Aunque en “Adiós, mundo woke” ya nos das más de una pista ¿Contra qué o contra quiénes sientes la necesidad de seguir alzando la voz en 2026?
Siempre he entendido el rock and roll como una herramienta clave para manifestar verdades incómodas que muchos callan o no se atreven a expresar. Creo que vivimos un momento crucial. El sistema ha alcanzado un nivel de putrefacción nunca antes visto. Los grandes grupos de poder, como BlackRock o Vanguard, imponen el discurso oficial (porque dominan la mayoría de medios de comunicación) y pretenden dictarnos lo que tenemos que pensar y cómo tenemos que vivir. El sistema político es una estafa y las ideologías; izquierda, derecha, centro etc… son pura ingeniería social diseñada para adoctrinar a los ciudadanos y convertirlos en ovejas dóciles y obedientes. Me gusta señalar este tipo de realidades a través de mi obra y no pasar de puntillas como hacen otros artistas. Lo hago por pura y simple coherencia. Nunca entenderé a los artistas de rock que se pasan la vida cantando sobre sus amores de verano y frivolidades similares, para eso ya está el pop y los cantantes melódicos, que lo hacen genial.
“La línea gris”, mi preferida del disco, me recuerda a punk rockers como Mike Ness o Eddie Spaghetti cuando se acercan a sonidos más country. El disco es puro rock and roll, pero digamos que encuentra la variedad con canciones como esta o con la más relajada “Corazones salvajes”.
Gracias por la comparación, yo también soy fan de Mike Ness. Efectivamente, “La línea gris”, “Corazones salvajes” que es una balada hard rock, y “Nuevo amanecer”, que tiene ese sonido disco funk de los setenta, son tres puntos de inflexión importantes dentro del álbum. Siempre me ha motivado mucho acercarme a otros géneros y estilos desde el rock clásico, se aprende mucho realizando esta labor y te obliga a salir de tu zona de confort.

«Ha sido una labor de producción artesanal larga y meticulosa, pero muy satisfactoria»
Antes de la salida del disco ya habíamos escuchado “Agenda 2030” y el single elegido como carta de presentación, “Elige ser lobo”, es también toda una declaración de intenciones. Una vez más comprobamos que tus textos, no dejan nada en el tintero; vamos que no te importa pisar callos.
Si te dedicas al rock and roll tienes que estar dispuesto a escupir verdades incómodas y hablar claro a través de tu obra. El rock es una de las últimas herramientas genuinas que nos quedan a los seres humanos para comunicarnos entre nosotros de manera directa y sin que el mensaje sea adulterado. Los medios de comunicación son agencias de propaganda al servicio de los partidos políticos, el cine y la televisión, incluso las privadas viven de subvenciones que les proporciona “Papá Estado” y hacen lo que se les dicen sin salirse del renglón; y la radiofórmula se dedica a fomentar el empobrecimiento cultural programando subproductos musicales absolutamente decadentes y prescindibles. Eddie Cochran y Jerry Capehart escribieron “Summertime blues” en 1958, era una crítica social de aquella época y se consideraba lo normal en un artista de rock. Hoy en día que un artista de rock sea crítico con el sistema y políticamente incorrecto se considera una anomalía.
¿Temes que el hecho de que se hable de tus mensajes poderosos, o de expresiones como rock de trinchera o de lo polémicos que puedan llegar a ser, pueda apartar el foco del hecho de que aquí, a fin de cuentas, lo que hay es un lote de diez buenas canciones de rock and roll?
La suerte es que mi discurso está respaldado por un trabajo de alto nivel serio y muy cuidado. Cuento con algunos de los mejores profesionales de este país en mi equipo y eso, junto con la experiencia acumulada de muchos años de oficio, me permite hacer buenos discos y tener un directo, impactante y poderoso. A menudo me encuentro con personas que no están de acuerdo con mi discurso, pero no pueden criticar mi obra y mi contenido porque el resultado final supera el estándar de calidad establecido.
Hemos hablado de algunos de los temas del disco y me llama la atención “Nuevo amanecer”, supongo que no es casual que cierre Corazones salvajes. Después de denunciar y resistir durante todo el álbum, es como si, al final, se abriera una puerta a otro futuro con ese mensaje de «tú y yo frente al resto del mundo».
Sí, la verdad es que “Nuevo amanecer” es una especie de reconciliación con la vida y conmigo mismo. Después de pelear de vez en cuando es necesario tomarse un descanso entre batalla y batalla. Es una declaración de intenciones y, a su vez, una declaración de amor. Quería cerrar el disco con algo realmente positivo y esperanzador.
Trabajas desde la independencia más absoluta. Imagino que es una mezcla de elección y necesidad. A un artista como tú, con ese grado de compromiso, es complicado que se le abran otros cauces y si eso ocurre, que no te intenten “domesticar” y escuchando tus canciones no pareces dispuesto a dejarte.
Creo, sinceramente, que es la manera más cómoda de trabajar. En el pasado he tenido compromisos contractuales con sellos discográficos, editoriales y oficinas de management y, desde hace unos años, decidí caminar solo. Tengo mi propia oficina de producción que, a su vez, es mi sello, en la que trabajamos tres personas y, desde ahí, subcontratamos todos los servicios profesionales que necesitamos. Producimos nuestras propias giras y lo alternamos con los bolos que salen de contratación externa a través de agentes de zona, promotores y ayuntamientos. A su vez soy coproductor de mis discos, lo que me permite un alto grado de autonomía y libertad a la hora de crear mi contenido.
¿Has tenido que pagar un precio por las posturas que has adoptado, por ejemplo, a raíz del confinamiento y todo lo que sucedió en el mundo?
En este país el hecho de que un artista de rock se muestre crítico con el sistema y lo manifieste claramente se considera una anomalía. Al principio sí que tuve que pagar ese precio al que te refieres, pero ahora es todo lo contrario. Algo está cambiando para bien y estoy observando que cada vez hay más gente del sector, promotores, agentes de zona, concejales de cultura y programadores que están hartos de aguantar la tiranía del “pensamiento único”. Empiezan a dar señales de acercamiento, y este disco está causando muy buena impresión en general. A parte de esto, yo tengo la suerte de ser un artista querido por mi público porque la coherencia al final se premia y eso me permite girar por salas de pequeño-mediano aforo, haciendo sold out incluso en algunas ciudades durante los meses de otoño, invierno, primavera…
Te decía al comienzo que eres un escritor de canciones que ha encontrado su propia voz. Si hablamos de tus letras, yo no encuentro a nadie en el panorama nacional con el que te pueda emparentar.
Totalmente. Soy un tipo con muchos defectos, pero tengo una virtud; como artista he conseguido lo que muchos buscan y casi nadie encuentra: tener un estilo propio y personal. Soy el único artista de rock español que se ha posicionado abiertamente y ha criticado de manera frontal y explícita la ideología woke y todas aquellas imposiciones que considero aberrantes por parte de la nueva política postmoderna, atacando a derecha e izquierda, por igual, sin hacer ningún tipo de discriminación positiva hacia uno u otro lado.
Pero tengo curiosidad. Aunque no tengan nada que ver contigo, ¿Me podrías decir algún artista de aquí con el que conectes o al que admires?
Hace años que dejó de interesarme el rock español. En general, solo observo artistas trasnochados de los ochenta o aprendices de rockeros imitando a los Stones de manera muy desafortunada en su gran mayoría. De los pocos que despiertan mi simpatía o admiración, te podría nombrar a Enrique Bunbury, Evaristo Páramos, Al Dual o Los Hermanos Zapruder. Dentro del indie rock: Arde Bogotá o Código Bushido, y en el rap me quedo con Kase O, Santaflow o Maat Lamgaia.
Ya has comenzado a presentar Corazones salvajes en directo. ¿Qué vamos a encontrar los que nos acerquemos a ver tus conciertos?
Un show de rock and roll de primera línea, con actitud, fuerza y mucha profesionalidad. Mi objetivo es, y ha sido siempre, que quien compra un disco mío o una entrada para un concierto tenga la seguridad de que ha hecho una buena inversión. Para ello, cuido hasta el más mínimo detalle a la hora de producir tanto mis discos como mis shows en directo, y cuento con una banda y un equipo de producción de primera. Por ello, puedo afirmar que nuestros shows son realmente espectaculares.
Los próximos que van a poder comprobar cómo se las gasta Mártin Sánchez sobre las tablas van a ser los que le puedan ver en la Sala Uni de Madrid el próximo día 13. Ya en julio, visitará Estrada para subirse al escenario de la Sala Samaná el día 18. Barcelona el 31 de octubre y Málaga el 12 de diciembre también son fechas confirmadas para seguir paseando y presentando las crónicas rockeras contenidas en Corazones salvajes.



















