Flecha Valona: «Es muy importante para mí darle al público una experiencia completa»

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«Es una motivación saborear esa vida añeja del músico, al que no le quedaba más que ir de ciudad en ciudad, pueblo a pueblo, enseñando sus canciones y creando afición»

 

Recién publicado su nuevo epé, Turistas, Flecha Valona se embarca en un pequeño tour de la mano de Girando por Salas. Hablamos con su alma mater, Ezequiel Márquez.

 

Texto: EFE EME.
Fotos: SERGIO ALBERT.

 

Flecha Valona, el proyecto personal de Ezequiel Márquez, acaba de publicar un nuevo epé, Turistas. Y con él, sumado a su álbum Los días pasarán, más años de experiencia en el estudio, en la carretera y sobre las tablas, se dispone a viajar de nuevo por nuestra geografía, esta vez de la mano de Girando Por Salas. 
Hablamos con el músico y compositor jerezano sobre esta nueva tournée que le llevará a Santa Cruz de Tenerife (8 de mayo), Valencia (9 de mayo) y Vitoria (29 de mayo), al ritmo de esa identidad suya que suena a indie rock de versos empáticos y melodías intensas.

¿Recuerdas cuándo, dónde y con quién diste tu primer concierto?

Sí, claro. Mi primera banda se llamaba The GlueFaces. Yo componía y tocaba la guitarra, pero no cantaba. Fue en un instituto en Jerez, donde había una movida brutal, pero que a nosotros nos parecía una basura. Viendo lo de hoy, aquello fue auténtica maravilla y caldo de cultivo para muchos de los que hoy nos dedicamos a profesión de músico.

¿Con qué actitud afrontas los conciertos del ciclo Girando por Salas?
Con agradecimiento, porque nos da la posibilidad de darnos a conocer en ciudades donde sería difícil llegar con medios propios, y donde hay mucha gente esperándonos, o así nos hacen llegar por redes. Es una motivación especial porque te da la posibilidad de saborear esa vida añeja del músico, al que no le quedaba más que ir de ciudad en ciudad, pueblo a pueblo, enseñando sus canciones y creando afición.

¿Dónde y cuánto soléis ensayar?
Solemos ensayar en Cádiz, normalmente una vez a la semana. Como cada músico en la banda es de una ciudad distinta dentro de la provincia, al ser el batería de allí, es donde nos es más práctico, aunque también lo hacemos en Jerez de vez en cuando.

¿Qué formatos vais a desarrollar en este ciclo?
En principio vamos en formato eléctrico con formación clásica de guitarra, bajo, batería y teclados, con sus coros y programaciones. Nos gusta tocar y sabemos tocar, por lo que intentamos que todo sea en directo.

¿Qué banda y músicos te acompañan?
Esta vez viene Antonio Oviedo a la batería y programaciones, Rubén Sánchez al bajo y coros, con Daniel Millán a los teclados. Depende de las agendas, Eloy Gómez se une a la batería si hay cualquier contratiempo.

¿Qué criterios sigues para seleccionar el repertorio?
Ahora se complica con el disco Los días pasarán y el epé nuevo, Turistas. Tengo que quitar, a veces, alguna canción y es como si me cortase un dedo. De todas, formas casi que nos da tiempo a tocar todo y el criterio depende del día. Hay muy buena vibra en cada una de las canciones.

¿En qué recintos soléis tocar?
Comenzamos con muchos festivales, (Portamérica, No sin Música, Sonorama, Ojeando…) pero, últimamente, estamos virando con GPS claramente a salas y teatros o lugares con alma, ya que es muy importante para mí darle al público una experiencia completa, siempre que podamos. Hay muchos sitios que ya de por sí tienen algo especial y si, además, lo aderezas con tus canciones, ensalzan aún más esa magia. Y el público lo siente, claramente.

¿La ciudad en la que tocáis os influye de alguna forma, o condiciona el show?
Intentamos llevar el arte y la sal de Cádiz adonde quiera que vayamos, en el mejor de los sentidos. La gente no se queda indiferente cuando nombro a Jerez de la Frontera en las presentaciones, y eso personalmente me gusta. Se reconoce en el mundo entero, en mi caso a nivel nacional, que la zona de donde procedemos tiene algo especial, por lo que llevamos de manera intrínseca ese sello y no hace falta preparar algo especial para cada sitio que visitamos. El viajar lo llevo a mis espaldas desde hace ya un tiempito, pero cuando visitas como músico las ciudades cambia el concepto, por lo que casi que empiezas de cero.

 

«En nuestro camerino no falta una guitarra acústica para calentar un poco la voz y jarabe de própolis con yemas de pino»

 

¿Cuál es vuestra rutina de carretera?
Últimamente salir muy temprano y volver muy temprano, para aprovechar el tiempo al máximo. Vamos normalmente en mi furgo y nos da tiempo a charlar de todo y poner en común las músicas que andamos oyendo últimamente. Nos gusta conversar. Aprendemos unos de otros. Creo que es muy enriquecedor porque cada uno venimos de una peli muy distinta, a excepción de Ovi y yo que estudiamos lo mismo. Evidentemente hay una parte de carga gaditana en nuestras conversaciones y coñas a punta pala. Nos lo pasamos bastante bien.

¿Tenéis algún ritual o manía antes de salir a tocar?
No tengo manías ni rituales, amén de decirle a la banda que disfrutemos todo lo que podamos en el escenario. Aunque sí hay algo especial que leí en un libro de técnica vocal, que realmente no sé si tiene sentido o no, pero que a mí me funciona y tengo en cuenta siempre: tener cerca una manzana (pero, en andaluz) para refrescar la voz si algún tipo de mucosidad aparece en las vías respiratorias.

¿Qué es lo que no puede faltar en tu camerino?
Una guitarra acústica para calentar un poco la voz y jarabe de própolis con yemas de pino, que es otro de mis remedios, aunque este está mucho más extendido entre cantantes.

¿Qué ambiente se respira en el backstage justo antes de un concierto?
Normalmente tranquilidad y risas, pero si es un festival suele haber más gente que en el backstage de Ketama. Aún nos lo recuerdan en el festival No sin Música, porque aquello era el camarote de los Hermanos Marx.

¿Y después?
Calma chicha y comentamos alguna de las jugadas, pero las risas y la coña siempre son las protagonistas destacadas.

¿Hay algún instrumento que llevéis siempre a todos los conciertos?
Suele ser mi Fender Thinline Japonesa, es la titular en todos los bolos; aunque suelo llevar al menos una más por si se rompe alguna cuerda, cosa poco probable a estas alturas, pero que alguna vez que otra pasa.

¿Qué es lo más divertido o inesperado que os ha pasado en un escenario?
Lo último fue ver aparecer, tal como salí al escenario, a un familiar que no veía hacía años, en Vigo, sin esperarlo y, en principio, sin saber incluso ni quién era. Al final confundes hasta a la familia.

¿Qué concierto propio no olvidarás nunca y por qué?
Los bolos de Portamérica y la petada Plaza del Trigo, el sábado, en el Sonorama de 2023 fueron especiales, y también cada vez que vamos al Náutico de San Vicente. En Portamérica porque estábamos en nuestra segunda casa, además de ser un festival precioso y muy bien organizado. La Plaza del Trigo fue muy intenso porque el tiempo es justo y recuerdo que mezclamos el último tema de los bolos, “La Capital”, con un pequeño pasaje de “Barco a Venus” de Mecano. Magia pura delante de tanta gente, amén del ceremonial en las cavas que usamos de camerinos. En el Náutico porque Miguel y toda la tripulación nos trata de maravilla y el entorno no puede ser más bonito, amén de que todo artista ha dejado allí su huella, nosotros incluidos, y se palpa en el ambiente.

¿Con qué artista o grupo te gustaría salir de gira?
Alguna banda o artista con experiencia que me pueda aportar eso mismo, enseñarme cosas que no sé, que son muchas.

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