
«Un disco artesanal, hecho con pocos medios, mucha imaginación y talento»
Sobre el primer disco solista de Alan Boguslavsky, The art of waiting, vuelve Ignacio Reyo, para rescatar su historia como guitarrista rítmico de Héroes del Silencio y su trabajo más intimista.
Texto: IGNACIO REYO.
Rememoro en mi difusa memoria algunos acontecimientos pretéritos de importancia, como cuando publiqué en el diario de mi ciudad por primera vez, mi bautizo en la prensa escrita. Un año después, decidí crear un fanzine para sacar adelante inquietudes que no cabían en una columna, aparte de dar espacio a los textos de ciertos amigos.
En ese entonces, ya había escuchado del buen hacer de Alan Boguslavsky con la banda Bogusflow. Me hice con su debut en solitario, The art of waiting, y encontré otro de esos discos mágicos para despedir la oscuridad e ir al país del que sí volvemos, el de Morfeo.
El ritual de lo habitual, en años donde era fumador casual, era echarme un último cigarro mirando desde mi ventana el parque de enfrente, escuchando canciones de la talla de “Unnamed song for an unnamed feeling”, “Can you smell the rain?” o “Lullaby”. Solía rotar The art of waiting con discos de tesitura tranquila, algunos más apaciguadores y otros más depresivos. Harvest y Nebraska son dos buenos ejemplos de lo que giraba por mi tocadiscos antes de caer en el universo onírico.
Pensando en una portada para el primer número del fanzine, me decidí a escribir al correo electrónico que venía en el disco de Alan y, para mi sorpresa, aceptó una entrevista para una publicación que solo era una quimera en mi mente. Quedamos en La Estación del Silencio, el “The Cavern” de los Héroes del Silencio. Fue mi primera entrevista, año 2004, y desde entonces seguimos en guerra con los dioses y los editores de variadas revistas para intentar publicar lo mejor posible. Alan se portó como un caballero. Sigue haciéndolo.
Siempre pensé que ese disco merecería una tirada en vinilo, pero todos sabemos que son malos tiempos para la lírica, que bastantes álbumes de gran calibre pasan desapercibidos, con pocas ventas en cedé, como para hacerse el valiente y sacarlo en un formato ahora mismo más caro en producción y distribución.
Y con la misma intensidad me gustaría un regreso de Bogusflow (Copi, Del Moran y el magnánimo Ramón Gacias respaldando al llamado azteca de oro) o un concierto en que Alan dé pie a su repertorio solista, porque mientras tecleo estas palabras sé que tiene acumuladas canciones para un segundo álbum de diferente sonido y estilo.
Regresando a The art of waiting, es un disco artesanal, hecho con pocos medios, mucha imaginación y talento, de esos que te hacen pensar en lo ecléctico de quien fuera guitarrista rítmico de Héroes del Silencio. Es un disco para, en una tarde lluviosa de verano, abrir la ventana y fumar por placer, que no por impulso. Para mirar cómo el sol crea arquitecturas de sombra que son antídoto ante el spleen que Baudelaire formuló. Es de esos discos que sabes que sorprenderán a quienes se los regalen y sepan apreciar los matices, el menos es más y hay una voz con mucha carretera.
Hace no mucho le pregunté a Alan por su confección. «Lo hice sin pro tool ni pro logic». Me confesó. «Empezaba a componer y crear a las ocho o nueve de la noche. Surgía un coro y, cuando me gustaba, lo grababa de una toma para, acto seguido, buscar entre mis cuadernos de poesías algo que coincidiera con la canción en cuanto al sentimiento y la métrica. Grababa la voz de una toma y luego ya completaba el tema con algún otro añadido más. Una guitarra eléctrica o acústica, un bajo… Terminaba de madrugada y lo que se finalizaba no se tocaba. Eran sesiones de seis u ocho horas. Me gustó que quedara con esa crudeza».
Particularmente, y si esto sirve de faro para alguien, exhorto a escucharlo y a hacerse con el disco. No es caro. Es un pequeño secreto guardado que necesita descubrimientos.
En los tiempos que Ruta 66 era en blanco y negro y alérgicos a cualquier cosa que llevara asociado la marca Héroes del Silencio, el disco de Bogusflow recibió una notable reseña. The art of waiting pasó totalmente desapercibido, siendo el mejor disco en solitario de un miembro de Héroes del Silencio porque, a diferencia de puristas, para mí Alan fue y sigue siendo un héroe, aunque su música, afortunadamente, va muchísimo más allá de la propuesta de la banda madre.



















