El incendio (2009), de Sidonie: Amor, exaltación del pop y mitomanía en Abbey Road

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«El incendio supone la elevación de su vertiente más pop. El tema titular huele a éxito desde varias millas de distancia»

 

Coincidiendo con su reedición, Tito Lesende reconstruye la historia del quinto trabajo de Sidonie, El incendio. Un repertorio muy pop grabado en los míticos estudios londinenses donde trabajaron los Beatles.

 

Texto: TITO LESENDE.

 

Cae la tarde en Barcelona. Axel, Marc y Jes sorben sus cafés después de comer. Mientras tanto, charlan y bromean acerca de Bohemian rhapsody, la película biográfica sobre Freddie Mercury y Queen. Todos han visto el tráiler la noche anterior (el filme aún no se había estrenado, ahora ya sí) y repasan sus momentos más intensos. Los miembros de Sidonie son, ante todo, melómanos. Por eso no extraña cuando la conversación deriva hacia Desmond Child, ese compositor de origen cubano que ha firmado canciones gloriosas para Kiss, Bon Jovi, Aerosmith, Cher o Ricky Martin. Toda buena confección precisa de un sastre, con independencia del género de la prenda. Así ocurre con una canción.

El incendio, quinto álbum de Sidonie, supone la elevación de su vertiente más pop. El tema titular huele a éxito desde varias millas de distancia. “Por ti” es una pieza que, producida de tal o cual manera, encontraría un sitio en el repertorio de Amaral o de Leiva, por tomar dos muestras claras de ese pop rock estatal que nació en las salas y rompió en las radiofórmulas. Ambas canciones, “El incendio” y “Por ti”, comparten una estructura: las dos tienen un puente con tanto gancho que parece un estribillo, al que luego sigue un auténtico estribillo todavía más cantabile. Esa doble seducción es truco de artesano que ha aprendido el oficio de autor.

Habla Marc Ros: «Las canciones estaban muy claras, y esto lo hizo fácil y agradable. Efectivamente, todos estábamos trabajando para que luciesen esos puentes y esos estribillos. Hay puentes con tanto peso melódico que nos hubiesen funcionado como estribillo en otras ocasiones, pero no es tanto porque yo lo buscase, sino porque salió así». Continúa Jesús Senra: «Recuerdo que Marc, nerviosísimo, nos iba enseñando las canciones en el local, antes de entrar a grabar. Nosotros las aprendíamos y las pulíamos en un momento. Fue un disco muy amable para todos».

El batería, Axel Pi, ayuda a reconstruir la historia: «Estábamos ante una exaltación de la música pop y nos sentíamos cómodos pisando ese suelo, cuidando esos temas. Sin complejos, les dábamos lo que ellos nos pedían. No hicimos esfuerzos para encontrar un determinado arreglo o siquiera para dar unidad al disco, porque la propia secuencia de canciones era homogénea. Teníamos un repertorio claro de amor y desamor, y melodías que se podrían defender y brillar apenas con una guitarra acústica y una voz. Solo teníamos que encontrar el envoltorio que mejor les sentase para sonar como un cañón. El disco estaba ahí, expuesto para nosotros. Y era la primera vez que nos pasaba; no tuvimos que invertir tiempo ni energía en darle un carácter».

 

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Marc Ros: «(Tocar) Es una droga tan fuerte que te limitas a disfrutar de la fiesta que generas. Por eso a mí no me cansa nunca»

 

Amor sin vergüenza

Según el vocalista, este disco lo conforma «un repertorio de amor, sin ninguna vergüenza. Ese tipo enamorado que habla en el disco acaba convirtiéndose en un psicópata, enfermo de amor, que persigue a la chica por la Rambla abajo en “En mi garganta”. Y “Por ti” es, en esencia, una habanera que me gustaba imaginar cantada por mi padre, por ejemplo». Parece oportuno destacar que el padre de Marc Ros integra, efectivamente, un grupo de habaneras. Poco después de la publicación de El Incendio, esta formación haría su propia versión de “Por ti”, para alegría y regocijo del autor.

La inspiración tras el repertorio de este disco es real, revelan Sidonie. Es decir, hay una chica de verdad detrás de El incendio. Axel Pi: “No recuerdo lo que Marc estaba viviendo entonces, pero sí que me sentía muy identificado con lo que él escribía, porque yo estaba pasando un proceso de desamor muy parecido. En conjunto, ahí está recreada nuestra pasión por el pop y nuestra experiencia en el amor y en el desamor. Porque los tres somos muy románticos y vivimos nuestros sentimientos con intensidad”.

El valor de El Incendio está, más que en la producción o en los arreglos, en el propio repertorio. El pop no es un género fácil. Pocas cosas hay tan complejas como escribir una canción sencilla (y buena). “El incendio”, “Por ti”, “En mi garganta”, “La sombra” o “Un día más en la vida” (con la participación vocal de la hermanísima Miri Ros) son ejemplos sensibles. “A la vera del mar” incluye una trompeta con regusto a Love que parece guiñar un ojo al pasado psicodélico de la banda.

La cuota creativa de Jes queda cubierta con “Al viento”, en la que él mismo se encarga de la voz solista y que aporta una diversidad o contrapunto similar al que distinguía a George Harrison en los Beatles: «Entré a Sidonie como bajista y nunca he pretendido nada más. Con el tiempo, mis compañeros son quienes más me han animado a cantar. Yo no me considero compositor, desde luego. Me cuesta mucho, soy desordenado, me falta disciplina… Tal vez tengo una buena idea de vez en cuando, pero el resto no está al nivel. No tengo la necesidad de componer y, en cambio, lo que sí me gusta es aprender de Marc, que año a año ha ido creciendo y ganándose su espacio. Cuando escucho las canciones que he compuesto para Sidonie, todavía me siento acomplejado. “Al viento”, probablemente, es la más redonda. Pero, aun así, creo sinceramente que son mejores los temas de Marc. Estoy más a gusto como intérprete, buscando la forma de tocar que más conviene a las canciones de mi compañero».

«Desde que yo les enseño mis canciones en el local de ensayo», explica Marc, «Axel y Jes las sienten como propias y van a muerte con ellas. Por eso, cuando llega la hora de tocarlas en directo, suenan a grupo, y no a un líder con sus músicos. Nosotros somos un grupo». Tras esta afirmación, el camarero del establecimiento pide turno con educación. Desea aprovechar la presencia de Sidonie para hacerles una pregunta: «Cuando tenéis un tema que se ha hecho muy popular, al cabo de los años, ¿no termináis cansados de cantarlo siempre?». Ros responde preguntando: «¿Has probado alguna droga? ¿Qué es lo más fuerte que te has tomado?». Y el camarero, confiesa:«Recuerdo el mejor porro de mi vida; el primero que fumé. Veía las cosas de colores». Ros asiente: «Pues eso es lo que sentimos nosotros cada vez que hacemos un concierto y vemos a la gente reaccionando a nuestras canciones. Es una droga tan fuerte que te limitas a disfrutar de la fiesta que generas. Por eso a mí no me cansa nunca».

 

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Marc Ros: «(En Abby Road) No tocamos ni un botón. Nos limitamos a disfrutar del parque temático, de la Capilla Sixtina del mundo pop»

 

Mitomanía en Abbey Road

El Incendio fue masterizado en Abbey Road, el estudio londinense donde los Beatles registraron su bendita producción discográfica. Y no solo ellos; la lista de álbumes importantes nacidos en ese paritorio es inabarcable. Al cruzar su puerta, la mitomanía de Sidonie picaba en rojo. Habla Marc: «No tocamos ni un botón. Nos limitamos a disfrutar del parque temático, de la Capilla Sixtina del mundo pop. Me dejaron meterme en el Studio 2 a escuchar Rubber soul de principio a fin. Fue una experiencia increíble».

Para Axel Pi, también: «Es un privilegio pensar que nuestras canciones estaban pasando por los cables de cobre de aquellas mesas de sonido. Nos recreamos en cada uno de los rincones de esos estudios. Ante todo, somos melómanos. Y es muy bestia para nosotros pensar que estábamos allí para trabajar, no como turistas. El técnico que se ocupó de nosotros venía de haber participado en una grabación de David Bowie. También había hecho algo con Radiohead. En determinado momento, yo estaba revisando la masterización con Santos y Fluren y perdí de vista a Marc y a Jes. Me reí y salí al pasillo, donde vi abierta la puerta de la escalera que daba a la azotea y recordé la historia de John Lennon y el LSD. Subí y allí estaban los dos, fumando, felices, con la mirada de un niño. Fue emocionante. En la tela asfáltica del tejado, antes de irnos, pusimos el nombre de nuestro grupo junto al de Supergrass».

Es legendaria la anécdota a la que se refiere Axel. Se cuenta que, en algún punto de las grabaciones de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967), John Lennon sufrió un viaje de ácido tan potente que necesitó buscar aire para fliparse en la terraza del estudio. Hay quien asegura que el propio productor de los Beatles, George Martin, lo llevó allí, a pesar de lo peligroso de la situación. En todo caso, sus compañeros subieron a por Lennon un rato más tarde y la aventura terminó sin incidencias. Algunos estudiosos datan la historia en el 21 de marzo de 1967; la misma fecha en la que los Beatles conocieron a Pink Floyd, que estaban también en el estudio.

Jesús Senra cuenta cómo lo vivieron: «Nos escapamos a la azotea con un porro. No teníamos ácido para emular la escena de John Lennon, subiendo la escalera, colocado de LSD. Pero trabajamos en el templo donde se registró The piper at the gates of dawn [1967], de Pink Floyd. Allí, el técnico nos hizo un contraste del sonido de la grabación que nosotros habíamos llevado y la versión final que ellos habían producido. El cambio era espectacular».

En Barcelona, terminado este repaso a El Incendio, los miembros de Sidonie cogen sus chaquetas para marcharse. Los cafés se han consumido hace rato. El dueño del local sale a presentarse y el grupo termina haciéndose una foto bajo el rótulo de la fachada. La cortesía es correspondida con una rebaja en la cuenta.

El incendio fue publicado en 2009, en un pico cruento de la crisis económica en España, y llegó al número 4 en la lista oficial de ventas físicas. Es lo más alto a lo que ha llegado un cedé de Sidonie desde la perspectiva mercantil. También es, a día de hoy, su disco con más escuchas en plataformas digitales. En aquel momento, la radiofórmula vivía ahogada por la recesión, recurriendo a los clásicos y huyendo de cualquier riesgo en su programación. Sin embargo, la gira posterior de Sidonie resultó un éxito que colocó al grupo en la primera línea del pop alternativo. Con un buen puñado de canciones y su popularidad en plena ebullición, a Marc, Axel y Jes ya solo les faltaba conseguir el interés de las radios comerciales y saltar a una nueva pantalla. Ese sería su reto a futuro.

 

Próxima entrega: El Fluido García (2011), de Sidonie: Culos inquietos en la máquina del tiempo.

Entrega anterior: “Costa Azul” (2007), de Sidonie: Elegancia, buena vida y canciones en el Empordà.

 

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