El disco del día: Mary Wells

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«El doble recopilatorio con las grabaciones de Mary Wells para la compañía Motown, cuarenta y siete canciones, demuestra que los venerados archivos de Detroit todavía contienen gemas»

Mary Wells
«Something new: lost & found»
UNIVERSAL

 

 

Texto: JULIO VALDEÓN BLANCO.

 

 

«Something new: lost & found», el doble recopilatorio con las grabaciones de Mary Wells para la compañía de Berry Gordy, cuarenta y siete canciones, demuestra que los venerados archivos de Detroit todavía contienen gemas. Compilando su carrera a base de éxitos, caras B e inéditas, muestra a una vocalista de voz dulce y torrefactada, más la aportación del equipo médico habitual, comenzando por su amigo Smokey Robinson, que le haría varios trajes a su dúctil medida. Un verano adolescente y rutilante serpea por los mejores momentos de esta golosa ensoñación, confirmando de paso que ya va siendo hora de que el Rock and Roll Hall of Fame, que en EE.UU cuenta, y mucho, le otorgue a Wells el reconocimiento que merece.

Los arranques en el rythm & blues, la transición por el doo wop y los guiños a la factoría Spector, más tempranas muestras de soul a la brasa demuestran que la triste historia de Wells, estrella temprana canibalizada, merece vibrante revisión. El disco, que abarca de 1961 al 64, sus años en Motown, baja el listón en la segunda rodaja. Ya, la chica no era Sarah Vaughan, ni falta que le hacía. El blues y el piano, los aires vagamente tropicales, las composiciones de Irving Berlin y los intentos para acomodarle en el lujoso circuito de clubs se derriten frente a las piezas mayores, la Wells de los inicios, la de ‘(You can) depend on me’, ‘Why do you want let me go’, ‘Money (That’s I want)’, ‘Is it me or is it you’, ‘I’ve got a story’, ‘To lose you’, ‘Cinderella (it’s twelve o’clock)’, o la soberbia ‘Free from your spell’. Sin olvidar los memorables duetos con Marvin Gaye.

Fallecida a la temprana edad de cuarenta y dos años, arruinada por el cáncer, desposeída de los royalties que le hubieran correspondido legítimamente, Wells siguió una trayectoria errática desde mediados de los sesenta. Ni Atco ni Epic, subsidiarias de Atlantic y CBS, lograron reflotar su antiguo brillo. Ojalá este artefacto irregular, con frecuencia delicioso, facilite la tarea.

Anterior del disco del día: Euro-Trash Girl.

 

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