El disco de homenaje a Miguel Ríos: Luces y sombras

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El disco de homenaje a Miguel Ríos: Luces y sombrasAnalizamos Bienvenidos, el recientemente editado disco de homenaje a Miguel Ríos que cuenta con colaboraciones de, entre otros, Amaral, Bunbury, Iván Ferreiro, Joaquín Sabina, Loquillo, M Clan, Pereza, Quique González, Rebeca Jiménez y Revólver.

Texto: JUANJO ORDÁS.

Ya era hora de que se reivindicara con fuerza el legado de Miguel Ríos, al menos a nivel discográfico. Y es que su trayectoria lo exige, pero también su compromiso para con su música y para consigo mismo. Ríos, tan creador como destructor. ¿Destructor? Sí, de su pasado para renacer con nuevos bríos, sirviéndose de su experiencia pero sin mirar atrás, sin vivir de rentas, siempre planeando un nuevo (y novedoso) movimiento.

En el buen sentido de la palabra, el granadino siempre ha sido un inconformista. Siempre mirando más allá del éxito –que tanto ha sedado al músico español–, más allá de las ventas, preparando un nuevo salto mortal. De sus primeras grabaciones como Mike Ríos a la reivindicación de su propio nombre, desde el repertorio estándar hasta escoger a sus propios colaboradores con gran acierto, desde su último concierto hasta el siguiente. Siempre adelante, un ejemplo.

¿No debería premiarse más la búsqueda de nuevas sonoridades que la repetición de esquemas aceptados comercialmente? ¿No está preparado el público para seguir al artista a través de su senda? Entonces, ¿debe seguir el artista al público? Parece ser que las ventas acompañan cuando el músico acata las normas del vulgo, cuando eso no ocurre es el momento en el que las masas se enfurecen. Ríos ha trabajado duro, ha convencido al público haciendo de su honestidad marcaba y ha generado moda. Pero el público solo se somete una vez. Quiere probar el plato cuantas más veces mejor, aunque haya caducado. Y Miguel es un “gourmet” experto que solo sirve lo mejor.

Ahora parece que estamos ante el resurgir de un músico que debió ser reivindicado hace mucho tiempo. Hace unos meses se editaba un homenaje a su figura y ahora llega Bienvenidos, bastante más lujoso que aquel, en formato doble y editado por DRO. Parece buen momento para que viejos y nuevos músicos entonen sus temas favoritos del repertorio de Ríos, lo cuál no acercará a Miguel a las nuevas generaciones de oyentes –pocos fans de Bunbury o Ferreiro van a bucear en sus discos– pero sí sellará un momento de justicia histórica. El plantel de artistas que colaboran en Bienvenidos es impresionante aunque uno se pregunte dónde se encuentran Ariel Rot, Salvador Domínguez y Javier Vargas. ¿Y Granada? ¿No debería haber sido representada musicalmente una ciudad tan importante para el imaginario del homenajeado? Habría estado bien contar con Lapido o Los Planetas, quienes suelen mostrar gran respeto por sus mayores.

Emociona contemplar a reconocidos músicos de distintas edades homenajear a Miguel Ríos, pero no es oro todo lo que reluce en Bienvenidos, con el primero de los CDs situándose muy por encima del segundo. M Clan y “Santa Lucía” abren fuego llevándose la canción hacia un atractivo medio tiempo rock, pero las versiones que se marcan Loquillo (jugando a los 60 en “Solo soy un hombre”), Amaral (con un eléctrico y arrollador “Al sur de Granada” procedente de las mismas sesiones de grabación en las que parieron el EP Granada exclusivo para EFE EME) y Rebeca Jiménez e Iván Ferreiro (cada uno ejecuta un cover distinto de “Reina de la noche”, el de la fémina más clásico, el de Ferreiro más minimalista y experimental) son magistrales. A Pereza les encaja como un guante “Rock and roll bumerang” (engrasándola y poniéndola a punto) y Carlos Goñi y su Revólver nos trae la mejor interpretación vocal de su líder desde hace tiempo en “Todo a pulmón”, ejecutada con mucho sentimiento.

Por otra parte, Bunbury ralentiza con intensidad y buena mano “Un caballo llamado muerte” y Quique González clava con muy buenas maneras una lenta “El ruido de fondo”, grave y hasta sinuosa. Entre las gratas sorpresas se encuentra un Mikel Erentxun que se hace con las riendas de “Ella se fue” (era complejo imaginar al pop introducirse en el cancionero Ríos), la moderna producción del “El sonido de la ciudad” que Rosendo toma con esmero y al héroe de la guitarra Jorge Salán que no solo disfruta de un tema tan potente como “Generación limite”, sino que realiza un gran trabajo vocal.

Pero el segundo CD se nutre de versiones que empañan el acabado de Bienvenidos. El trabajo de Sabina (inconmensurable “Raquel es un burdel”) y Los Secretos (que se llevan de calle “El blues del autobús”) es muy, muy bueno, pero el resto de los participantes derriban las canciones de Ríos; suponemos que con muy buena voluntad. Citar el nombre de Mojínos Escozíos junto al de un músico del nivel de Miguel da grima (mejor favor habrían hecho absteniéndose de participar con una insulsa versión de “Al Andalus”), Celtas Cortos se apuntan sin gracia ni sentido a Año 2000 (¿a caso les atrae todo lo que huela a reivindicación?), Javier Ruibal simplemente cumple en “No mires hacia atrás” y Javier Ojeda entiende que sus florituras vocales (¡mira que tiene buena voz!) harán bien a una canción como “Mientras el cuerpo aguante”, olvidando la nocturnidad del tema y aportando una luminosidad que lo destruye. Por otra parte, Seguridad Social y Chambao aportan su carácter mestizo a canciones que, sencillamente, no lo  demandan. Hay que saber escoger canción y jugar con ella respetándola, si el estilo de la banda no encaja no hay porque meterlo con calzador.

Igualmente, Serrat pone voz a una “En el río” que juega con sonoridades chill que revientan el espíritu original y Ana Belén y Víctor Manuel aportan la gota rancia con desganadas redenciones de “Directo al corazón” y “El blues de la soledad”, sin energía y con una producción y arreglos que parecen remitirnos al “easy listening” más anticuado.

En resumidas cuentas, con su formato doble incluido, Bienvenidos cae en las mismas trampas de todos los discos de homenaje: Se salva la mitad. Afortunadamente hablamos de un disco doble, por lo que encontramos más de una docena de muy buenas versiones, que mezclan generaciones, desde la juventud hasta el “savoir faire” de la madurez. No hay que quejarse, aquí hay temas realmente conseguidos que proporcionarán muy buenos ratos al oyente, mientras este rememora la carrera del rockero español por antonomasia: Miguel Ríos.

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