El Club de las BSO: “Mientras seamos jóvenes”, “Grandma” y “Ático sin ascensor”

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“Los momentos más destacados de esta banda sonora probablemente sean los más melancólicos y delicados, a los que Newman proporciona ese toque de clase y sinceridad que consigue que la música brille en momentos como ‘Like us’ o ‘Backing out’”

 

 

La gran pantalla se adapta al nuevo curso con películas más intimistas que se abren paso entre los héroes, la acción y las comedias. Entre ellas, tres bandas sonoras entre las que Fernando Fernández alaba la vuelta de David Newman a la composición de música de cine.

 

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

Llega septiembre y comienza la nueva temporada. Del fútbol nos olvidamos: me refiero a las salas de cine y a las televisiones. La gran pantalla se llena de novedades y títulos de mayor calado, aunque siga habiendo espectáculos veraniegos de acción, héroes y comedias. No en vano sigue haciendo calorcito, y la diversión no tiene porque desaparecer de las salas, pero aumenta la variedad y entre las historias asoman temas más serios. Para muestra, las bandas sonoras en que nos vamos a fijar esta semana.

 

“Mientras seamos jóvenes”, música de James Murphy

 

 

Noah Baumbach es uno de esos directores jóvenes que ha alcanzado cierta notoriedad en los últimos años por sus películas llenas de personajes originales y especiales. Muy cercano al panorama independiente, suele trabajar historias que tratan el tema de recuperar la juventud perdida. En esta ocasión la de una pareja de cuarentones que decide juntarse con otra pareja más joven e intentar sentir que recuperan el “tiempo perdido”. Una de esas historias que nos han contado ya en infinidad de ocasiones, y que suele funcionar por lo interesantes y realistas que puedan ser sus protagonistas.

En cuanto a la banda sonora, Baumbach vuelve a confiar en James Murphy, con quien ya trabajo en “Greenberg” (al igual que Ben Stiller) para una partitura pequeña y electrónica. El antiguo líder de los LCD Soundsystem se metió de lleno en la composición para cine hace unos años, aunque siempre ha mencionado su poco interés en dicho campo cada cierto tiempo repite. En esta ocasión, Murphy retoma su base electrónica en una partitura muy discreta, adecuada para una película de este carácter intimista y personal, donde la colección de canciones de época suelen tener mayor presencia. La banda sonora se encuentra cargada de referencia a clásicos como Survivor, Lionel Ritchie y Paul McCartney and the Wings, mezclada con versiones de clásicas de Vivaldi, probablemente para reflejar el espíritu y la diferencia entre lo moderno y lo pasado. Sin embargo, la primera pieza que utiliza Murphy no es original, es una versión del ‘Golden years’ de David Bowie que prácticamente deshace y vuelve a construir con un sonido casi infantil y divertido, convirtiéndose en parte de la partitura de la película sin problema. El resto de la banda sonora es cien por cien electrónica y bastante minimalista, aporta un cierto tono de delicadeza y cierta melancolía, pero poco más. Acaba totalmente perdida entre piezas bastante más reconocibles para el gran público y que son parte integral del desarrollo de la historia.

 

“Grandma”, música de Joel P. West

 

 

Totalmente diferente es el siguiente estreno. A pesar de tratarse de otra película de relaciones y de carácter personal e íntimo, la nueva película de Paul Weitz sabe desmarcarse del estilo tan independiente de la anterior. Se trata de una sencilla road-movie en la que una abuela y su nieta se embarcan en la búsqueda de 600 dólares que necesitan por el embarazo de la joven, pero su camino va a traer recuerdos y relaciones inesperadas a la palestra. La película se beneficia de un tono mucho más agradable y positivo en su historia, así como de la estupenda interpretación de veteranas como Lily Tomlin, Judy Greer y Marcia Gay Harden, y toda una colección de rostros conocidos salpicados. El tono de la película es completamente diferente, principalmente por cómo nos lo presenta su banda sonora.

En esta ocasión el responsable de la música es Joel P. West, otro de los nombres jóvenes que han surgido del mundo no clásico de la composición y que se están abriendo un nombre en la música para cine. Se trata del miembro y compositor de The Tree Rings y de Flood Coats, bandas del mundo independiente norteamericano, pero que lleva ya varios años trabajando en cortos y largometrajes. Su estilo personal marca claramente el sonido de la banda sonora, con el piano y la guitarra acústica aportando la base principal, con pequeñas apariciones puntuales de violín y cuerdas. El sonido es claramente “indie” y americano, un sonido que podríamos pensar que es habitual de este tipo de títulos, pero West le proporciona a su música mucha emoción, y un tono tan tremendamente optimista y positivo que es complicado no disfrutarlo. Es evidente que la historia no va a acabar mal, a pesar de que los personajes tienen sus dramas y las personas con las que se cruzan cargan con muchos problemas. El positivismo de la música es tremendamente contagioso, solo hay que escuchar ese precioso tema principal inicial (curiosamente titulado ‘Endings’) para quedarnos con ganas de seguir escuchando más. Y aunque la banda sonora no es en absoluto espectacular, no solo cumple su función maravillosamente, sino que es parte importante del tono emocional de la historia.

 

 

“Ático sin ascensor”, de David Newman

 

 

Siguiendo con este tono positivo nos llega otro drama intimista, en este caso con algo más de caché que los títulos previos que os he comentado. La dirige el camaleónico Richard Loncraine, que lo mismo nos presenta un thriller como “Firewall”, que comedias románticas como “Wimbledon” o dirige teatro. Esta vez se rodea de un buen grupo de actores de calibre como Morgan Freeman, Diane Keaton y Carrie Preston para presentar uno de esos dramas ligeros y tonos de comedia urbana. Y lo hace con un tema curioso y actual, como es el de un matrimonio maduro que después de muchos años en la misma casa está pensando en mudarse a otro barrio.

Uno de los mayores aciertos de la película es recuperar al veterano y maravilloso compositor David Newman, uno de los pequeños de una saga con mucho bagaje (su padre es el mítico Alfred Newman, su hermano es Thomas Newman, su tío el también mítico Lionel Newman y su primo Randy Newman… Abarcan 88 nominaciones a los Oscar entre ellos). Después de varios años centrado en la dirección y formación de futuros músicos, Newman vuelve a componer y nos proporciona una partitura muy emocional e intimista, en vez de las habituales comedias familiares que estábamos acostumbrados a escuchar. Desde el tema principal de los ‘Main titles’, con una línea principal de violín que rápidamente se expande con la incorporación de la guitarra y el piano, el tono también es divertido y optimista. Alegre y vitalista como la pareja de “maduros con espíritu joven” que protagoniza la historia, captando perfectamente su espíritu. Sin embargo, los momentos más destacados de esta banda sonora probablemente sean los más melancólicos y delicados, a los que Newman proporciona ese toque de clase y sinceridad que consigue que la música brille en momentos como ‘Like us’ o ‘Backing out’. Una verdadera muestra de delicadeza en las emociones.

“Mientras seamos jóvenes”, “Grandma” y “Ático sin ascensor”: tres maneras distintas de enfocar películas de carácter más personal e intimista, pero con el valor añadido de querer presentar sus historias y emociones de una manera vitalista y positiva. Un enfoque que se agradece a la hora de plantear dudas tan íntimas y clásicas en este tipo de historias, como la variedad de estas historias más personales en las salas. Sigue habiendo espacio para los títulos de género, pero de eso hablaremos en las próximas entregas del club.

 

 

Anterior entrega de El Club de las BSO: Los aciertos musicales de “El bailarín del desierto”.

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