El Club de las BSO: Formas de ver el lado oscuro

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“Rombi compone un precioso y delicado tema principal cargado de melancolía y recuerdos, y que es el que acompaña a estas palabras. Desarrollado en piano, con apoyo de una pequeña orquesta, es una de esas melodías memorables que perfectamente podrían acompañar a un clásico drama familiar”

 

La furiosa y vertiginosa música de “Mad Max 4”, criticada por la elección de su compositor y el lado oscuro e íntimo de “Una nueva amiga” que ha creado Philippe Rombi marcan las bandas sonoras de los estrenos de esta semana. Por Fernando Fernández.

 

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

Esta semana vamos a conocer la música de dos estrenos completamente opuestos en estilo, pero que musicalmente quieren mostrarnos el lado más oscuro de los personajes a los que acompañan en sus historias. Y además haciéndolo de dos maneras muy diferentes, como vais a comprobar.

 

“Una nueva amiga”

Es la última película de uno de los cineastas más reconocidos de nuestro país vecino, François Ozon. Un director que ha tocado prácticamente todos los palos del cine más serio, desde la comedia romántica a los thrillers dramáticos, siempre con un toque de clase y distinción. En esta ocasión trae una historia repleta de dobles sentidos, sexualidad y sensualidad. De las consecuencias de mantener ciertas promesas y de todo lo que acarrea conocer de verdad a personas a las que realmente no conocíamos. Y acompañándole está Philippe Rombi, uno de los compositores más brillantes en Francia.

Si hay una característica habitual de Rombi es su sentido clásico, que comparte con Ozon, y la clase con que es capaz de mostrar emociones y sentimientos de los personajes a través de su música. En esta ocasión lo hace de una manera realmente delicada y cuidadosa, jugando también con la sorpresa en el desarrollo de la música, de la misma manera que en la película. Para ello compone un precioso y delicado tema principal cargado de melancolía y recuerdos, y que es el que acompaña a estas palabras. Desarrollado en piano, con apoyo de una pequeña orquesta, es una de esas melodías memorables que perfectamente podrían acompañar a un clásico drama familiar. Es la música que junta a esas dos mejores amigas y que la música une en un vínculo delicado y difícil de romper. El juego de Rombi es cómo va modificando ese tema haciéndolo cada vez más intenso y emocional, apoyando la razón por la que la protagonista actúa como lo hace. Pero ese tema de los “recuerdos”, que nunca abandona, va tornándose cada vez más personal y sensual. Empieza a individualizarse y a transformarse de la misma manera que su relación comienza a mutar con la aparición de “su nueva amiga”.

El tema gana un aire divertido y vitalista con la entrada de la guitarra y con un ritmo de baile contagioso, pero la música va cargándose de una sensación más seria y melancólica. Se va produciendo una separación de sentimientos que antes no se apreciaba en la música, en la que, poco a poco, se va adueñando de una sensación de mayor gravedad y oscuridad. La parte final de la banda sonora es mucho más dramática y se va contagia de ese lado oculto desconocido de los protagonistas que va saliendo a la luz. El retorno del tema principal no transmite los mismos sentimientos del inicio, pero el conjunto es realmente precioso y muy atractivo. Todos aquellos aficionados a los que les guste disfrutar de buenas melodías, emociones y clase en la interpretación de las mismas, aquí cuentan con una maravillosa demostración.

 

“Mad Max 4: Furia en la carretera”

Ahora vamos con un “animal” completamente diferente. Pasamos del lado oscuro íntimo al lado oscuro mundial. “Mad Max 4: Furia en la carretera” es una de las películas más esperadas del año, sobre todo por esos trailers tan espectaculares repletos de una acción brutal. El regreso de uno de los iconos de los 80 bajo la mano de su director original, George Miller, que no parece tener recién cumplidos los 70 años. Eso sí: a pesar de utilizar técnicas más clásicas y realistas, la película no parece en absoluto de otra época, sino tremendamente actual en estilo y forma. En parte es por la banda sonora, compuesta por uno de los compositores actuales con más proyección: Tom Holkenborg, también conocido bajo su seudónimo electrónico Junkie XL.

Aunque ya ha salido todo un coro de aficionados manifestándose en su contra, en comparación con los responsables de los primeros compositores de la saga (Brian “no soy el guitarrista de Queen” May y Maurice Jarre), vaya por delante que la elección del músico y su intervención ha sido máxima, como han reconocido y explicado director y compositor, pero esta polémica es solo muestra de la expectación creada por la película, y también de la horrorosa elección de la pieza de adelanto escogida por el marketing de la misma. Con diferencia es una de las más atonales y electrónicas de las más de dos horas de partitura.

La banda sonora es muy moderna, con multitud de los elementos típicos que esperamos en una película de acción. La experiencia electrónica de Holkenborg se nota y mucho, sin embargo y tras varias escuchas queda muy claro que la partitura le queda como un guante a la película. La cinta es una interminable persecución a través de un mundo hostil y completamente deshumanizado, que ha vuelto a las raíces tribales como conocíamos de las anteriores entregas. En ese sentido la música utiliza un increíble arsenal de percusiones (acústicas y electrónicas), con refuerzo de electrónicas, guitarras, gran orquesta y coro. En los elementos iniciales Holkenborg se mantiene en un terreno puramente atmosférico y de acción. Hay momentos de tensión y ambiente interrumpidos por brutales sesiones de ritmo frenético que acompañan los sucesivos ataques. Es la música de ese lugar salvaje, inhumano y despiadado. Con la utilización de “samplers” de motores, vehículos y animales, pero donde brillan los momentos de acción como ‘Blood bag’ o ‘A storm is coming’.

La música no pierde un ápice de intensidad en toda la película, pero si va variando su forma. Los momentos de caos y cacofonía que parecen ser lo normal en su primera mitad consiguen dar paso a momentos melódicos y emocionales inesperados (y bienvenidos) en la partitura, especialmente en su parte final con ‘Redemption’ o ‘Many mothers’, algo que le proporciona más corazón e interés a la banda sonora. Pero no es cuestión de convencer a nadie de que esta partitura sea una obra maestra oculta. La gran saturación de elementos en muchos momentos, así como la utilización de recursos electrónicos bastante radicales y su larga duración no la convierten en una banda sonora cómoda de escuchar. Ni siquiera sus momentos emocionales la libran de ser una música dura, oscura y difícil. Eso sí, la música funciona perfectamente para terminar de meternos en esa historia cargada de adrenalina y acción, y en ese futuro inhóspito. Uno de sus principales problemas es la falta de personalidad en conjunto, poder escucharla y decir: “¡Es la música de Mad Max!”, y no tener la sensación de ser algo que persigue acumular todos los tópicos que podíamos esperar de una moderna banda sonora de acción. Pero se puede apreciar que hay un trabajo y un sentido, y se puede disfrutar de algún momento de acción brutal. Tal vez le falta querer ser algo más que un simple acompañamiento a las imágenes.

Es presumible que, junto con “Los Vengadores”, “Mad Max 4” se terminará comiendo la taquilla de las salas en toda España. La semana que viene volveremos a hablar de las músicas de cine aquí, en vuestro club.

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