El Club de las BSO: El acierto musical de “Misión imposible”

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“Es la mejor partitura compuesta para la saga “Misión imposible”, la que mejor utiliza su impresionante y famoso tema principal, y la que más sabe seguir la estela de la música que Lalo Schifrin compuso para la serie televisiva original”

 

La última entrega de la saga protagonizada por Tom Cruise despunta entre las músicas de los estrenos de la semana, en la que también llegan a las pantallas “Les combattants” y “Mi casa en París”. Fernando Fernández nos habla de sus bandas sonoras.

 

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

El verano continúa y en las salas nos encontramos una tónica parecida a la de las últimas semanas: un poco de todo. Este año no podemos quejarnos en cuanto a películas típicamente veraniegas, pero también son los meses “de la basura”, cuando las distribuidoras estrenan películas que no han sabido cuando sacar, y a veces nos llevamos sorpresas. Ya no es que aporten variedad a los estrenos y se llegue a más tipos de público, también nos dan la oportunidad de poder descubrir películas que hubiesen pasado desapercibidas. Que merezcan la pena o no, suele ser discutible, incluso musicalmente hablando.

 

Les combattants”, música de Hit+Run

Es una de esas películas donde probablemente habría mucho que discutir. Primer largometraje del joven director francés Thomas Cailley, que el pasado año obtuvo cierto reconocimiento en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes y en los premios César. La trama puede parecer interesante a priori, pero tiene demasiada forma y poco fondo. Una joven obsesionada con prepararse para un futuro apocalipsis nuclear consigue que un chico quede absolutamente prendado de ella, y la siga donde haga falta para impresionarla, incluso a un curso de preparación militar y supervivencia. La película funciona mejor desde el apartado técnico, especialmente por su fotografía, tremendamente activa y directa. Pero su desarrollo glacial hace que solo funcione como confirmación de las locuras de las que es capaz un joven por un amor que le vuelve loco, y poco más. Al menos han mantenido su título original, y no una traducción idiota como en Estados Unidos (“Love at first fight”, algo así como “amor a primera lucha”).

La música es otro de esos elementos que no ayuda al desarrollo de la película. Los autores de la banda sonora son un trío francés responsables de música para publicidad, animación y cine. Hit ‘N’ Run es una especie de colectivo musical que busca mezclar sus diversas habilidades musicales. El resultado es una música electrónica que no está fuera de lugar en las discotecas nocturnas de Ibiza. Se me escapa totalmente el sentido de la utilización de esta música en la película. En ciertos momentos no se encontraría fuera de lugar en la discografía de Jean-Michael Jarre en los 80, creando una especie de atmósfera intemporal y ensoñadora como con ‘A L’affut’, mientras en otros como ‘Apocalypse’ entra en el terreno electrónico ambiental. Esto le proporciona un cierto carácter melancólico y ensoñador, de fuera de este mundo, que es tal vez lo que estaban persiguiendo. Sin embargo, el resultado final es extraño e inconexo, ya que el ritmo disco en los temas vocales convierte ciertas escenas en auténticos videoclips de Red Bull. También tropiezan cuando el ritmo de la música va en dirección contraria al de la película, muchas veces lento y premioso, con planos fijos sobre alguno de los actores que se mantienen durante varios minutos, a los que acompaña música cargada de pulsos y ritmos. Su intento de modernidad hace que el conjunto termine siendo extraño.

 

“Mi casa en París”, música de Mark Orton

Una película con aire francés, pero con un tratamiento de la historia y de la música mucho más clásico. A pesar de tratarse de una historia moderna. “Mi casa en París” es el debut en la dirección del veterano director y autor teatral Israel Horovitz. Aunque varias de sus obras han sido llevadas al cine (como “Autor, autor!” con Al Pacino), se estrena dirigiendo su propia obra, una comedia negra en la que un cincuentón americano y sin nada que hacer en la vida se encuentra con la herencia de una casa en París. Acude allí para deshacerse de la vivienda, pero se encuentra con que dicha casa viene con un alquiler vitalicio a una viuda, por lo que no podrá venderla hasta que la mujer decida irse. Otra película que llega a nuestras pantallas tras muchos meses de su estreno oficial, abandonada a su suerte a pesar del atractivo de su autor y de su más que estimable reparto, que cuenta con veteranos de la talla de Kevin Kline, Maggie Smith y Kristin Scott-Thomas en sus papeles principales.

Tras la música nos encontramos a Mark Orton, uno de los nuevos nombres dentro del cine independiente y de autor, al que descubrimos el pasado año como responsable de la estupenda “Nebraska”. Este multiinstrumentista acostumbra a trabajar con la guitarra, teclados y percusión y es conocido por su trabajo con la banda Tin Hat. Poco a poco ha ido adaptando su música al terreno cinematográfico, donde su carácter le hace un músico muy apropiado para este estilo de cine más personal, clásico y con toques de comedia que se sale de lo normal. Su partitura tiene un claro toque francés, con la utilización de ese bandoneón con el que compone un tema principal que presenta en ‘The return’, con el que da pistas de la localización geográfica y emocional. El aire melancólico del tema trae de vuelta los recuerdos y da un tono melancólico y delicado a la historia en momentos como ‘Childhood’ o ‘Matthias & Chloe’. En otros momentos su música se mantiene en un tono más discreto y ambiental, mientras que en otros, con el apoyo de vientos, cuerdas y guitarra, crea una base rítmica que sirve como elemento de apoyo a la farsa y comedia de la historia como ‘The other woman’ o ‘The english lesson’. Una clásica partitura moderna para película independiente o comedia dramática, que funciona por su carácter vitalista y despreocupado, aunque tampoco llame la atención de manera destacada.

 

“Misión imposible: nación secreta”, música de Joe Kraemer

Con el último estreno ocurre todo lo contrario. Llega el quinto episodio de la saga “Misión imposible”, que continua con un Tom Cruise en plena forma y con la costumbre de cambiar de director. Esta vez es un hombre de plena confianza del actor, con quien ya colaboró en la setentera y muy entretenida “Jack Reacher”, o en otros proyectos como “Valkyria” y “Al filo del mañana”. El cineasta Christopher McQuarrie se ganó la fama como guionista habitual y amigo de Bryan Singer, especialmente por ser responsable de uno de los mejores guiones de los 90 con “Sospechosos habituales”. Su salto a la dirección ha sido lento ­—solo tres películas—pero seguro, con títulos que demuestran un buen saber hacer tras las cámaras. Ahora le llega la oportunidad con una de las series más conocidas, que mantiene a su reparto habitual y los niveles de acción y aventura esperados.

McQuarrie recurre una vez más a su compositor habitual, Joe Kraemer, de nuevo con un resultado brillante. Se trata de la mejor partitura compuesta para la saga, la que mejor utiliza su impresionante y famoso tema principal, y la que más sabe seguir la estela de la música que Lalo Schifrin compuso para la serie televisiva original. Desde el comienzo Kraemer trabaja la partitura de la película con un estilo similar al que John Barry compuso las más conocidas de la saga James Bond, sobre todo por su uso del tema principal, a lo largo de toda la banda sonora. Solo lo desarrolla cuando es necesario, pero en algunos momentos lo deconstruye en varios elementos, que usa a lo largo de toda la partitura para crear las melodías y ritmos que necesita la imagen. Evidentemente, hay poco lugar para las emociones y la tranquilidad, que también las tiene, como ‘Solomon Lane’, porque el grueso de la música se mueve entre el suspense de ‘Good evening, Mr. Hunt’ o ‘Grave consecuences’ y la pura acción y adrenalina. Esta última acumula los momentos más destacados de la banda sonora, desde el impresionante prólogo con ‘The A400’ o el “tour de force” de los diez minutos finales con una intensidad creciente. Es una de las partituras destacadas del año y una de las mejores que he escuchado dentro del género de acción. Y este año hemos tenido unas cuantas muestras destacadas.

De momento os dejo con estos ejemplos de música de cine veraniega. Aunque este mes de agosto suele ser el principal momento de vacaciones para todos, incluso para los que escribimos, nos os vais a quedar sin vuestra ración musical de lo que llega a nuestras pantallas. La semana que viene realizaremos un pequeño descanso, pero después retomaremos el hilo de lo más destacado de las músicas de los estrenos, con varias cosas muy interesantes. Pero mientras, ya sabéis que entre baño y baño seguimos acompañándoos en vuestro club.

 

 

Anterior entrega de El Club de las BSO: Lo nuevo de Ramin Djawadi, compositor de “Juego de Tronos”.

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