Discos: “Una naranja mecánica”, de TNT

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“Transitaron el punk de bases destructivas hacia el punk de creación. Y con aplomo visionario: el tiempo les ha dado la razón en la contingencia de los textos”

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TNT
“Una naranja mecánica”
VOMITOPUNKROCK RECORDS / KASBA MUSIC

 

 

Texto: EDUARDO TÉBAR.

 

 

Audaces, gamberros y dotados. En un hipotético libro de desventuras del rock español, habría que reservar un capítulo especial para TNT. El grupo de Jesús Arias (hermano mayor del líder de Lagartija Nick), José Antonio García (voz de 091), Ángel Doblas (bajista temporal de los Cero) y Joaquín Vilches (influencia determinante en la batería de Eric Jiménez, compañero de local en aquellas cuevas del Sacromonte en 1982) protagonizó el primer coletazo del punk patrio en 1978. Los granadinos se anticiparon al Rock Radikal y avivaron los ardores de La Movida. Jesús Ordovás los hermanó con Siniestro Total y radiaba con insistencia sus casetes en el “Diario pop” de Radio 3. Filtraron la filosofía de Sex Pistols, Ramones y los Clash hacia la nueva ola. También empatizaron en Madrid con figuras como Poch o Santiago Auserón. Su aval: una corta pero arrolladora colección de canciones.

La periodista Sagrario Luna (luego biógrafa de los Clash y Fela Kuti) les conectó con el “London calling”. Jesús Arias trabaría después una larga amistad con Joe Strummer y se implicaría en la gestación de “Omega” con Enrique Morente. En realidad, la deriva lorquiana había culminado en el único elepé de TNT, “Manifiesto Guernika” (DRO, 1983). Un disco que hoy reivindican las nuevas generaciones, aunque el sonido nunca satisfizo a Arias, empecinado en que los produjera Peter McNamee. La mili de Ángel Doblas interrumpió el despegue de TNT. Tampoco tenían local ni equipo. Y José Antonio se unió a 091. Además, las inquietudes de Arias, entusiasta de la música clásica, iban más allá de la viñeta de dos minutos. TNT eran capaces de convertir las ‘Coplas a la muerte de un colega’ de Luis García Montero en un réquiem eléctrico de biela acelerada. Jorge Manrique y Rafael Alberti con chupa de cuero.

El lanzamiento en vinilo de “Una naranja mecánica”, aquel casete espartano que enamoró a Ordovás y que por poco no titularon “Albolote, Albolote, maricón el que no bote”, desempolva una reliquia jugosa para completitas. Se trata del material que TNT grabaron —del tirón y sin recurrir a segundas tomas— el 18 de noviembre de 1981. Gozaban al fin de una oportunidad para registrar canciones de manera medio decente. José Antonio García demuestra por qué desde entonces le llaman “El Pitos”. Lo interesante se concentra en la cara A, con las legendarias ‘Cucarachas’, ‘Sin futuro’ (letra muy vigente), la orweliana ‘1984’, y rarezas como ‘Epitafio para un duelo’ (una balada estilo Burning), ‘Yo soy así’ (habitual en sus conciertos), ‘La gatita’ o la primera versión de la pinturera ‘Radio Crimen’, con el clarinete del jazzista Arturo Cid.

En la cara B, a modo de claro relleno, un surtido de versiones que ayudan a entender las coordenadas musicales con las que jugaban aquellos jovencísimos TNT en los ensayos. Clash, Sex Pistols, Kinks, Chuck Berry… Y la asombrosa conversión al punk del ‘Te he prometido’ de Leo Dan. La falta de medios no mermaba el afán por el contenido, la ideologización. El sello Vomitopunkrock Records recupera a su vez el “TNT Fanzine” —todavía fresco y descacharrante— y la aparición en el primer número de “Melodías Destruktoras”, en octubre de 1982, la publicación barcelonesa de Joni Destruye en la que colaboraba Jesús Arias antes de consagrarse como periodista cultural. TNT transitaron el punk de bases destructivas hacia el punk de creación. Y con aplomo visionario: el tiempo les ha dado la razón en la contingencia de los textos. Ansiedad, frustración, secuencias de imágenes con la cara fea del sistema. Lo resume Eric en el libreto: “Granada tiene nombre de bomba, pero la auténtica pólvora la ponía TNT”.

Anterior crítica de discos: “I tu”, de Jaume Anglada.

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