Discos: «Strong feelings», de Doug Paisley

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«Es uno de esos discos de los que uno jamás se va a querer desprender, porque una vez escuchado de cabo a rabo la sensación es de obra sobresaliente»

Doug-Paisley-Strong-Feelings-17-02-14

Doug Paisley
«Strong feelings»
NO QUARTER

 

 

Texto: JONBIL.

 

 

«Las canciones pueden viajar cruzando paredes, surcando grandes espacios y a través del tiempo». Esta es una frase del tema que cierra «Strong Feelings», el nuevo álbum de Doug Paisley, y que desvela lo que en él encontramos: canciones atemporales que van a soportar magníficamente el paso del tiempo. Es uno de esos discos de los que uno jamás se va a querer desprender, porque una vez escuchado de cabo a rabo la sensación es de obra sobresaliente. Muy directo y a la vez cercano y cálido.

Publicado a finales del pasado mes de enero, las diez canciones están (en líneas generales) dentro del country pero también cubren zonas de la música de cantautor, allí donde el folk y el country se confunden, o bien (como en este caso) se dan la mano. La clásica apertura con ‘Radio girl’, el hit ‘Where the light takes you’ o ‘To and fro’, de aires Crazy Horse, son las más country rockers del conjunto, mientras que otras más serenas como ‘Our love’, ‘Growing souls’ o la luminosa y bellísima ‘Song my love can sing’ traen a la mente el «Harvest» de Neil Young actualizado.

Algunos de los temas están repletos de órganos, interpretados todos por el mítico Garth Hudson (The Band) con la maestría y la pericia que solo él es capaz de insuflar. También colabora Mary Margaret O’Hara (canadiense también, como Hudson y el propio Paisley) haciendo segundas voces tanto en ‘What’s up is down’, un tema que puede llevar a pensar en Glen Hansard, como en ese perfecto e íntimo final que supone ‘Because I love you’.

Los arreglos de guitarra y órgano son de quitarse el sombrero; ‘It´s not to late (to say goodbye)’ es buena prueba de ello, pero hay muchos detalles que se descubrirán a medida que se adentra en el confortable mundo de Doug Paisley y se salga por la puerta grande, con una enorme sonrisa y con algo más de sabiduría y paz interior. Este ha sido su tercer elepé (tiene además otros dos epés) y no es nada difícil preveer su necesaria continuidad. Está en su mejor momento, y cualquiera que lo escuche podrá afirmarlo.

Anterior crítica de discos: “Shining on everyone”, de The Fakeband.

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