Discos: “Nocturnal”, de Amaral

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“Lo importante es el grado de conmoción que provocan sus canciones, ordenadas para volverse contra uno o a favor de uno; no es un farol afirmar que ‘Nocturnal’ mide el grado de resiliencia del oyente”

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AMARAL
“Nocturnal”
ANTÁRTIDA

 

 

Texto: CHEMA DOMÍNGUEZ.

 

 

Hay caminos artísticos buscando la luz a medida que avanzan sus pasos, otros prefieren adentrarse en la oscuridad. Amaral estaba en vísperas de hacerlo desde “Gato negro-Dragón rojo” (2008), “Hacia lo salvaje” (2011) evidenció un sublime estado de vigilia y “Nocturnal” profundiza decididamente en las horas más negras. Es como si el ‘Robin Hood’ de su anterior disco, se colara en “Nocturnal” gracias al eco de sus dos primeras frases: “Cuando tocaba en los bares, un borracho me decía “En las cenizas del fracaso está la sabiduría”.

‘Llévame muy lejos’ es el avance y el inicio perfecto de este arrollador “Nocturnal”. Lo de menos es la excelente grabación, el inquietante diseño, la esmerada producción de Chris Taylor y Amaral, los arreglos subrayando cada emoción, los coqueteos electroacústicos, el fantástico sonido, el rock, el pop, el maravilloso equipo de técnicos, músicos y estudios que han aportado su magia para oscurecer el séptimo trabajo de estudio de Eva y Juan… Todo eso y más es lo de menos. Lo importante es el grado de conmoción que provocan sus canciones, ordenadas para volverse contra uno o a favor de uno; no es un farol afirmar que “Nocturnal” mide el grado de resiliencia del oyente.

‘Nocturnal': “No hay nada bueno en mi”. ‘La niebla': “No sé si me buscarán o me dan por muerta’. ‘Noche de cuchillos': “Sé que vienes a buscarme, no me quieres dejar vivo”. ‘En el tiempo equivocado': “Hemos crecido con los puños apretados”… Esta colección de instantáneas tiñe todo el universo de “Nocturnal”, si bien es cierto que hay espacio para buscar el alba: “Si los tiempos han cambiado, yo te pido que ilumines esta oscuridad”, concluye ‘La ciudad maldita’. La sombra de la luz.

También hay rebeldía, ‘Cazador’ es un perfecto cuadro sonoro, recreando una sanguinaria pintura de caza que anhela el cambio de cazador a cazado. Y sobre todo hay un nudo en la garganta, una fuerte duda en el alma y una rotunda certeza desde el corazón en canciones como ‘Nadie nos recordará’. Hasta las escenas más cotidianas como ‘Chatarra’, situadas al día siguiente de “Nocturnal”, tienen esa profundidad emocional de los páramos fértiles que también frecuentan Lapido o Fernando Alfaro: “La noche de ayer escrita en la cara, libérame de esta resaca. Todo está perdido me susurrabas a las seis de la mañana”. Muy grande ‘Chatarra’. Impresionante “Nocturnal”.

Anterior crítica de discos: “Una saga del rock madrileño 2”.

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