Discos: “Blue film”, de Lo-Fang

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“El sonido de ‘Blue film’ es el de una reactualización del pop electrónico de los ochenta, un fenómeno que lleva años creciendo y que es ahora cuando llega a las masas”

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Lo-Fang
“Blue film”
4AD

 

 

Texto: JUANJO ORDÁS.

 

 

Un historia bonita, la de un músico errante que va componiendo canciones según viaja para finalmente dar forma de álbum a todas esas experiencias. Ese es el contexto del primer trabajo de Matthew Hemerlein bajo el nombre de Lo-Fang, un “Blue film” rociado de electrónica pero con esqueleto de canción de autor como bien demuestra el corte con la que se abre, ese hermoso ‘Look away’ que en su parte final se desprende de su lado más sintético pera sonar a folk postapocalítico.

El sonido de “Blue film” es el de una reactualización del pop electrónico de los ochenta, un fenómeno que lleva años creciendo y que es ahora cuando llega a las masas con fenómenos como Haim y Lorde. Lo-Fang encaja ahí, en ese punto en el que se suena frívolo con producciones medidas pero cuya alma subyace, irónicamente, en abstraerse de la canción y quedarse como el antedicho esqueleto.

Es una fórmula de éxito, tiene lógica. El público al que le apetezca un caramelo se encuentra con producciones vistosas propias de la superficialidad del mundo en que vivimos y el que desea darle una buena dentellada para saber si la carne está en su punto se encontrará con que sí, con que está en su punto y además tiene más sabor del que podría pensarse.

Hemerlein tiene una voz hermosa, con mucha alma, escribe bien y se adapta a entornos urbanos y a otros naturales, haciendo de la idiosincrasia viajera del álbum algo real. Con esa idea en mente hay que dejarse escurrir por sus canciones, dejar que se debatan entre el mensaje de un ser humano y su aparente necesidad de trivialidad, un juego realmente preparado para el oyente que deseé llegar hasta donde Lo-Fang trata de llegar.

Anterior crítica de discos: “La gran prueba”, de Tórtel.

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