Diez canciones para recordar a Willy DeVille

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Hace 10 años se apagó la voz de Willy DeVille. Para recordar su legado, Eduardo Izquierdo repasa su carrera y elige diez temas de su prolífica trayectoria, repartida entre el grupo Mink DeVille, fundado a finales de los setenta, y la carrera solista que emprendió a finales de los 80.

 

Selección y texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

Sin orden pero con concierto. Así reunimos en este artículo diez canciones para recordar a Willy DeVille. El eterno corsario. Una de las personalidades más elegantes y con más savoir faire que nunca se ha subido a un escenario. Y es que hoy, 6 de agosto de 2019, se cumplen diez años de su muerte. Un hecho que muchos seguimos llorando. Una tristeza que paliamos con sus canciones. Siempre eternas. Permanentemente con nosotros. Willy se fue, pero nos dejó lo mejor que tenía, su música. Y ese, sin duda, fue el mejor de los regalos.

 

1. “Cadillak walk” (Cabretta, 1977)

Incluida dentro de esa obra maestra que es Cabretta, el primero de los seis discos lanzados como Mink DeVille. Allí nos encontramos con esta espectacular versión de Moon Martin que, sin ningún tipo de dudas, supera la original. Mostrando cómo Willy era capaz de hacer suya cualquier canción que cayera en sus manos. Cargado de clase.

 

 

2. “Just your friends” (Return to magenta, 1978)

Escrita por DeVille junto a Jack Nitzsche, esta canción abría la cara B de un disco injustamente tratado en su momento, y hoy considerado una obra suprema. Un álbum en el que destaca el piano de Mac Rebennack, el también añorado Dr. John, y que llevó a nuestro protagonista a girar por Estados Unidos compartiendo escenario con Nick Lowe y Elvis Costello.

 

 

3. “Savoir faire” (Le chat bleu, 1980)

Los críticos de Rolling Stone designaron Le chat bleu como el quinto mejor disco de todos los publicados en 1980. Un álbum con una gran influencia francesa, y no solo en su título, ya que fue grabado en París en búsqueda de un sonido muy concreto. Un trabajo de cambio, ya que Willy se carga a toda su banda y solo mantiene en la misma al guitarrista Louis X. Aunque a estas alturas ya nadie dudaba de que, por mucho que el proyecto se presentara como un grupo, DeVille era el eje de todo.

 

 

4. “Spanish stroll” (Cabretta, 1977)

Volvemos a Cabretta, un disco que por su calidad podría estar incluido íntegramente en esta selección. De innegable sabor latino, gracias al recitado del bajista Rubén Sigüenza en castellano, supone la aparición de Rosita, un personaje que siempre vamos a ligar a la imaginería de DeVille. Sorprendentemente para un debutante norteamericano, la canción se metería en los primeros 20 puestos de la lista de singles en Reino Unido.

 

 

5. “Demasiado corazón” (Where angels fear to tread, 1983)

No, no me he equivocado de disco ni de fecha. Porque si bien es cierto que esta canción, que convertirá momentáneamente a Willy DeVille en un fenómeno de masas, tuvo su auge en 1993 con la publicación de Live, la versión original del tema, no demasiado alejada de la del directo, la encontramos en el quinto disco de Mink DeVille.

 

 

6. “Hey Joe” (Backstreets of desire, 1992)

Parecía que Jimi Hendrix había hecho la versión definitiva de este tema compuesto por Billy Roberts. Nadie se atrevía ni siquiera a intentarlo, hasta que Willy decidió meterle un conjunto de mariachis al arreglo y convertirla en la gran sorpresa de su disco de 1992. Esta revisión sí que es directamente insuperable. Chulesca. Tersa. Una auténtica delicia que muestra al músico en toda su grandeza. Solo él podía imaginarla así.

 

 

7. “Bamboo Road” (Backstreets of desire, 1992)

Sigo con un disco que me roba el alma cada vez que lo pincho. Quería incluir otra canción de ese trabajo en esta selección y he optado por inclinarme por una que tuviera acordeón. Podría haber sido la espléndida “Even while i sleep” con David Hidalgo de Los Lobos encargándose del instrumento, pero me he quedado con este “Bamboo Road” y otra debilidad como Zachary Richard encargado del fuelle.

 

 

8. “Each word’s a beat of my heart” (Where angels fear to tread, 1983)

“Cada palabra es un latido de mi corazón”: toma forma de empezar un disco. Este fue el tema que rompió moldes en esta colección de canciones, y no “Demasiado corazón”. Willy se deshizo por completo de todos los músicos que grabaron Cabretta y demuestró que podía salir adelante perfectamente él solo. Uno de los pocos Top 100 de su carrera.

 

 

9. “You just keep holding on” (Le chat bleu, 1980)

El disco francés de Willy DeVille incluye un par de temas compuestos a medias con Doc Pomus, una auténtica leyenda al que Willy adoraba. Una de esas canciones eternas que solo dos personalidades como las firmantes podían ser capaces de componer. Talento a raudales, para dar y repartir.

 

 

10. “When I get home” (Pistola, 2008)

Digan lo que digan, Willy DeVille estuvo haciendo grandes discos hasta el final. Lo son Loup garou (1995), Horse of a different color (1999), Crow Jane Alley (2004) y este Pistola, por desgracia la última muesca en su fusil. Quizá no puedan mirar de igual a igual a sus primeras obras, especialmente a sus tres primeros discos, pero en este caso, el refrán “el que tuvo, retuvo” viene que ni pintado. Publicado el día de Mardy Gras de 2008 canciones como esta “When I get home” todavía nos hacen estremecernos.

 

 

 

 

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