De paseo por los primeros años de Interpol

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«Pioneros de aquel movimiento de principios del milenio conocido como postpunk revival, la banda adoptó unas formas y una estética que sirvieron para definir su identidad desde 1997 hasta la actualidad»

 

Con motivo del inminente próximo disco de Interpol, Sara Morales repasa su trayectoria a través de algunas de sus canciones fundamentales.

 

Texto: SARA MORALES.

 

El próximo 28 de agosto llega This mirror weighs a ton, el octavo álbum de estudio de Interpol y el primero grabado en Nueva York, su ciudad de origen, en más de una década.
Pioneros de aquel movimiento de principios del milenio conocido como postpunk revival, la banda rescató del pasado los ambientes más oscurantistas del sonido atmosférico y las líneas de bajo omnipresentes y melódicas que, acompañadas de unas letras introspectivas, sirvieron para definir y marcar su identidad desde 1997 hasta la actualidad.

Con algunas idas y venidas en la formación a lo largo de todo este tiempo —todavía se sigue echando de menos al bajista Carlos Dengler—, la alineación actual está compuesta por Paul Banks (voz y guitarra), Daniel Kessler (guitarra) y Sam Fogarino (batería). Su sonido continúa recordándonos a bandas como Joy Division o The Chameleons, su presencia continúa siendo una de las más elegantes y sobrias de la escena, y sus canciones de siempre continúan siendo de hoy. Las repasamos.

 

1.- “Evil”
La canción más emblemática de la banda por su cadencia oscura y asfixiante, al mismo tiempo que sugerente e hipnótica. Fue el segundo sencillo del álbum Antics (2005) y, aunque al principio se interpretó como una oda a los asesinos en serie Fred y Rosemary West —por la mención de Rosemary en la letra y la frase «heaven restores you in life»—, Paul Banks siempre lo ha desmentido.
Al parecer, tanto el título como el sentido de la canción hacen referencia a algo más cotidiano, y el videoclip —uno de los más icónicos del género y del grupo— continúa sobrecogiendo con ese Norman (títere realista) que representa a un paciente que sufre un accidente de coche.

 

2.- “Obstacle 1”
Perteneciente al álbum de debut de la banda publicado en 2002, Turn on the brights lights, fue la carta de presentación perfecta con la que Interpol pudieron aterrizar en el mundo. Un tema con una línea de bajo peculiar y misteriosa, unas guitarras que sobrevuelan la escena y una letra que aborda la complejidad de las relaciones interpersonales, los juegos de poder y la necesidad de aferrarse a un momento concreto.

 

3.- “PDA”
Otra piedra preciosa en la carrera de los neoyorquinos. Esta vez con referencias a la frustración y al anhelo de libertad a base de metáforas, en una maravillosa interacción de las guitarras de Daniel Kessler y Paul Banks, la potencia del bajo y su memorable cierre instrumental.
La composición conquistó al público y a la crítica desde que fue lanzada como sencillo del disco con el que se estrenaron Interpol en 2002, el ya mencionado Turn on the bright lights, y todavía hoy sigue siendo uno de los momentazos de la banda en directo. Su título es un guiño a las siglas de Public Display of Affection (PDA), es decir, las muestras públicas de afecto.

 

4.- “Slow hands”
Otro de los temas más icónicos del grupo, que forma parte de Antics, su segundo álbum de estudio, y que destaca, una vez más, por su bajo dominante, las guitarras rítmicas y un latido postpunk oscuro pero bailable.

Fue compuesta por los cuatro miembros que integraban la banda en aquel 2005, antes de que Carlos Dengler abandonara el barco. Obtuvo un gran éxito comercial e impulsó la popularidad de Interpol hacia los territorios del indie rock global que, para entonces, dominaban el mundo.

Existen dos versiones oficiales de su videoclip. Uno más estático, con la banda tocando en un entorno cerrado, y otro más dinámico con Interpol caminando y tocando en diferentes lugares. Vamos con la quietud.

 

5.- “The Heinrich Maneuver”
Tan brillante como oscuro. Con este primer sencillo de su tercer disco, Our love to admire, irrumpió Interpol en el año 2007. Una canción inspirada en el teórico musical del siglo XIX, Heinrich Schenker, cuyas ideas ayudaban a que los artistas comprendieran mejor las estructuras de las composiciones que creaban e interpretaban. El tema tuvo una gran acepción en las listas de éxitos, alcanzando el número 31 en Reino Unido y el 11 en la sección alternativa de Billboard.

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