LIBROS
«El volumen hace un recorrido cronológico con la inteligente estructura de ir, en ocasiones, poniendo el foco en un redactor, en un viaje, en una determinada situación»

Jerónimo Andreu
Los desnudos y los muertos. Una crónica sentimental de Interviú
PENÍNSULA, 2026
Texto: CÉSAR PRIETO.
Recuerdo perfectamente la aparición de Interviú en los kioscos, son cosas que no se olvidan. Uno, en los primeros momentos de su adolescencia, no podía dejar escapar que en ciertas portadas aparecían mujeres desnudas, con lo que estaba intentando descubrir, cuál era ese misterio femenino. Se juntó el hambre con las ganas de comer, puesto que el país, después de cuarenta años de dictadura en los que todo estaba prohibido, también quería descubrir. Ahora entiendo que la cosificación del cuerpo femenino es una tacha machista que debemos rechazar. Pero, perdónenme, yo tenía catorce años entonces, y a mis pocos y pobres conceptos ideológicos se sobreponían otro tipo de pulsiones.
Creo que no la compré nunca, pero sí que la leía cuando me iba a cortar el pelo, por ejemplo. En todas las barberías estaba. Y ahí me di cuenta también de que sus reportajes eran especialmente punzantes y morbosos. Asesinatos, violaciones, las desmelenadas crónicas de Luis Cantero… Como una versión de El Caso, un periódico de sucesos especializado en lo más violento, no en vano algunos de sus redactores provenían de él, como la genial Margarita Landi.
Así que el título del libro que presenta la historia de Interviú no puede describir mejor estos dos caminos: había desnudos y había muertos. Por lo menos en sus primeros tiempos, cuando unos redactores jóvenes que venían de lugares estrambóticos crearon un ambiente bohemio y salvaje. No era raro que alguien de la redacción le tirara la máquina de escribir a la cabeza a un compañero. Después podían irse a tomar gin tonics perfectamente.
De todo esto habla el libro de Jerónimo Andreu, que se inicia con la gestación de la revista, poco después de la muerte de Franco. Era una época en qué nadie sabía muy bien qué estaba permitido y qué no. El público, amplio, estaba abierto a reportajes llenos de sensacionalismo y también a artículos de calidad. El caldo de cultivo estaba humeando para que apareciera la revista más importante de la transición.
El volumen hace un recorrido cronológico con la inteligente estructura de ir, en ocasiones, poniendo el foco en un redactor, en un viaje, en una determinada situación. La columna vertebral son los diferentes directores que tuvo la publicación, hasta trece en cuarenta y dos años. Los inicios fueron casi de cooperativa y de convivencia familiar, en una oficina pequeñísima, y sin una línea editorial del todo definida. Tras una modelo anónima en la portada en el número uno, apareció otra con el sindicalista Marcelino Camacho. Las ventas bajaron como si cayeran por un precipicio, lo que hizo que se volviera a los desnudos con la primera actriz nacional, con la primera famosa: Nadiuska. Esta primera etapa llega a su esplendor con las fotos de Marisol desnuda. Aquí la portada ya contaba con un mito.
Destacaba también por sus textos en estilo coloquial, por sus titulares llamativos y por sus ataques al feminismo, lo que provocó que todo el movimiento, incipiente en España, pero intenso, tuviera un nuevo enemigo. Uno de los retratos que con más devoción he leído es el de Xavier Vinader, el gran azote de la ultraderecha, que ponía incluso en el punto de mira a sus miembros, que al salir a la luz tenían problemas con ETA, que ya se imaginarán cuáles podían ser. Esto le llevó a prisión y a una bajada de ánimos que afectó a toda la revista, aún ligada por el compañerismo.
Interviú quiere diversificarse. Ya tenía un plantel de revistas, El Periódico de Catalunya, pero el éxito de la cabecera principal le lleva a ir más allá y a iniciar problemas económicos. Aún sigue siendo una cabecera fiable y señera en el aspecto periodístico, incisiva. Encuentran a Emilio Hellín, ultraderechista asesino de una joven estudiante, que había huido a América, y cubren la matanza de Puerto Hurraco con una táctica propia de la picaresca. Sigue siendo periodismo de investigación, que encuentra papeles y boletines de ETA, pero ya decimos, quieren diversificarse, y cuando se abre la verja para las televisiones privadas, presentan su candidatura y aparecen nuevos personajes en el entorno de la revista: Mario Conde y Javier de la Rosa.
Poco a poco, sin sentirlo, la revista va languideciendo. Cuando aparece en televisión Gran Hermano se convierte en el boletín oficial del programa, los temas políticos ya pasan a un segundo plano. En cuanto a los desnudos, Internet ya se iba a llenando de fotos que hacían parecer las de Interviú de colegio de Ursulinas. Todo lleva al cierre; y tras él, los únicos que quedan en el flamante nuevo edificio son los documentalistas poniendo orden. Compras y ventas hacen que los ejemplares del archivo de la revista estén en la inmensa nave de Parets del Vallès que, en tiempos, fue la imprenta de donde salían todas las revistas del grupo. O más bien se sospecha que están ahí, resguardados en óptimas condiciones para que se conserven. No son de acceso público.
–



















