Corriente alterna: Un chute de Lou Reed

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“Siempre he pensado que el mítico ‘Rock and roll animal’ es tan imprescindible como innecesario. Paradoja absoluta. ¿Eran necesarias esa revisiones tan limpias de las canciones? No. Pero el disco suena como un cañón”

 

La lectura del último volúmen dedicado al músico neoyorkino lleva a Juanjo Ordás a reflexionar sobre larga y compleja obra de Reed, encontrándose con algunas paradojas en su discografía.

 

 

Una sección de JUANJO ORDÁS.

 

 

Leyendo “Catálogo irracional”, el fantástico libro sobre Lou Reed que Ignacio Juliá publicó hace poco, uno rememora las grietas en el camino de Lou Reed, grietas que también son tuyas porque las has vivido junto a él, ya sea en su día a tiempo real o a toro pasado. Y resulta que no lo tienes del todo claro. Las luces brillan solas cuando suenan álbumes como “Transformer” y “Coney Island baby”, sabes citar favoritos personales como “Ectasy” y tienes a “Metal machine music” por imposible. Pero ahí están las grietas, presentes incluso en obras populares. Lo bueno de un escritor como Juliá es que te hace reflexionar sea cual sea el sentido y dirección de su opinión. De paso, vuelves a recordar la extraña sensación que te producen algunos discos de Lou, producto de una carrera larga, con altos y bajos que no dejan ser sinónimo de brillantez y entrega.

Personalmente, siempre he pensado que el mítico “Rock and roll animal” es tan imprescindible como innecesario. Paradoja absoluta. ¿Eran necesarias esa revisiones tan limpias de las canciones? No. Pero el disco suena como un cañón. No está la guitarra de Lou, pero con su voz es suficiente, se pierde ruidismo y se gana amabilidad, las canciones crecen inesperadamente, en parte dejan de ser lo que eran para ser algo que no es peor sino distinto. Lo dicho, paradoja absoluta. Lo escucho, lo disfruto como un puerco, pero nunca cambiaría esas versiones por las originales. ¿Era necesaria esa brillantísima introducción a ‘Sweet Jane’? No, para nada, en absoluto. Pero, joder, es brillantísima. Paradoja, paradoja absoluta.

No solo me ocurre con “Rock and roll animal”, me pasa con “Rock and roll heart”. Qué buenas canciones, ¿pero esa producción y esos arreglos? Uno diría que el “Born to run” de Springsteen causó estragos en Lou y en su discográfica, Arista. Adoro muchas de las canciones de “Rock and roll heart”, pero esos saxos y pianos no dejan de remitirme a Springsteen. Qué buenas son ‘You wear it so well’ y ‘Ladies pay’, pero volvemos a lo mismo, esos arreglos, esa producción. O lo tomas o lo dejas, pero a veces no sabes si quieres tomarlo o dejarlo. ¡Y siempre lo tomas!

 

 

Anterior entrega de Corriente alterna: Rock anfetamínico.

 

 

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