Corriente alterna: Tener mucho público no es sinónimo de calidad

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«Como si el ser respaldado por prensa, radio y discográficas significara que la banda en cuestión no vale para nada. Vamos a dejarnos ya de estupideces. ¿Desde cuándo el apoyo del público significa algo?»

 

Juanjo Ordás toca una tecla muy sensible: el hecho de tener mucho público sin estar respaldado por los medios, no es sinónimo de calidad. Y fija la atención en un fenómeno concreto…

 

 

Una sección de JUANJO ORDÁS.

 

 

Que sí, que tal o cuál grupo llena recintos enormes sin el apoyo de los medios de comunicación. ¿Y a mí qué? Como si eso fuera sinónimo de calidad. Como si el ser respaldado por prensa, radio y discográficas significara que la banda en cuestión no vale para nada. Vamos a dejarnos ya de estupideces. ¿Desde cuándo el apoyo del público significa algo? Lo sorprendente sería que el grupo tal se hubiera marcado una gira española llenando pabellones sin que exista un canal de comunicación entre sus fans, pero el hecho de que la banda en cuestión no suene en Los 40 Principales no significa que no esté teniendo otro tipo de difusión.

Pienso sobre todo en los fenómenos del kalimotxo rock, un estilo musical que se mueve en unos canales muy concretos, que utiliza unos códigos multitudinarios dentro de su público objetivo y que consigue arrastrar siempre una buena cantidad de público al recinto en el que toca. Ya sabéis, me refiero a todas esas bandas de influencias tan claras que son casi un plagio y que no dudan en izar la bandera de la autenticidad por la cantidad de público que arrastran sin sonar en las radios. ¿Pero qué coño de mérito es ese? Si son un batallón, si Extremoduro ya se ocupó de abrir todos los canales a base de duro trabajo, incluso el de la prensa «mainstream». Si os lo pusieron tan fácil como cualquier artista pop a sus clones, si tenéis un canal tan efectivo como el de la música más comercial.

Tocasteis las claves de un tipo de público, perfecto, de hecho es lo que hay que hacer, pero vendéis vuestro producto como algo anticomercial cuando explotáis unos símbolos de forma continua sin el más mínimo interés de cambiar la fórmula mágica que ayuda a llenar y a seguir conectando con los jóvenes y no tan jóvenes. Podríamos desgranar esos símbolos, sería facilísimo, pero eso casi me lo reservo para un libro, aquí la idea es otra.

Anterior entrega de Corriente alterna: El imprescindible cabeza de cartel con tirón.

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