Corriente alterna: Los directos de los Rolling Stones

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«Ese sonido desordenado de los Stones, ese sonido gitano y deshilachado es parte de su encanto»

 

Ante el anuncio de una nueva gira de los Rolling Stones, Juanjo Ordás analiza algunas de las características que han definido el sonido de directo del grupo.

 

 

Una sección de JUANJO ORDÁS.

 

 

Los Stones anuncian nueva gira. Bienvenida sea. Estados Unidos, Canadá y Londres, pocas fechas que obedecen a la edad de los ingleses. Pero ahí están, listos para mantener en marcha la maquinaria aún engrasada tras los cinco conciertos del año pasado, con esos shows de retorno que tanta expectación levantaron y que ninguna crítica artística suscitó. Siempre es más atractivo para un medio dejarse llevar por los tópicos jurásicos cuando se habla de los Rolling Stones o caer rendido a sus pies en lugar de echar un vistazo a los engranajes que chirrían, algo especialmente entretenido si la banda te gusta y compatible con su disfrute.

La falta de rodaje, la necesidad de ajustes, hacen de un grupo mítico algo un poco más humano que, paradójicamente, engrandece todavía más a sus miembros. No era necesario hacer sonar los dos correctos temas de su reciente recopilatorio –Jagger siempre obsesionado con ofertar producto fresco–, comenzar a ritmo de temas de los sesenta impedía que la energía setentera epatara al público desde el comienzo (no, ‘Get off of my cloud’ nunca podrá con ‘Jumpin’ Jack Flash’) y esta vez el atrezzo de Jagger no fue ni espectacular ni elegante.

Pero estaban de vuelta y además sonaban bien. ¡O al menos como suenan los Stones! Mi amigo Igor Paskual sostiene que los Stones no suenan bien en directo y no puedo estar de acuerdo con él. En absoluto. Siempre he pensado que los de Jagger no ensayan todo lo que debieran, la forma en la que concluyen muchas de sus canciones en directo así lo indica, ¡incluso necesitan que un externo al núcleo del grupo –Chuck Leavell– les indique el comienzo de cada canción!, pero ese sonido desordenado de los Stones, ese sonido gitano y deshilachado es parte de su encanto.

Los Stones han de ser imperfectos, es importante que Keith falle acordes y que a Ronnie se le escape un solo. De hecho, ellos son el alma de la banda frente a la máquina de ritmo que es  Charlie y frente a un astuto Jagger que siempre ha sabido hasta dónde podía llegar con su voz y hasta dónde no. Eso hace de los conciertos de los Stones algo maravilloso, igual que todos esos bootlegs que rodean a cada una de sus giras.

Anterior entrega de Corriente alterna: Bienvenido Mr. Marshall.

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