Corriente alterna: Elefantes melódicos

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elefantes-07-02-16

“Con su debut de 1998 fueron más independientes que los independientes haciendo rock alternativo en castellano en un momento en el que la escena indie en dicho idioma era débil y poco tenía que ver con su actual supremacía”

 

 

Juanjo Ordás aprovecha la publicación del nuevo disco de Elefantes, “Nueve canciones de amor y una de esperanza”, para recordar la evolución de la banda.

 

 

Una sección de JUANJO ORDÁS.

 

 

Aquí tenemos a Elefantes perfectamente integrados en la cultura indie. En su nuevo disco, “Nueve canciones de amor y una de esperanza”, encontramos como primer single una bonita versión de Perales con la colaboración de miembros de Love of Lesbian y Sidonie. Su anterior trabajo, “El rinoceronte”, con el que regresaron tras años de ausencia, ya les colocaba en esas coordenadas y se les puede ver en los festivales adecuados. Pero quizá no debería resultar raro. Quizá fue siempre así y “Azul”, el disco que les puso en el mapa, fue la nota discordante con sus canciones a medio camino entre la tradición española y la anglosajona.

Elefantes siempre han sido bastante honestos, y echando la vista atrás, su inserción en el mundo indie no es rara. Con su debut de 1998 fueron más independientes que los independientes, haciendo rock alternativo en castellano en un momento en el que la escena indie en dicho idioma era débil y poco tenía que ver con su actual supremacía. En la reedición de su tercer disco, “La forma de mover tus manos y otros paisajes”, recordaban su pasado en un par de temas, y a nivel estético regresaron a casa con el mediocre “Somos nubes blancas”, tras años siendo imbatibles.

Afortunadamente, los Elefantes de hoy día vuelven a estar tan inspirados como en sus mejores años, abrazando con “Nueve canciones de amor y una de esperanza” una faceta melódica apuntada en otros momentos, pero nunca tan desarrollada como ahora. Un buen disco en el que tienen la suficiente mano izquierda para que el azúcar no se desborde entre melodías imparables de un romanticismo que sorprende.

 

 

Anterior entrega de Corriente alterna: La estrella negra ha llegado.

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