Corriente alterna: El rock and roll también puede ser divertido

Autor:

elvis-presley-17-11-13

«No nos olvidemos que todos estamos aquí para pasarlo bien, esa es la finalidad de la vida, esa es la finalidad del rock and roll, el entretenimiento puro y duro»

 

Juanjo Ordás plantea en esta entrega de su «Corriente alterna» que están muy bien los discos o las canciones profundas, pero que el rock and roll también puede, o deber, ser divertido.

 

 

Una sección de JUANJO ORDÁS.

 

 

Bob Dylan le dio al rock el contenido que no tenía, también al folk la energía que le faltaba. Y a partir de ahí pareció que si las canciones no eran trascendentes, no merecían ser tenidas en cuenta. Claro, por esa regla de tres ninguneamos casi toda la discografía de Elvis Presley y Chuck Berry.

Pero es más interesante el hecho de tener que justificar de alguna manera el compromiso social de esos artistas y tantos otros, como teniendo que validarles aunque sea de forma extrema y a veces ridícula. ‘In the ghetto’ y ‘An American trilogy’ no hacían de Elvis un artista político, ni el hecho de que Chuck Berry fuera negro hacía de él una figura reivindicadora. Incluso aquellos abiertamente políticos como James Brown mezclaban sus alegatos con la música más divertida.

No nos olvidemos que todos estamos aquí para pasarlo bien, esa es la finalidad de la vida, esa es la finalidad del rock and roll, el entretenimiento puro y duro. Que sí, que la poesía de Dylan y Neil Young está muy bien, pero entre “Blood on the tracks” y “Harvest” hay espacio para otras muchas cosas más, entre ellas el entretenimiento más sencillo.

Vamos a dejar de ver recovecos donde no los hay o donde los hay pero tienen mucha menos importancia que el confeti y la purpurina. Que al final lo que todos querían era satisfacer su ego porque se sabían diferentes y nosotros lo que tenemos que hacer es disfrutar de su talento. ¿Que hay intelectualidad? Perfecto. Pero no nos dejemos en el tintero que vamos a un concierto a pasarlo bien, que ponemos un disco para disfrutar. No tiene nada malo ponerse un disco de Bon Jovi.

Anterior entrega de La grandeza y las canciones de Iván Ferreiro.

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