DISCOS
«El combate llega envuelto en guitarras y estribillos poderosos que conforman un álbum hecho con mimo y trabajado hasta el mínimo detalle»

Mártin Sánchez
Corazones salvajes
AUTOPRODUCIDO, 2026
Texto: FERNANDO BALLESTEROS.
Mártin Sánchez viaja con tres décadas de carrera en su mochila y hace tiempo que decidió que lo suyo no iba a ser acomodarse. Entre otras cosas porque, desde la más absoluta independencia, logística y creativa, optó por recuperar una cara del rock and roll que él echa mucho de menos en los tiempos que corren y que pasa por escupir sus verdades por muy incómodas que estas puedan llegar a ser.
Y eso es lo que encontramos en su tercer trabajo como solista, porque Corazones salvajes, abunda, si hablamos de las ideas que transmiten sus letras, en el camino de un escritor de canciones que se opone, de forma frontal, a la ideología imperante. El combate llega envuelto en guitarras y estribillos poderosos que conforman un álbum hecho con mimo y trabajado hasta el mínimo detalle, en una labor artesanal que se termina reflejando, para bien, en el resultado final.
Mártin Sánchez compone, escribe los textos de las canciones y produce, junto a Nacho Ruiz, un elepé cocinado a fuego lento, entre septiembre de 2023 y noviembre del pasado año que, en lo musical, ofrece diez canciones de rock directo y sin aditivos gestadas durante la gira de presentación de su anterior disco, lo que hizo que llegaran al estudio bien rodadas y engrasadas, tras pasar por algún que otro escenario.
“Ave Fénix” abre el disco casi como una declaración de principios, aunque la carta de presentación fue “Elige ser lobo”, otra andanada contra el sistema a lomos del “Summertime blues”, de aquellos tiempos rebeldes en los que el rock and roll estaba en la oposición, los que echa de menos Mártin Sánchez, vaya.
“Adios mundo woke”, dice mucho en su título y aún más en una letra que no deja títere con cabeza y “La mentira en la retina” y su riff, que nos recuerda a aquellos tiempos en los que los Dictators se preguntaban quién iba a salvar el rock and roll, es contundente y pegadiza.
En general, las diez canciones del elepé hunden sus raíces en el rock, pero, desde allí, viajan a otros territorios. Así, en “Corazones salvajes”, emerge el lado más sentimental de la obra a golpe de balada hard rockera. “La línea gris”, la mejor del lote, nos lleva a sonidos más cercanos al country y “Nuevo amanecer” que, en el plano lírico, abre una ventana de esperanza al futuro, una especie de reconciliación con la vida y consigo mismo en palabras del propio autor, cierra la obra con un mensaje positivo después de tanta denuncia, y lo hace con un traje musical que remite al disco funk setentero.
Puedes estar de acuerdo o no con las batallas que Corazones salvajes plantea en sus letras, pero, lo que es innegable a estas alturas es que su autor ha encontrado una voz propia para transmitirlas y que el camino elegido no ha sido el más sencillo. Los que comulgan con las ideas que pueblan estas canciones tendrán al artista poco menos que como a un héroe, un creador insobornable. En caso contrario, si las rechazas, aún te quedan diez buenas canciones de rock and roll. Media hora divertida. Así nació este invento.
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