Cinco discos para descubrir a The Rolling Stones

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Tan legendarios como veteranos, adentrarse en la discografía de los Rolling Stones es, a la vez, fácil y complicado. ¿Por dónde empezar? Juanjo Ordás nos ayuda en la tarea escogiendo cinco discos clave de sus Satánicas Majestades.

Selección y texto: JUANJO ORDÁS.

1.Out of our heads (1965, Decca)

La etapa sesentera de los Stones ha sido eclipsada por la de los setenta, pero no debería ser así, porque desde los inicios eran una banda estupenda. Es verdad que su sonido más personal llega, más o menos, a partir de 1968, pero antes eran cojonudos, y de los sesenta provienen muchísimos de sus clásicos. En la versión estadounidense de Out of our heads se encuentran ni más ni menos que «The last time», «(I can’t get no) Satisfaction», «Play with fire» y «The spider and the fly». Era una época en la que los Stones estaban pasando de las versiones a los temas propios, por lo que este disco compila también canciones ajenas grabadas durante los meses previos a su edición y son espectaculares, atentos a “Mercy, mercy” (¡sorpresivamente rescatada en su actual tour!), “That’s how strong my love is” y “Good times”.

2. Let it bleed (1969, Decca)

Los Stones habían empezado a despedir la década de los sesenta con el sensacional Beggars banquet (1968) y con Let it bleed rematan la jugada a lo bestia. Siempre unos británicos enamorados de los Estados Unidos, la influencia de dicho país es cada vez más firme, inspirando a los Stones a firmar piezas de blues rock como la truculenta “Midnight rambler”, la country “You got the silver” y la funky “Monkey man”. Pero lo más importante es que Let it bleed contiene “Gimme shelter”, una canción que amalgama todas las influencias de los Stones y que junto a los sencillos “Jumpin’ Jack flash” y “Honky tonk women” define la personalidad del grupo para siempre. Rock, soul, raíces, pop… Todo en uno.

 

3. Sticky fingers (1971, Atlantic)

Si los Stones ya habían facturado discos perfectos, con Sticky fingers no solo hacen lo mismo, sino que esta vez aportan cierto orden a su inevitablemente caótico sonido, tal vez porque por fin eran conscientes de que habían conseguido dar con una firma inconfundible y que ya solo podían sonar a sí mismos. Puedes morder el disco por donde quieras, que te llevas buen bocado. El fichaje de Mick Taylor a la guitarra es el complemento perfecto para un Keith Richards que supura feeling hasta con tembleque y Mick Jagger ya se sabe amor y señor del mundo. Lo maravilloso de los Stones es como usan géneros diferentes anteponiendo su personalidad. Ponen los huevos sobre la mesa estén tocando lo que estén tocando. Sacan adelante una balada soul hermosísima como “I got the blues”, hacen piezas country de la talla de “Wild horses” y “Dead flowers” como si hubieran nacido en Nashville y se cascan barbaridas como “Brown sugar” que son mucho más que rock and roll como tal.

 

4. Exile on Main St. (1972, Atlantic)

Grabado entre Reino Unido, Francia y EEUU, este disco es producto de unos Stones que residen por el mundo tratando de evitar la presión fiscal británica. Las condiciones no serían las mejores, pero como les sobraba inspiración para regalar cuajan otro de sus grandes trabajos. Doble y excesivo (le sobran canciones, ¿pero cuál quitas sin romper a dinámica?), tiene un sonido más pegajoso aún que Sticky fingers, sucio pero elegante, guarro pero rico. Una canción tan olvidada como “Sweet black angel” vale por la discografía entera de muchísimas bandas, otras clásicas pero no súper populares como “Rocks off”, “All down the line””, Shine a light” y “Rip this joint” también. ¿Qué decir entonces de “Sweet Virginia”, “Tumbling dice” y “Happy”?

5. Tattoo you (1981, Virgin)

Que un disco de descartes tenga este nivel, indica que los Stones están a años luz de cualquier banda. Cuando agitan la coctelera con los ingredientes dentro ocurre magia. Con piezas guardadas en el cajón se sacaron de la manga un álbum potentísimo que les llevo a hacer una gira gigantesca que les coronó como señores de los estadios. ¡Tenían toda una “Start me up” guardada! ¡Uno de los temas definitivos del rock and roll estaba cogiendo polvo porque a los Stones les sobraba! Pero es que aquí también está “Waiting on a friend” y uno de los mejores temas que haya cantado Keith, “Little T&A”.

Anterior entrega: Cinco discos para descubrir a B. B. King.

 

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