“Ciencia ficción”, de Caravana

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DISCOS


“Practican ese rock del exiliado que bebe de toda la tradición porteña y la adapta a la tradición de la península”

 

caravana-ciencia-ficción-13-06-17

Caravana
“Ciencia ficción”
HEIKE RECORDS

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Es bastante evidente que Caravana, aunque instalados en Madrid, tienen una parte argentina. Evidentemente, el deje de Guillermo Silveti, su cantante, lo expone bien a las claras; pero además practican ese rock del exiliado que bebe de toda la tradición porteña y la adapta a la tradición de la península. En otras palabras, caravana son escuela Los Rodríguez. Tienen de ellos, aparte de lo comentado, los mismos guitarreos nerviosos pero con cuerpo, la misma soltura el empujar las canciones. Y todo se percibe desde el principio, desde ese ‘Arder’ consistente y fragante, o desde la que le sigue, ‘Ya mudó la piel el sol’, con un claro mensaje social.

Pero también tienen de allende del atlántico, de ese rock del exiliado que decíamos, una honda y perezosa melancolía, como la que se encuentra en ‘Los años’, un clásico desde el momento en que salió y la demostración de que para ellos hay vida mucho más allá del grupo de Ariel Rot. Así los Beatles. Pero si fueran un Beatle serían Harrison, porque el inicio de la canción es puro ‘My sweet lord’. Y más allá, se descubre algún fraseo a lo Cooper -la tradición de la península que decíamos- , algo de tango y un estribillo que es un prodigio de cómoda nostalgia.

Y vuelta a Harrison en ‘Ciencia ficción’, con ese inicio levemente psicodélico, una canción sobre el paso de los años para un conjunto de sólo ocho canciones que se hacer corto. Porque tras ‘Melancolía’, que abre otro camino, el de los coros bubblegum, viene la instrumental ‘La perfección de lo que no está’, una delicia instrumental cálida y evanescente, que flota y se difumina entre los dedos.

En definitiva, por escucha y por procedencia, uno cree que va a encontrar el típico grupo que se une a esa corriente guitarrera habitual y lo que se encuentra es un segundo disco en que Silveti –dice la leyenda que toca en el metro de Madrid para costearse las producciones- tiene abiertos muchos más caminos y más personalidades de lo que aparenta.

Anterior crítica de discos: “Atlantis”, de Joan Miquel Oliver.

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