“Chicken skin music”, de Ry Cooder

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

 

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“Ry Cooder convierte ‘Stand by me’ en un góspel con aroma norteño y transforma en un bolero ‘He’ll have to go’”

 

Maestro de la slide guitar, Ray Cooder hizo su particular incursión en el tex mex y la música hawaiana en “Chicken skin music”, abordando el cancionero de Lead Belly, Joe Allison o Ben E.King. Por Eduardo Izquierdo.

 

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Ry Cooder
“Chicken skin music”
REPRISE, 1976

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

El californiano Ry Cooder, uno de los maestros de la slide guitar, pasa por ser también uno de los músicos que más y mejor han apostado por la fusión de estilos, destacando sus evidentes inclinaciones hacia la música de la frontera mexicana. Explorador continuo, sus discos de los setenta se adentran en el blues, el country o el jazz, aunque servidor no puede evitar quedarse con su incursión en el tex-mex y la música hawaiana de “Chicken skin music”, publicado en 1976 por Reprise.

 

 

El quinto disco de Ry Cooder cuenta con unos invitados de lujo, que van de Chris Ethridge, bajista de The Flying Burrito Brothers a Jim Keltner, cuya batería suena en discos de Bob Dylan o Elvis Presley, pasando por el legendario Flaco Jiménez o el soulman Bobby King. Construido íntegramente a partir de versiones, Cooder muestra su conocimiento de la cultura popular norteamericana para rebuscar en el cancionero de Lead Belly, Joe Allison o Ben E.King huyendo, eso sí, de lo esperado en sus recreaciones.

En este trabajo Cooder tira de arreglos cercanos a la ranchera y convierte al acordeón o el ukelele en elementos básicos del disco. Además desarrolla la técnica del “slack key”, un tipo de punteo de guitarra exclusivo de la música hawaiana impulsada, curiosamente, por los emigrantes que llegaban a la isla desde Nuevo México.

 

 

Con todo eso, Ry Cooder convierte ‘Stand by me’ en un góspel con aroma norteño, recuerda a una versión evolucionada de Hank Snow en ‘Yellow roses’ o transforma en un bolero ‘He’ll have to go’. Todo ello colabora a que muchos consideren este el disco más excéntrico de su autor, pero eso no evita que esté también entre los mejores de su carrera, y que recuperarlo cada cierto tiempo sea un auténtico placer.

 

 

 

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