Carried to dust (2008), de Calexico

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

«Un magnífico disco de una de las grandes bandas del sonido fronterizo de los Estados Unidos»

 

En esta entrega de Operación rescate, Eduardo Izquierdo se adentra en el sexto trabajo de Calexico, Carried to dust, explicando la grandeza de uno de los mejores discos facturados por la banda de Arizona, en pie desde 1997.

 

Calexico
Carried to dust
QUATERSTICK RECORDS, 2008

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

El año pasado se cumplió el décimo aniversario de la publicación de Carried to dust, quizá el último gran disco de Calexico. Me explico antes de que me lluevan palos. Es cierto que, en la última década, Joey Burns (voz y guitarra) y John Convertino (batería) han seguido publicando buenos álbumes. Notables, incluso. Aunque la sensación de ir con el piloto automático puesto ha sobrevolado algunos de ellos. Por eso me atrevo a decir que no han conseguido la excelencia desde este “llevado al polvo” que editaron en 2008. Y no lo tenían fácil. Porque siempre es complicado afrontar un nuevo trabajo cuando vienes de un álbum grande. Y su predecesor, Garden ruin, lanzado dos años antes, era una maravilla.

 

 

Lo primero que se aprecia en Carried to dust, su sexto trabajo, es una inteligente apuesta por los elementos básicos y definitorios del sonido Calexico: coqueteos con la tradición, voces etéreas, atmósferas desérticas, percusiones sedosas y guitarras protagonistas. La inicial, “Victor Jara’s hands” cuenta con la participación, que se hará permanente a partir de aquí, de nuestro Jairo “Depedro” Zavala, que está a todas luces espléndido a la voz. No es la única colaboración del disco. Sam Bean, o lo que es lo mismo Iron & Wine, convierte en suyo el tema “House of Valparaiso”, mientras que Douglas McCombs de Tortoise hace asomarse al post-rock en “Contention City”.

 

 

El grupo de Arizona juega a ser un tradicional dúo de country rock norteamericano al estilo Parsons & Harris o Cash & Carter en “Slowness”, donde la voz de Burns recibe respuesta de una inspirada Pieta Brown. Y por otro lado, la segunda conexión hispana toma forma en la voz de Amparo Sánchez, Amparanoia, que les acompaña en el corte “Inspiración”. Solo detalles de un trabajo de los de Tucson de esos de los que hacen época.

 

 

Hermano del también espléndido Feast of wire (2003), probablemente gracias a la participación de buena parte de los músicos que grabaron aquel trabajo, Carried to dust muestra al grupo fuerte, seguro de su propuesta. Se atreven, incluso, a mirar hacia atrás y recuperar “Trigger”, un corte integrado en su segundo trabajo discográfico, el ya lejano y oscuro The black light (1998). Aquí lo convierten en un tema western retitulado como “El gatillo”.

 

 

El disco que hoy recuperamos podría considerarse conceptual, ya que el vocalista Joey Burns confesó en aquella época que el hilo argumental estaba basado en un hombre que se queda sin trabajo en la huelga de guionistas de Hollywood de 2007, y que decide emprender un viaje en busca de su propio yo. A partir de ahí llegarían otros tres trabajos de estudio: Algiers (2012), Edge of the sun (2015) y The thread that keeps us (2018). Pero el disco que hoy recuperamos es, sin duda, una magnífica obra de una de las grandes bandas del sonido fronterizo de los Estados Unidos.

 

 

Anterior entrega de Operación rescate: Concepts in unity (1975), de Grupo Folklórico y Experimental Nuevayorquino.

 

 

 

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