
«Desarrollaron un repertorio coherente y dignísimo que consolidaron en vivo a partir de un directo potente y cristalino, y un dominio magistral de las armonías vocales»
César Campoy se embarca en un viaje por la historia de la banda sesentera Los Pasos, rescatando algunas de sus canciones más emblemáticas.
Texto: CÉSAR CAMPOY.
Considerada una de las bandas más respetadas y consistentes de los sesenta del siglo XX, Los Pasos desarrollaron un repertorio coherente y dignísimo que consolidaron en vivo a partir de un directo potente y cristalino, y un dominio magistral de las armonías vocales. Protagonizaron, en 1968, la película Long-Play (dirigida por Javier Setó), y fueron comandados por el incombustible Joaquín Torres, con quien ya charlamos, largo y tendido, sobre su faceta como músico en esta entrevista y como productor en esta otra.
Estas son doce de sus más valiosas joyas, extraídas de una discografía realmente magnifica.
1. “Tiempos felices”
Pocos conjuntos de la época pueden presumir de un estreno sonoro tan radiante y emotivo. Compuesta, como la mayoría de su discografía, por ellos mismos, y en la línea de The Byrds, recoge los elementos más identificables del proyecto: las elaboradísimas y vistosas guitarras de Joaquín, los teclados y la voz de Joe González, las letras trabajadas y los vibrantes juegos corales.
2. “Nací de pie”
Uno de los clásicos de la banda. Un tema gamberro y descarado aupado en una línea de bajo consistente y un órgano, por momentos, endemoniado. Descaro máximo para una pieza la mar de bailable.
3. “No encuentro comprensión”
Seguimos inmersos en la Costa Oeste, merced a esa guitarra de doce cuerdas de un inspirado Torres. Emotividad supina mecida en una letra de confirmaba ese elemento social, costumbrista y progresista de un grupo que, a menudo, cargó contra la deshumanización y la superficialidad.
4. “El sueño aquel”
Si lo analizamos detenidamente, descubrimos que nos encontramos ante un bolero reconvertido en aguerrido tema soul a base de ritmo, furia y unos bellos coros. De nuevo, mensaje agridulce.
5. “Quiero volver”
Etérea y mágica, Torres modificó la afinación de la guitarra para conseguir ese inicio lisérgico, cautivador, casi místico, en el cual el teclado de Joe roza el cielo. Una de las cimas indiscutibles del pop español de los sesenta, asentada en una letra desarraigada que reivindica los orígenes del pueblo frente a la frialdad de la gran ciudad. Enorme.
6. “Ojo por ojo”
Otra de las creaciones más reivindicadas de Los Pasos. Experimentación máxima y grabación enrevesada para recubrir de rabia un tema repleto de efectos varios y backmaskings. ¡Y todo ello, tan solo con la ayuda de una mesa de cuatro pistas! La recta final es épica.
7. “Ayer tuve un sueño”
Compuesta en homenaje a Martin Luther King, su combinación de acordes es bellísima, y los juegos vocales ponen la piel de gallina. Oda a un mundo mejor, en el cual reina la libertad (ojo, nos encontramos en la España de 1967), de nuevo, de las pinceladas guitarrísticas de Torres emana maestría.
8. “El pobre (yo soy así)”
Servida en tonalidad y acordes menores, posiblemente nos encontremos ante la composición más apocalíptica de Los Pasos: «Vivimos, por desgracia, en sociedad; si te apellidas Grande, así serás / Si no es así, aunque valgas, no podrás, ni siquiera, intentar progresar». Teclado y voces vuelven a crear una ambientación fantástica. Otra tonada eterna que roza la obra maestra.
9. “Voces de otros mundos”
Desenfadada y alegre, construye una pegadiza estructura psicodélica para narrar el contacto con seres extraterrestres. Incluso incorpora un pasaje del popular “Las vacas del pueblo”. ¿La razón? Tratar de despistar a la censura teniendo en cuenta que su letra reza: «Coger una guitarra y un poco de hierba».
10. “Yo fui el mejor”
Otro de los hitos indiscutibles de Los Pasos. Coros embriagadores y misteriosos, cuerdas y vientos beatlelianos, cambios de ritmo, ambientaciones oníricas, efectos varios… Todo ello demuestra la amplia confianza y libertad de la que la banda disfrutó por parte de Hispavox. Su texto acongoja.
11. “Lluvia en la estación”
Psicodelia ácida con potente inicio que acaba combinándose con pasajes en tonos mayores. Cuerdas, guitarras y coros son la base de otro ejemplo de experimentación con sentido, coronada con estribillo luminoso.
12. “Adiós a la tristeza”
Este sobrecogedor tema ponía fin a la primera y más productiva y fructífera etapa de Los Pasos, con un Torres, siempre precoz, ya pensando en producir, y tener su propio estudio. Compuesta por Joe y un joven Rafael Pérez-Botija, su abrumadora emotividad recuerda a los mejores Walker Brothers.



















