“Canarios vivos!!!!” (1972), de Canarios

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OPERACIÓN RESCATE

“El único testimonio de cómo eran las giras importantes de rock en aquellos años que, aunque no lo parezca ahora, fueron especialmente prolíficos”


César Prieto nos traslada hasta 1972 para recuperar “Canarios vivos!!!!”, uno de los primeros discos en directo del pop de los setenta. Un testimonio breve que refleja el estado de forma de la banda en aquella época.


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Canarios
“Canarios vivos!!!!”
ARIOLA, 1972


Texto: CÉSAR PRIETO.


Se abre la carpeta y ¡oh, sorpresa! Aparece el grupo, numeroso, vestidos de época (ir de los 70 es ya vestir de época) y una foto destacada de Cecilia. Sí, Evangelina Sobredo en uno de los primeros discos en directo del ámbito español, editado en 1972, y con los Canarios en estado de gracia instrumental.

En 2011 fue reeditado por Ramalama, junto al resto de su discografía, y lo cierto es que el disco necesitaba ser limpiado y tirar capas y capas. Remasterización brutal. Medios técnicos hay hoy en día. Y si fuera así nos encontraríamos que a principios de los 70, cuando el rock parece haber desaparecido, los supervivientes de los sesenta están muy vivos, como proclama expresivamente el título.

Lo cierto es que hasta ahora, cuando se reeditaba material de Los Canarios se olvidaban de este disco, que puede ser defectuoso (menos, si se trata el sonido) pero está lleno de autenticidad: la que ponían en el escenario en la primavera y el verano de 1972, cuando fue grabado. Son siete canciones que duran poco más de media hora, y no por falta de temas. Que sea un álbum breve es fruto de cuestiones técnicos de la época, pues los equipos de grabación móviles que existían entonces estaban casi en pañales y se tuvieron que dejar fuera muchas de sus canciones más representativas porque no existía una grabación en condiciones. De ahí que el azar quiera que predominen las versiones, lo cual da idea cabal de cuáles eran los referentes y cuál el potencial del grupo.

Y el caso es que podía haber material excelente. Fueron siete meses de tournée con ciento veinte conciertos, en los que la banda arrastraba a la familia con esposas y bebés incluidos y, a la manera de Joe Coker por aquella época, iba también recogiendo la colaboración de músicos que se prestaban a acompañarlos durante unos días. Por ahí pasaron miembros de Pekenikes, Pop-Tops, La Compañía y a los coros la mismísima Cecilia, de ahí la foto a la que aludíamos al principio, que aparecía en el interior de la carpeta del disco original.

Las versiones van bastante más allá del soul en el que se los ha encasillado. Hay, por ejemplo, un medley de viejos blues, que encarrila a la perfección uno de los guitarristas que después se revelará excelso como músico de sesión o en sus grupos Bananas o Banzai: Salvador Domínguez. Atención al increíble solo, casi improvisado, que hace en el ‘Magnificat’, la última canción del “Contracorriente” de Vainica Doble. Y ante la dicotomía entre Beatles y Rolling Stones, los escogen a los dos, aunque los de Mick Jagger salen ganando con dos temas. De los de Liverpool escogen una secundaria: ‘Baby, you’re a richman’ que evita la psicodelia original y se reconstruye entre susurros para acabar siendo progresiva.





Los segundos aportan un “Honky Tonk Woman” de resolución más ryhtm and blues, más directa en los que la obligada presencia de los coros las familias que señalábamos apuntan un entramado casi góspel al que no duda en adherirse el público. Pero es en ‘Bitch’, del “Sticky fingers” publicado el año anterior, donde ponen toda la carne en el asador de los instrumentos. No solo esto: cuando entra la voz, coros y chillidos se adueñan de todo con pasión. Uno puede sentir directamente la excitación del público. Casi es anecdótico, tras este repertorio de versiones, que cierre el disco un tema propio, un ‘Free yourself’ más acústico, con retazos del ‘Hey Jude’ y coreada con efusión por la gente.

Fue reeditado en 1978, con otra portada y sin ningún extra, y hace más de un lustro por Ramalama dentro de las grabaciones completas del grupo, también tal cual. Con sus pocas canciones que representan el único testimonio de cómo eran las giras importantes de rock en aquellos años que, aunque no lo parezca ahora, fueron especialmente prolíficos y de los que quedan, aparte de los “Conciertos de Rock y Amor” de Miguel Ríos, escasos testimonios en directo.

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