LIBROS
«No solo creíble, mucho más hiriente, mucho más radical que un sesudo ensayo sobre cuestiones sociales»

Miguel Brieva
Bienvenido al mundo
ASTIBERRI EDICIONES, 2026
Texto: CÉSAR PRIETO.
Hace algunos años, en una de mis periódicas visitas a tiendas de cómics, me topé con un fanzine que atrajo de inmediato mi atención. Estaba adornado de un dibujo hiperrealista y feliz en el que, sin saber por qué, se adivinaba un trasfondo oscuro y crítico. Se llamaba Dinero.
Poco a poco, su autor, Miguel Brieva, fue publicando en las revistas y los diarios de mayor difusión, por lo menos en mi casa, así que no sería extraño que el lector se hubiese enfrentado a sus viñetas en alguna ocasión y se asombrase también por su estilo. Un estilo al que sigue fiel desde aquellas primeras viñetas, con el perfil de la publicidad americana de los años cincuenta o de esas ilustraciones de la revista Atalaya plagadas de comunidades coloristas, siempre trabajando, siempre sonrientes; pero que, a la vez, tiene algo de nuestro esperpento, la deformación extrema de personajes y ambientes, el expresionismo al fin y al cabo hipercromático.
La prestigiosa y prolífica editorial Astiberri ha tenido la brillante idea de recuperar una obra de Brieva que vio la luz hace casi treinta años con el sello editorial de Reservoir Books. El volumen se plantea como una de esas enciclopedias escolares de los años sesenta en la que se incluían todos los conocimientos que necesitaban saber los escolares de la época, aunque, en este caso, se trata de una ceremonia de recibimiento a los bebés que llegan a esta tierra. Entradas para un léxico que es el lenguaje del mundo moderno, casi apocalíptico, e ilustraciones como de un ensueño publicitario retrofuturista. Todo ello, con un punzante sentido crítico.
El libro tiene otra lectura, que se apunta en ocasiones. Esta es la manera en que nos verían unos alienígenas que, por casualidad, aterrizasen en nuestro planeta. La portada indica lo que verían si realizasen un tour turístico. Dentro, las definiciones se completan con viñetas, anécdotas, informaciones curiosas, frases célebres inventadas.
El alienígena en cuestión se maravillaría y lo encontraría extremadamente ameno, pero punzante. No sabría lo que es el capitalismo, pero se daría cuenta de que es algo que recibe ataques furibundos desde la distopía más verosímil.
Un ejemplo. Mientras todo en su granja, en su vida, va bien, una granjera hace mamar a su ganado de una botella que marca con un gran icono que es un producto tóxico. La cría adopta un inconfundible gesto de satisfacción. Todo es así, pequeñas escenas, viñetas, cuentos, llenos de sugerencias a base de paradojas que son semillas de reflexión sobre la deshumanización del mundo que nos envuelve, sobre la tecnología sin alma, sobre el capitalismo salvaje, de la manera más efectiva: con sarcasmo sangrante.
La ambientación es amplia, a pesar de que todo está dibujado con ese estilo entre retrofuturista y publicitario. Puede aparecer desde un episodio de la Edad Media, hasta Zipi y Zape en nuestros días o un mundo al revés en el que quien lleva jersey y camisa pulcros es el antisistema. Lo serio y lo banal se encuentran al mismo nivel y el registro es culto para mostrar bien a las claras la ridiculez de ciertas conductas en una especie de teatro del absurdo en que nada es como lo conocemos, pero resulta creíble. No solo creíble, mucho más hiriente, mucho más radical que un sesudo ensayo sobre cuestiones sociales.
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Anterior crítica de libros: Álvaro Cunqueiro. Sueño y leyenda, de Antonio Rivero Taravillo.



















