Barón Rojo, Héroes del Silencio, Prince y otros recuerdos

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EL RITMO DE LA SEMANA

«Ahora, aquellos que afortunadamente recorren el mundo con su música, y se erigen en embajadores de lo que se crea y se hace en un lugar, responden a un fenómeno menos alentador, menos colectivo y compartido, menos fraternal»

 

Sara Morales dedica su columna semanal, “El ritmo de la semana”, a los músicos que, antes y ahora, cruzan fronteras representándonos.

 

Una sección de SARA MORALES.



 

Hace mucho tiempo leí en una revista, cuando todavía no me dedicaba a esto, pero ya me preparaba para ello, que Barón Rojo era hasta el momento nuestra banda más internacional. Que, durante décadas, fueron los únicos en lograr traspasar las fronteras geográficas de nuestra península para llevar nuestro rock y nuestro heavy metal muy lejos conquistando feligreses y otras tierras. Mucho de aquello ocurrió en Europa.

Recuerdo que, en aquel momento, pensé que Héroes del Silencio también se habían ganado a pulso tal mérito; aunque es cierto que, para entonces, aún no había tenido lugar su regreso del año 2007 en el que definitivamente lo zarandearon todo, regalándonos la oportunidad de disfrutar de ellos y de sus (nuestras) canciones en directo por última vez. En La Romareda de mi Zaragoza querida, el 12 de octubre de aquel año, fue nuestra despedida. No lo olvidaré jamás. Las lonas del suelo que se habían dispuesto para proteger de la muchedumbre el césped del campo nos sirvieron para, arrancándolas entre todos de manera improvisada, crear un falso techo común que nos cuidara de la lluvia durante la espera. Una vez salieron los héroes al escenario y sonaron los primeros acordes de “El estanque”, el agua no se sentía.

Pensar ahora en nuestros representantes, en aquellos que afortunadamente recorren el mundo con su música y se erigen en embajadores de lo que se crea y se hace en un lugar, es menos alentador, menos colectivo y compartido, menos fraternal. Tan variado y variopinto es el elenco en cuestión que, si no ha perdido ya del todo la connotación de hermandad y de orgullo popular, poco le falta a estas alturas. Tan fácil de lograr si acaso, que lo que antes era un hito reconocido y aplaudido en mayoría, ahora se ha convertido en una rutina sin más. Cualquiera salta el charco, pero, ojo, no cualquiera nos representa. No olvidemos eso.

Por todo ello, esta semana, quiero detenerme en el debut de Barón Rojo, Larga vida al rock and roll, que cumple 45 años. En aquel himno llamado “Con botas sucias” o aquel tema compuesto por Aute, “Anda suelto Satanás”, con voz de Armando de Castro. En esa portada que nos transporta a aquellos tiempos en que las maquinitas recreativas nos situaban ante “la modernidad” o en el recuerdo a John Lennon porque acababa de dejarnos.

Y también paro en Prince, que se acaban de cumplir diez años ya desde que se marchó, y la redonda efeméride se anda celebrando con la publicación de una serie de temas inéditos, siendo “With this tear” el primero de ellos. Todavía no sé si estas iniciativas terminan de gustar o no. De la rentabilidad no tengo duda.

Y en Muddy Waters, el padre del blues que inspiró al rock británico, y murió el último día de abril. Y en Wayne Kramer, inolvidable guitarrista de MC5 y, para una, el más diestro de todos ellos en la historia del rock, que esta semana habría cumplido 78 años.

Un buen puñado de inolvidables, iconos y legendarios de la música. ¿Dignos representantes y, además, a nivel mundial? Sin duda.

Anterior entrega de “El ritmo de la semana”: Libros, Ramones y el Señor de las Moscas.

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