“Atlanta”, de Donald Glover

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“La serie consigue representar eso tan complicado (por opaco) que es la incomodidad y extrañeza continua que implica ser negro en una sociedad falsamente igualitaria”

 

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“Atlanta”
Donald Glover, FX, 2016

 

Texto: ELISA HERNÁNDEZ.

 

“Atlanta”, la producción televisiva creada, protagonizada y mayoritariamente escrita por Donald Glover es sin duda una de las series más frescas y originales de esta temporada, por no decir que también de los últimos años. En ella, Earnest “Earn” Marks (Glover) es un joven con pocos recursos económicos que, tras haber sido expulsado de Princeton (no se sabe por qué), trata de salir adelante convirtiéndose en el mánager de su primo, Alfred “Paper Boi” (Bryan Tyree Henry), aspirante a rapero y traficante de drogas a pequeña escala. “Earn” tendrá que lidiar con la farragosa y compleja industria musical y la escena club underground de Atlanta al tiempo que trata de mantener una relación amigable con Vanessa (Zazie Beetz), la madre de su hija.

Donald Glover, cómico, actor (“Community”), guionista (“Rockefeller Plaza”) y músico (como Childish Gambino ha publicado dos álbumes de estudio con un tercero, “Pharos”, a punto de salir al mercado), recurre a su propia infancia y juventud en Atlanta para mostrarnos la ciudad y su población de color desde un punto de vista tan ilógico y esperpéntico que hacen que más que la verdadera Atlanta los paisajes en pantalla parezcan provenir de un surrealista mundo paralelo, que, sin embargo, remite poderosamente a ciertas cuestiones subyacentes en la vida cotidiana norteamericana. Especialmente el fantasma del racismo.

Como demuestra su reciente tormenta socio-política, la estadounidense es una sociedad que, si bien se vanagloria de ciertos valores relacionados con la inclusión y la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos, en el fondo se sustenta sobre un sistema injusto en su naturaleza. La segregación de la población negra en ciertas áreas del país se produce ya no de manera legal o institucional, sino de un modo simbólico, perverso, incorpóreo, mucho menos obvio pero igual de agresivo. De este modo y haciendo uso de un humor absurdo y sutil pero enormemente significativo, la serie consigue representar eso tan complicado (por opaco) que es la incomodidad y extrañeza continua que implica ser negro en una sociedad falsamente igualitaria.

Para transmitir esta sensación sin caer en un moralismo barato o discursos emancipatorios, Glover da a sus protagonistas el papel de observadores pasivos en un entorno ridículo sobre el que no tienen ningún tipo de control. En cierta manera, este tipo de estructura y maltrato psicológico de un personaje por el bien de la audiencia recuerda directamente a “Louie”. Y es que como le sucede al alter ego de Louis C.K. en dicha producción, también de FX, los personajes de “Atlanta” se ven envueltos en escenarios y situaciones sin sentido que son incapaces de resolver más que aceptándolas y dejándose llevar. Con hilarante resultado.

Por todo esto y mucho más, “Atlanta” es una de las realizaciones más originales y con mayor potencial de la televisión actual, no sólo por fascinante y entretenida, sino precisamente por ser capaz de representar lo irrepresentable y ofrecernos un original punto de vista sobre uno de los principales problemas de la sociedad norteamericana contemporánea sin perder el sentido del humor.

Anterior crítica de series: “The get down”, de Baz Luhrmann y Stephen Adly Guirguis.

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