“Unplugged” (1993), de Neil Young

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ACÚSTICOS

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“Desde el principio, la grabación fue un fiasco: Young pedía repetir las tomas una y otra vez y se quejaba de los errores de sus músicos”

 

Xavier Valiño nos lleva hasta 1993 para analizar el segundo acústico que grabó Neil Young para la MTV, meses después de un primer intento un tanto accidentado.

 

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Neil Young
“Unplugged”
REPRISE-WARNER

 

Texto: XAVIER VALIÑO.

 

Probablemente, el primer concierto ‘desenchufado’ que la MTV transmitió fue uno de Neil Young de su gira acústica norteamericana de 1989, la misma que se recogió en el vídeo editado en VHS “Freedom” (1990). Por lo tanto, tenía todo el sentido que la cadena musical pensase en Young para protagonizar un concierto ‘unplugged’ cuando iniciaron la serie, teniendo en cuenta que él había venido dando conciertos así mucho antes de que la MTV existiera y que bien podía considerarse su precursor y/o inspirador.

No obstante, como buena parte de lo relacionado con el canadiense, no iba a ser una experiencia fácil y algunos recuerdan aquel “Unplugged” por una espantada de Young, en concreto los espectadores que en diciembre de 1992 acudieron al Teatro Ed Sullivan de Nueva York para para la grabación de ese concierto para la MTV. Allí, Young se presentó con su banda The Stray Gators, con los que acababa de editar dos meses antes “Harvest moon”, un disco de sonoridades acústicas y campestres, su regreso al folk y al country.

 

 

Desde el principio, la grabación fue un fiasco: Young pedía repetir las tomas una y otra vez y se quejaba de los errores de sus músicos. En un momento dado, su cabreo le hizo levantarse de su silla y se marchó del estudio, ante al asombro y desconcierto del público presente, de los técnicos de la cadena y de los responsables de su discográfica presentes. Saltó una barrera de la policía y se perdió por las calles de Broadway. Lo persiguieron por la Gran Manzana, lo encontraron, consiguieron convencerle para que volviera y Young se arrancó por primera vez en dieciséis años con la canción ‘Last trip to Tulsa’. No fue suficiente: su disgusto con aquella actuación se tradujo en un veto para su emisión que dura hasta el día de hoy.

Dos meses más tarde, el 7 de febrero, tal vez con otra situación anímica o con el repertorio más trabajado, Young lo intentó de nuevo, esta vez en los estudios Universal de Los Ángeles, con un listado de canciones muy diferente. El músico se presentó en esta ocasión como si hubiese salido a dar un paseo por su rancho, con una cazadora de cuero, una camiseta Harley Davidson, unos vaqueros y unas botas camperas, apareciendo encorvado sobre su guitarra, a menudo con el ceño fruncido mientras ladeaba su cara barbuda y parcialmente cubierta por una media melena revuelta y gris. Ni que fuera hecho a propósito: su apariencia y su comportamiento aparentemente introspectivo sirvió para centrar la atención en sus canciones. ¡Y qué canciones!

 

 

Al igual que en su gira “Live rust”, el concierto comienza con él solo en el escenario, con su guitarra y su armónica. Abre con ‘Old laughing lady’ y da paso a una oscura interpretación del clásico ‘Mr. Soul’. Su primer bloque a la guitarra termina con ‘World on a string’ y ‘Pocahontas’. La primera es una canción escrita veinte años antes con Stephen Stills como su inspiración (“No tengo un amigo más querido en esta vida / Sobre sus hombros se posa un violín en el lugar de su cabeza, donde el caos reina”), una hermosa balada que se convierte en uno de los momentos álgidos de la noche.

Tras ponerse unas gafas negras a lo Terminator, se acerca al piano para un segundo bloque en el que caen ‘Stringman’, ‘Like a hurricane’ y ‘The needle and the damage done’. ‘Like a hurricane’, habitual en muchos de sus conciertos, encuentra aquí una de sus más emocionantes versiones, acompañado solo del armonio y la armónica. A continuación, suben al escenario Nils Lofgren y la corista Nicolette Larson junto a su hermana Astrid Young para una versión emocional de ‘Helpless’.

Después de un breve receso, la banda que acaba de grabar “Harvest moon” (The Stray Gators, comandados por Spooner Oldham) se une al grupo, interpretando la canción principal del disco en una toma casi idéntica a la del álbum. A continuación llega la gran revelación de la noche: ‘Transformer man’, incluida once años antes en su desafortunado intento techno-rock “Trans”, se descubre aquí como una gran canción en una toma acústica que prescinde de sintetizadores, vocoder o revestimientos electrónicos.

 

 

El concierto culmina con ‘Unknown legend’, ‘Look out for my love’ (una de las escasas canciones del disco ‘Comes a time’ en la que no cantaba Nicolette Larson, y que aquí sí lo hace tomándose su revancha tiempo después), ‘Long may you run’ y ‘From Hank to Hendrix’. Aunque Young interpreta también ‘Tonight’s the night’, ‘Dreamin’ man’, ‘Sample and hold’, ‘War of man’ y ‘Winterlong’ durante el concierto, estas no aparecen en la edición en disco publicada el 15 de junio de 1993.

Por suerte, Young no convierte su “Unplugged” en un concierto solo acústico. Las guitarras son acústicas, obviamente, pero no tienen ese sonido exuberante e impecable que se escucha cuando, por ejemplo, James Taylor toca una guitarra acústica. Aquí suena todo más crudo, con la armónica, el armonio y el piano utilizados para evitar que todo parezca lineal o como otros conciertos de la serie. Con esta grabación podría parecer que el formato había sido creado expresamente para Young, aunque quienes recordaban sus días de “Harvest” o “Rust never sleeps” sabían claramente que había sido más bien todo lo contrario.

 

 

Anterior entrega de Acústicos: “Hermanos de sangre” (2006), de Loquillo y Trogloditas.

 

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